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Los delincuentes todavía no fueron descubiertos 11 -11-2017
Tres cobardes crímenes

Son casos similares ocurridos en los últimos dos años. Las víctimas son mujeres de más de 70 años, asesinadas en sus propias casas, donde vivían solas.



Joaquín Fidalgo

jfidalgo@ellitoral.com


Tres mujeres jubiladas fueron asesinadas en sus domicilios durante los últimos dos años en nuestra ciudad, en circunstancias similares. Yoli tenía 85 años a fines de enero de 2016, cuando su cadáver -atado de pies y manos- fue hallado en barrio San José; Lupe residía en barrio Sargento Cabral y murió también maniatada a mediados de marzo del año pasado, cuando ya había cumplido 74; Rosita, de 77 años, fue degollada hace pocos días, en barrio Los Hornos. En todos los casos, se presume que el móvil fue el robo. En ninguno, se pudo establecer hasta el momento quiénes fueron los culpables.


“Yoli”


El primero de estos casos tuvo lugar en barrio San José, más precisamente en la cuadra de calle Vieytes al 3900, a fines de enero de 2016. En su propio hogar fue asesinada Elinda Arolfo, a quien los vecinos conocían como “Yoli”. Ella tenía 85 años, pero la vitalidad de siempre, según aseguran sus conocidos.


“Yoli era una persona muy servicial, buenísima. Era introvertida, muy cerrada, pero tampoco se metía con nadie”, recordó Vilma, hermana de la víctima, el día que encontraron su cadáver, con ataduras en pies y manos, y amordazado. Peritajes determinaron que Yoli llevaba varios días de fallecida.


El hallazgo se produjo porque vecinos sintieron olores nauseabundos que salían del inmueble y alertaron a la Central de Emergencias 911.


La autopsia reveló más tarde que la causa de muerte fue la asfixia. Aparentemente, el trapo que tenía dentro de la boca no le permitió respirar.


“Lupe”


Un par de meses después, el 14 de marzo de ese mismo año, fue hallado el cadáver de “Lupe” en su casa del corazón de barrio Sargento Cabral.


Se llamaba Nélida Guadalupe Segado, tenía 74 años, y vivía en calle Martín Zapata al 1600.


Era conocida y querida en todo el barrio, porque había sido docente de la escuela Luis M. Drago, donde llegó a ocupar cargos directivos.


No obstante, en sus últimos años -ya jubilada- había optado por recluirse, prácticamente dejando de lado su vida social.


Su cuerpo, con pies y manos atados y su boca cubierta, sobre su cama de dos plazas, fue hallado por un “yerno del corazón” que tenía la mujer, que no tuvo hijos pero crió a una joven como si fuera suya.


Aparentemente, el asesino entró a la vivienda luego de violentar una reja y una abertura. La casa estaba revuelta y faltaban algunas pertenencias de la propietaria cuando los peritos revisaron la escena. En el inmueble, habían dejado el televisor encendido con el volumen al máximo.


“Rosita”


El más reciente de los crímenes tuvo lugar en calle Ángel Cassanello al 3000, en una tranquila cuadra de barrio Los Hornos.


Allí, también dentro de su domicilio fue asesinada María Rosa Oddo, de 77 años. El cadáver de esta mujer, que vivía sola en el lugar desde que perdió a su marido, unos pocos meses antes, fue encontrado el pasado viernes 20 de octubre por uno de sus hijos, tendido en el patio, en medio de un charco de sangre.


El criminal le quitó la vida a cuchillazos en distintas partes del cuerpo, en la zona del cuello principalmente.


También en este caso, la casa fue totalmente revuelta por el o los criminales, que hicieron “desaparecer” algunos objetos de valor y dejaron otros “preparados” como para ser llevados en una segunda incursión que nunca se produjo.


Se investigan


Los tres casos -que provocaron conmoción entre los vecinos de las respectivas barriadas- están siendo investigados por fiscales de la Unidad Especial de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación, con el apoyo del área específica de la PDI.


Por el momento, los autores de los crímenes lograron “salirse con la suya”, pero las actuaciones siguen su camino en busca de indicios que permitan dar ellos.



 




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