Imprimir esta página
Link completo de la nota: www.ellitoral.com/index.php/diarios/2003/06/10/pantallayescenarios/PAN-01.html

Pantallas & Escenarios: PAN-01

"Mabel" viene de Rosario con postales de la clase media

PRESTIGIO. Este montaje fue seleccionado para participar en el próximo Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires.. 
El espectáculo se verá el domingo en la Sala Marechal del Municipal. Claudia Cantero y Matías Martínez, con dirección de Marcelo Díaz, ante el desafío de apostar a lo diferente. Elogios de la crítica.


"Mabel y Edgardo no son dos personajes compuestos, sino más bien la descomposición de algo que termina siendo el rol de Edgardo y el rol de Mabel", dice el director Marcelo Díaz, quien, junto con los actores Claudia Cantero y Matías Martínez, presentarán este domingo, a las 20, en la Sala Marechal del Teatro Municipal, la obra "Mabel", una propuesta que habla de una nueva realidad, una realidad que puede ser representada, y que repasa con cierto humor los entretelones de una pareja, fiel exponente de una clase media argentina en extinción.

"Mabel" es, para sus hacedores, una "apuesta en sentido múltiple, porque apostamos al crecimiento, a la calidad, y a los años que cada uno viene trabajando por separado. Y si bien hace tiempo que venimos trabajando y formándonos, sentimos que con esta propuesta alcanzamos un punto al que antes no habíamos llegado. Además, tenemos la necesidad de confrontar nuestro trabajo con otro público, un público común y no sólo de teatro. Pensamos que la obra está a ese nivel".

La obra aparece del trabajo con los actores, o lo que suele llamarse la dramaturgia del actor. "Surgió la idea de hablar de una pareja de clase media y su proceso de decadencia, y para eso se partió de una hoja en blanco. En ese proceso de improvisaciones aparecían cosas muy interesantes, que parecían obras en sí mismas. Así, llegaron estas ficciones, muy marcadas por lo que estaba pasando afuera, que hoy atraviesan la obra y que los personajes necesitan para sentir que tienen una realidad, o en todo caso, para poder construir algo que, por convención, llamamos realidad".

La temática abordada no es casual. "Empezamos a trabajar con las improvisaciones y nos pegó fuerte lo de diciembre de 2001 y todo lo que vino después. Por otra parte, nos sigue golpeando, como a todos, esta nueva realidad del país. Por eso, no es casualidad lo que empezó a aparecer en las improvisaciones. Casi sin darnos cuenta, la realidad surgió en acto. Cuando nos dimos cuenta de eso, hace unos meses atrás, y pudimos cerrar la obra, tomamos conciencia de que estábamos hablando también de lo que estaba pasando en el país".

Los personajes están todo el tiempo tratando de armar una comedia para tapar la tragedia que los sobrepasa. Son huecos de tragedia que se van sucediendo en el vínculo de Mabel y Edgardo. "Sucede que en un principio no teníamos demasiado claro el qué pero sí el cómo. Sabíamos cómo íbamos a contar la historia que fuéramos a contar. Eso surgió porque nos cuestionamos si las viejas estructuras dramáticas con las que estábamos trabajando, estaban reflejando la realidad. Con el tiempo y el proceso, nos dimos cuenta de que esas viejas estructuras que tienen un principio, un desarrollo y un final, empezaban a estar alejadas de la realidad. La realidad no ocurre con un orden y eso es lo que refleja "Mabel". En la vida no hay un lógica de las cosas, no hay justificaciones. Sentíamos que en el teatro que veníamos haciendo aparecía con fuerza esta necesidad de justificar todo y eso no va de acuerdo con la vida".

Un estereotipo de pareja


El crítico Miguel Passarini sostuvo en El Ciudadano que "para poder dilucidar cuáles son los elementos que llevan a Mabel y Edgardo, los personajes de "Mabel", a la autodestrucción, sólo basta mirar el entorno inmediato. Ellos son el estereotipo de pareja resultante de un país en quiebra, son la consecuencia tangible de una nueva concepción de país que los deja, como a tantos, afuera, los espanta, atraviesa y expulsa, hasta obligarlos a convertirse en bufones de sí mismos para subsistir".

"Mabel es la historia de una pasión desgastada, que se vale, para su derrotero, de un registro múltiple de actuación desde el cual se va armando el conflicto, pensado para sólo dos personajes, que están unidos por un vínculo que, aunque obvio, puede remitir a otros vínculos. Mabel y Edgardo componen una pareja sin sexo, sin intimidad. Aquello que alguna vez lo unió, hoy resulta compatible con la sensación de frustración y engaño que tiene el argentino medio, apesadumbrado por una economía rota que no sólo se instaló en el bolsillo sino también en la alcoba".

Con relación al trabajo de los actores, Passarini sostiene "que la elocuencia escénica de Cantero se proyecta en el siempre disponible caudal de recursos que maneja Martínez, logrando momentos de conexión directa con el público, que, en un primer momento, ríe, para más tarde reflexionar. Entre estas acotadas escenas de una vida conyugal de la posmodernidad, el artilugio de lo real es un código. Ambos personajes mecanizan sus parlamentos proponiendo un nuevo orden de lo real, una realidad que, aunque resulte absurda, puede en un punto seguir siendo real".




Diario El Litoral - Copyright 2017