El Litoral Santa Fe - ellitoral.com   Imprimir esta página
Link completo de la nota: www.ellitoral.com/index.php/diarios/2008/06/28/nosotros/NOS-01.html

Nosotros: NOS-01

TEMA CENTRAL / CULTURA
Música en la sangre
Marcelo Arce de moño y smoking, una de las variantes de vestuario que usa en ocasiones especiales, como algunas galas en el Teatro Avenida.. 

Entrevista a Marcelo Arce. En los últimos tiempos se ha convertido en el principal difusor de "la clásica música", como gusta decir. En el Teatro Avenida de Buenos Aires, en el Centro Cultural Provincial de Santa Fe y en muchos otros lugares. realiza con éxito y fanatismo sus ciclos de "apreciación musical". Aquí, su particular visión sobre esta expresión artística. textos de Ignacio Andrés Amarillo.

Marcelo Arce es un persona bastante peculiar. Algo anticuado en sus maneras, siempre siente que no está brindando lo suficiente. "┐Le alcanza? ┐Le sirve lo que le mandé?", preguntará mil veces, siempre con el trato de usted. Se disculpará tantas veces como crea necesario por deletrear el apellido de algún músico, temiendo que el periodista sienta que está siendo subestimado en sus conocimientos. Se tomará un tiempo valioso en Viena para contestar un inoportuno correo electrónico sólo porque las preguntas le parecen interesantes.

Como los buenos verborrágicos, introduce cada tanto alguna pausa abrupta en su discurso, como para que su lengua se acomode al ritmo de su pensamiento. A esta altura, esa manera de expresarse ya es inequívoca para los miles de asistentes a sus varios ciclos repartidos en todo el país (en Santa Fe va por su segundo año), muchos de los cuales lo ven como el profesor de música que hubieran soñado tener.

Entre la humildad y el conocimiento profundo sobre "la clásica música, la que da clase" -como gusta afirmar-, este difusor cultural dedicado a enseñar "apreciación musical" (rótulo que convirtió en marca registrada), se ha transformado en una de las figuras más destacadas de la movida cultural argentina. Qué mejor entonces que darle letra y hacerlo hablar sobre su trabajo y sobre su pasión: la más abstracta y espiritual de las artes.

─Usted comenzó en la facultad a explicar sobre música clásica. ┐Cuándo eso se convirtió en su actividad primordial?

─Inmediatamente. Fue una magnífica espiral que no planifiqué. Simplemente seguí al público. Él me enseña y comprende lo que hago. Y por eso -aunque ese tema lo haya dado cien veces- al final de cada función hago el balance, la autocrítica y anoto los errores, prometiéndome e intentando no repetirlos.

Nunca olvidaré ese impulso por una casualidad. Preocupado, quien coordinaba las actividades culturales, me dijo: "┐por qué tus compañeros no vienen a los conciertos?". Eran célebres y el público colmaba. "Porque no la entienden, porque le tienen miedo", se me ocurrió como respuesta. Me pregunté: ┐cómo me explicaría una obra?. Hice un simple dibujo, el esquema básico de una sinfonía, y decidió lanzar un curso. Puse un título que hoy me parece realmente cursi: "Hacia la música". Pegamos afiches de aquellos de la vieja imprenta. Los inscriptos superaban la capacidad del auditorio. Ingresé al escenario sintiendo, como hoy, que es el mejor lugar. "Aquí entra la flauta y canta la melodía", dejando caer la púa en el surco, y justo brotaba la flauta. Aquella fue la pauta que no dejaré nunca, porque nunca la razoné. Nunca me preocupa "la conferencia". Nunca pienso "yo estoy aquí"; pienso "ellos están aquí".>

El "cómo me explicaría" me colocó naturalmente en ese lugar. Tengo que saber, no demostrar que puedo saber. Tengo que ir a la par y tratar de subir con ellos "hacia" la obra. Sí me obsesionan los datos; corroborarlos mil veces. Si mil veces me equivoco, se los digo, rectifico y siempre pido las críticas constructivas. Soy muy feliz cuando veo que disfrutan.>

Sorprenderse con el público

─┐Cómo es el proceso de creación y producción de una de sus funciones?

─Casi siempre es prolongado y a veces muy denso, pero estimulante. La temporada anterior voy trazando y proponiendo la programación de tal ciclo. Formo los títulos de cada fecha. Rehago mi ficha, confirmo o modifico datos, analizo la partitura, cartas y documentos que me aportan entorno, significados, anecdotario, etc. Definida la línea general del espectáculo, trazo un croquis de "guión", con las relaciones entre los temas y otros vínculos, especialmente cuando se trata de combinar en una función "lo clásico y lo moderno" (Mozart y Lennon, por ejemplo).

Ese guión va indicando imágenes y música. Sobre una idea de edición que propongo, comienza a trabajar una de mis manos derechas: el talentoso y creativo Joaquín Kunitzky. Siguen varias revisiones conjuntas y la discusión estética. En muchos casos, Joaquín propone variantes y su visión del tema. íEn tantas ocasiones nos lamentamos por tener que suprimir temas u obras que nos apasionan!.

Ese guión siempre me da el margen fundamental para improvisar y decidir en el escenario. Agrego rarezas o fragmentos para ilustrar de otra manera a la que originalmente concebí. Pues, desde el comienzo de mi actividad, trato de conservar la mayor espontaneidad. Por ello, hay espectáculos como "Las cuatro estaciones" o "Bolero" o "Concierto de Aranjuez", entre otros, que los he ofrecido cientos de veces y, sin embargo, siempre lo hago de manera diferente. Es más: no escucho las obras previamente a la función. Obviamente, las conozco, pero necesito sorprenderme junto con la gente. Allí, en el escenario, cuando la música fluye, el estímulo aumenta y se potencia. Generalmente, en ese momento encuentro un detalle. Cuando lo descubro, sin ninguna preparación, me alegra, me estimula contarle a la gente ese descubrimiento y poder compartirlo.

Este método me ha asegurado que ningún tema me sature. De lo contrario, ┐cómo podría haber ofrecido ya cerca de 150 funciones de "Las cuatro estaciones"? Y, como en otros títulos, voy renovando el material, la perspectiva. Siguiendo con ese ejemplo: al principio era sólo la obra de Vivaldi; ahora el show se titula "Las cuatro estaciones: Vivaldi + Jazz + Piazzolla + Los Beatles + Queen". Hace poco, en mayo, lo presenté en el Teatro 25 de Mayo de Santiago del Estero. Y ahí amplié la relación: apareció una pieza con violín de brazo y bombos. Todos felices pensamos que se trataba de una clásica chacarera santiagueña. La sala llena agradeció palmeando, como para bailarla. No: es una follia napolitana del siglo XVI. Desilusión. Pero inmediatamente la comparé con casi una réplica interpretada por el genial Sixto Palavecino. Así surgió una breve referencia a la historia de la chacarera. Otra vez más sorpresa y más felicidad.

La búsqueda: una actitud que alimenta

─Usted sostiene que Ginastera es el más grande compositor argentino, pero sin embargo lo conoce poca gente, aún dentro de los cultores de la denominada música clásica. Lo mismo podría decirse de Guastavino (aunque muchos conocen "Se equivocó la paloma", por Serrat). ┐Por qué se da ese desconocimiento?

─Habrá muchos factores. Tal vez y obvio el de la difusión, que es tan sencilla desde el punto de vista práctico como tan comprometida desde el punto de vista del productor, del director artístico, del dueño, de la emisora, de la televisora, del multimedio. Los parlantes se derriten en la desafinación incluso como fondo de los noticieros; el conductor halaga; el jurado califica con 10; el titular dice "genial". Entonces el espectador (oyente, televidente, lector), naturalmente lo asume como referencia. El joven que siente el fuego por la música y quiere comenzar, lo asume como modelo: si es 10, genial, famoso íes el camino!...que lleva al abismo.

Hace poco ofrecí una función que se llamó "Suite argentina" (Aguirre, López Buchardo, Guastavino, Gilardi, Giacobbe, Fischer, Gianneo, Williams, Ginastera, Piazzolla, etc.). Media sala. Quedaron fascinados. (Por favor: admire "Cita", canción de Guastavino sobre versos de Lorenzo Varela: "Te espero en el mediodía, amiga.... Llámame, si estoy dormido", mientras el piano dibuja el rumor sensual del río...). O "Claro del luna sobre el Paraná", abriendo el ballet "Panambí" de Ginastera (lo hizo entre los 18 y 20 años). Hay magníficas grabaciones. Hay que buscar, porque el interés es la medida de las acciones.>

Por supuesto, lo de Serrat (sin dudas, respetable), es sólo una famosa sombra de la verdadera obra de arte. "Se equivocó la paloma" y el público: Guastavino es el real talento, que nunca pudo beber las mieles de la celebridad multitudinaria ni la fortuna económica. Cuidado, que el mismo desconocimiento sucede entre esos "cultores de la denominada música clásica" con infinidad de compositores (desde el barroco a hoy), como Medtner, Martucci, Bridge, Tanayev, Torunier, Magnard, Zemlinsky. Y también tantos otros argentinos actuales y excelentes (basta mencionar al creativo Osvaldo Golijov, disputado por conjuntos y orquestas en el mundo, aquel mundo al que alguna vez y, de nuevo, debemos pertenecer).>

Recuerdo cuando recibíamos llamados en la radio quejándose porque emitíamos temas de autores "que no conocemos". Desde ya, eso sólo nos movía a continuar. Hasta las primeras décadas del siglo XX el público buscaba la vanguardia (al margen del snobismo, claro), para conocerla, para denostarla, para polemizar. Se interesaba. En todos los campos del arte siempre hay minorías menos divulgadas y rarezas.>

Pero volviendo a Ginastera: está en el repertorio de muchos grandes intérpretes. ┐Quién puede olvidar esa maravilla del "Aleluya" que cierra su "Salmo 150"?: coro de niños, coro polifónico, gran orquesta, y la carga enorme de su emoción y significado. Algo así como que la fe de todos los hombres surge y como una cometa estalla en el cielo, mientras ángeles de todas las religiones, entre campanas, repiten ese término común de exaltación, de júbilo, que es "aleluya". Lo escribió en 1938, con casi 22 años. Pues ┐qué hago?. Lo doy, lo voy describiendo, y sobre el desborde del público motivado por la obra, anuncio título y compositor. Si lo digo antes, por prejuicio, no van o lo escuchan con cierto escudo. Algunos me cuentan: claro, les ha tocado vivir conciertos con obras argentinas terribles, que no movilizan. Pero eso sucede en todos los estilos y nacionalidades. Hay música así, "nádica", en todos los tiempos y regiones. Tal vez como solución podemos divulgar más (repetir, repetir, repetir); quienes organizan conciertos, combinar programas de fluctuación estética (no ahuyentar); quienes son espectadores, "non temere" (entregarse, no habrá graves consecuencias; abrirse, claro, cuidando la salud auditiva).>

La música antigua y la música actual

─┐Por qué en sus ciclos no se incluye un período tan importante como el Renacimiento? El trabajo de Sting junto al laudista Edin Karamazov actualiza la obra de John Dowland, por ejemplo. Ni Dowland ni Luys de Narváez, Gaspar Sanz, Alonso de Mudarra o Robert Johnson tienen la difusión o la valoración de compositores posteriores, siendo que son fundantes para la música occidental...

─Más que fundantes. Constituyen el tramo inicial del tronco para este árbol que es la Música, cuyas raíces se nutren de la étnica, lo folk. Hace mucho insisto en una postura y se la planteo al público: escuchamos muy poco o casi nada dos de los extremos fabulosos que propone la música: la antigua y la del siglo XX. Hemos ofrecido seminarios completos de ambos casos.

Recuerdo un motivante ciclo que duró tres años en el Club Francés: "La música del pasado siglo XX". Ahora, cuando surge un espacio en el laberinto de cada función, sin anunciar, difundimos temas de algunos de esos parámetros. >

En el ciclo "La Clásica Música en Santa Fe 2007", presentamos junto al tema principal, "Concierto de Aranjuez", vinculaciones de Joaquín Rodrigo y su "Fantasía para un gentilhombre", con "Canarios" y hasta el Libro de Vihuela de Gaspar Sanz. >

En el actual ciclo del Teatro Avenida, ya pasaron (mezclados con la obra central anunciada), madrigales amatorios españoles del Cancionero de Palacio, o el Ballet de Luis XIV con música de Lully, incluso danzado en Versalles y con vestuario, coreografía e instrumentos de época. En estos días, el 24 de junio, vimos en pantalla no sólo Carmina Burana de Orff, sino también la Carmina Burana de los trovadores. Y en la función de septiembre, precisamente desfilarán Sting y su más que interesante recreación de Dowland. Creo que en octubre veremos algo de Cristóbal de Morales con coro original y adornos en saxo. Cuando llegue el turno de Respighi, compararemos con la fuente, Aires y danzas para laúd de las cortes italianas. Me ha ocurrido muchas veces que en el medio de una función paso un fragmento sin anunciar. Se maravillan. El asombro llega al colmo cuando revelamos que es un tema renacentista o un tema de 2001.>

Es urgente quebrar ese círculo nada virtuoso de no apreciar música antigua y música actual, ambas con manifestaciones realmente increíbles. Nada ayudan los medios masivos, incluso aquellos exclusivamente dedicados a la música clásica. No debemos temer; hay que escucharla, naturalmente, sin prejuicios, prestarle la sensibilidad y luego decidir si incorporarla a nuestra lista de favoritos. ┐Quién puede no emocionarse con los Madrigales de Monteverdi?. En este momento se me ocurre recomendar una grabación de The King's Singers con madrigales de varios países. Emociona especialmente "El blanco y dulce cisne". Estos Cantores del Reino nos asombraron en la pantalla del Avenida entonando "Michelle", de Los Beatles que, por supuesto, comparamos con "Love me" del renacentista inglés William Byrd.>

Divulgar con sentido artístico

─ ┐Qué opina de algunas figuras que articulan el mundo de la lírica con la música popular? Algunos ejemplos destacados son la soprano francesa Emma Shapplin, la finesa Tarja Turunen y la argentina Gabriela Pochinki.

─Tal vez sea soberbio que nuevamente me remita a mis experiencias de combinar y comparar, fusionar clásico y moderno. Pero lo hago aquí porque considero importante probar con hechos concretos los principios que afirmo. Intento. Y, en tal sentido, en mi función "De Bach a Los Beatles" llegamos a Emma Shapplin a partir de la recreación del bel canto (recorrido que en tal ocasión, partió de Callas). Esto se observa en, por ejemplo, las arias compuestas para Shapplin por Jean-Patrick Capdeville, como "La Notte". Es muy interesante para esa línea estética el repertorio abordado por el dúo de tenores formado por el cordobés Marcelo Álvarez y el italiano Salvatore Licitra.

En los casos citados, es fundamental comprobar si se cumplen algunos de los requisitos básicos del canto: afinación, entonación, timbre del rol, etc. Lírica y popular pueden y saben fusionarse y retroalimentarse, cuando se realiza con calidad y refinamiento. Es un modo refrescante de ingresar en un mundo mayor, la auténtica lírica, siempre y cuando no se las confunda ni vulgarice. Divulgar con sentido artístico.>

─Usted ha afirmado que el serialismo, el dodecafonismo, la atonalidad es una etapa que será superada. ┐Cuál será la música del siglo XXI?

─Fueron muy aportantes y conmocionaron. Pero, como dice Scarpia, "Il tempo pasa...". Creo que sobrevivirá el minimalismo (ya se observa un positivo neo-minimalismo, que le da mayor sustento estético al inicial... John Adams, por ejemplo). Pero avanza fantástico el expresionismo (de nuevo: algunos hablan de neo-expresionismo, como la actual producción de Penderecki). De él han derivado líneas muy afiatadas y movilizadoras, como las obras de Rautavaara, Arvo PŐrt. Admiración en el mundo causa la producción de Golijov. Pero -y no digo nada nuevo ni revelador-, ciertamente debemos esperar que lleguen más líneas estéticas.

Claro, siempre y cuando cumplan el requisito de crear una obra con sentido artístico, es decir, con forma (no implica fórmula clásica) y contenido. Lo demás seguirá el destino de tantas modas y movimientos efímeros: los que informa la historia, los que debimos y debemos soportar.>

Y ese destino es que se pierdan en las penumbras del tiempo. Como para unir las tres últimas preguntas: propongo que escuchemos "La volta", una danza de Thomas Morley; "Nocturno para cuerdas", de Dvorak; "Fiestas", de los Nocturnos para orquesta de Debussy; "Variaciones concertantes para Orquesta", de Ginastera; y "Cántico de Paz", de la Sinfonía de Tan Dun. Ahora y sin interrupción.>

Entre la vigencia y el facilismo

LA FORMACIÓN Y EL CONSUMO

─┐Cómo se gesta esta situación, en la que muy poca gente escucha a los compositores más respetados de la historia?

─Muy poca gente en términos de la información de pantalla... Millones gozan de ella, y todavía más si hablamos de toda la música. Esa deformación comienza por un criterio comercial unido al cada vez más paupérrimo sistema educativo. Siempre en términos generales, claro, las generaciones posteriores a la década del 60 en círculo conveniente con ese punto comercial fueron guiadas hacia el facilismo: menor esfuerzo, menor investigación, menor creatividad, menor tiempo, y la potencial dorada meta exitista. Es la incultura de lo rápido que rápidamente se hace efímero (aunque florezca en cifras millonarias). El proceso se acelera, y esto, por favor, no certifica que todo pasado fue mejor, ni peor. Cae la educación y se desmorona todo.

Sin embargo, hay luces en infinidad de rincones aquí y en el mundo que mantienen viva la esperanza. Por eso insisto en que no permitamos que nos engañen, que nos inviertan el árbol: la raíz es la música étnica, el tronco la escolástica (la "clásica") y las ramas, sus derivados (folklore, jazz, rock, etc.).

Hoy hacen creer a los jóvenes que en la cima está el rock (con lo bueno que tiene este género), y que "nos hacen un favor si a él acercamos un clásico". Wolfi (Mozart) sigue más vigente que nunca y acaba de cumplir 250; el más vendido en la historia, Shakespeare, sigue siendo best seller.

Todo para escuchar

GRACIAS A LA TECNOLOGÍA

"Hoy somos privilegiados -sostiene Marcelo Arce-. La tecnología nos permite gozar de los mejores intérpretes; comparar registros, arreglos y versiones, y tantas modalidades. Bach debió caminar kilómetros para escuchar al organista y compositor Buxtehude; el público que vio el estreno de "Norma" en 1831 nunca admiró lo que Bellini escribió: las cuerdas eran de tripa, los vientos tenían problemas mecánicos que llevaban a la "natural desafinación', las puestas disponían de escasos recursos. Stravinsky sintió en 1967 que por fin escuchaba su "Consagración de la Primavera' estrenada en 1913: era el disco dirigido por Boulez. Es cierto, tiene su costo. Pero, en relación, es nada. Porque por ese escaso valor tenemos en casa a Karajan, Argerich, Pollini, Ozawa, Bernstein, Perlman, Gigli, Rostropovich, Sinatra, Gergiev, Barenboim, Oscar Peterson...".

Por todas partes

Marcelo Arce ofrece 280 funciones al año en todo el país. Su página web (www.marceloarce.com) tiene 10.000 inscriptos. Conduce 17 ciclos en el interior, además del histórico "Clásica y Moderna" en el Teatro Avenida de Buenos Aires, con 15 años de trayectoria. Su programa de cable "La clásica música" derrotó a "Algo habrán hecho" (conducido por Felipe Pigna y Mario Pergolini en Telefé) y a "Filmoteca" (Canal 7), en los premios FundTV 2007 (rubro Educación). El año pasado desarrolló una columna mensual en "Lanata PM", conducido por Jorge Lanata por AM 1030 Radio Del Plata.

Para unos pocos

Integra el Ciclo Roemmers Junto a la Cultura y la Semana Musical Llao Llao. Cada año realiza el Tour Musical a Europa para la Agencia Denver Travel: "El pianista más malo es Martha Argerich; el director más malo es Daniel Barenboim; el peor tenor es Plácido Domingo", suele destacar irónicamente.

Ideas para 2008

Planea escribir un libro encargado hace ya tiempo por una importante editorial (aunque debería estar ya por el segundo, según el compromiso); musicalizar una película sobre un capítulo del Holocausto, y trabaja en un sistema de divulgación musical por conferencia en red.

Tiene dos deseos obsesivos: tener un programa de radio, y la asiduidad de los conciertos didácticos con multimedia con orquesta sinfónica, que inauguró con una serie con la Sinfónica de Neuquén.





Diario El Litoral - Copyright 2018