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“65/75 Comarca Beat” 14 -12-2017
En busca del tiempo perdido

Unos reunificados Bichos de Candy (con el fallecido Carlos Joannas, a la derecha), ensayando con Cristian “Matt Hungo” Deicas (a la izquierda) bajo la mirada de David (de sombrero). Gentileza Marea Doc

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Foto:Gentileza Marea Doc
Unos reunificados Bichos de Candy (con el fallecido Carlos Joannas, a la derecha), ensayando con Cristian “Matt Hungo” Deicas (a la izquierda) bajo la mirada de David (de sombrero).


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El documental de Alejandro David, que narra la historia de las cuatro bandas de rock más emblemáticas de los años ’60 y ’70 en Santa Fe, se estrena el viernes en el Cine América. El Litoral conversó con el realizador para adentrarse en una época y su retrato.



Ignacio Andrés Amarillo

iamarillo@ellitoral.com

 

La historia de Them, Bichos de Candy, Alma Pura y Virgem llega esta semana a la pantalla grande, de la mano de “65/75 Comarca Beat” el documental dirigido por Alejandro David que se estrena este viernes a las 22, en el Cine América. A través de un valioso proceso de investigación y entrevistas, el largometraje reúne los testimonios de los músicos protagonistas y también de historiadores, periodistas, artistas plásticos, teatristas, cineastas, con un diverso e inédito material fílmico y fotográfico de la época.

 

La producción del grupo Marea Doc, que contó con el apoyo de la Municipalidad a través del Programa Santa Fe como Set de Filmación, se proyectará nuevamente en la sala de 25 de Mayo 3075 el sábado 16, el miércoles 20 y el viernes 22 de diciembre. La entrada tiene un valor de 80 pesos.

 

Antes del estreno, El Litoral dialogó con David para meterse de lleno en un viaje en el tiempo.

 

El proyecto

 

—¿Cómo fue que salió la idea de buscar la época?

 

—Siempre me fascinó la década del ’60, siempre me pareció alucinante. Consumía mucho todo las revistas Pelo, lo que fue la explosión de los Beatles, los Rolling Stones. Y veía películas documentales, me parece que es la época en que cambió el mundo para siempre: ese momento en que la juventud definitivamente se pone los pantalones largos, dice “acá estamos” y empieza a movilizarse, políticamente y (en lo que más nos gusta a nosotros) con la música y el cine. Es una bisagra en la historia de la humanidad, me animo a teorizar.

 

Teníamos un programa en La X con “la Flaca” (Andrea) Tealdi en 2007, y lo invitamos al “Flaco” (Hugo) Trédici, que es un libro para hablar de música. Le preguntamos por la década del ’70, nos empezó a contar, y no conocíamos; habíamos escuchado hablar de Bichos de Candy muy por afuera, cuando nos contó que había grabado un LP en el sello EMI en 1970, sacamos cuentas de que Almendra había sacado el suyo en ese tiempo. Nos contó del festival en la isla Berduc, que duró dos días: BARock había sido una jornada.

 

—La Falda fue después...

 

—Acá se hicieron dos en el ’71 y el ’72, todo autogestionado por los propios grupos que tocaban: pasar la noche, acampar, hippies. Nos pusimos a investigar, sólo encontramos notas periodísticas del Nuevo Diario, hay fotos, incluso la revista Pelo vino: hicieron una nota en la que aparece (Ricardo) Calanchini con el pelo largo y una flor en la frente, con una vincha. Y “Pololo”, que después fue barrabrava de Unión, que era el líder de los Ángeles del Infierno de Berduc: motoqueros que imitaban lo que había sido Woodstock.

 

Empezamos a hacer entrevistas, y pasó lo que es obvio: nos dimos cuenta de que la historia era mucho más que Berduc y los Bichos de Candy en EMI; había otras bandas que habían llegado a grabar en Buenos Aires en esa misma época: la primera es Them, que grabó dos temas propios y en castellano, “Quiero estar en paz” y “Tiempos cambiantes”. Y Alma Pura, que fue el grupo que antecedió a Virgem y también grabaron temas propios en castellano.

 

—Con Virgem llega Miguel Bertolino, la primera ópera rock...

 

—Cuando nos enteramos de Miguel Bertolino dijimos: Pará, tenemos un Tanguito en Santa Fe. Un tipo que supera ampliamente el mote de artista y va más allá. El tipo laburaba con el padre (Osvaldo) Catena, con el movimiento Cristo Obrero. No está en el documental, pero él ganó un certamen de música religiosa en Capital Federal, con un tema que se sigue cantando en misas. Integraba el coro de Catena, además dibujaba, era muy buen tipo; como frontman era maravilloso: todos cuentan que era como Roger Daltrey, corría y saltaba, hacía cosas que ni Spinetta hacía. Se vestía con flecos, hacía una puesta en escena. Y hablamos de una ópera rock que cuenta la historia del Indio, que es perseguido, amenazado por la modernidad, la industria; todo muy actual.

 

Todo sucedía por primera vez, y esta generación se la bancó, hasta que en el ’75 se muere Miguel: un 24 de marzo, un año antes del golpe. Ya en esa época estaba la Triple A, todo mal, y todo ese movimiento se aplaca, todos se guardan: hasta ahí llegamos con la película.

 

Proceso

 

—La película llevó unos seis años, en el medio pasaron cosas: fallecieron entrevistados, se estrenó la versión definitiva de “Indio”, se grabó un recital en el Patio Catedral.

 

—Nacimientos y muertes. Pensé que no la íbamos a estrenar nunca: no conseguíamos financiamiento, perdíamos en los concursos. Se murió Carlitos Joannas de una manera realmente fatal, se enfermó y se fue en seis meses. Todo eso me pegaba muy duro: Enzo (Bergesio), que para mí fue un padre, me enseñó todo cuando empecé a hacer radio, me puso bajo su ala protectora. Se convirtió en un tipo muy cercano a mí y al grupo en general.

 

Se murió Yayo (Milanesi), y a todo esto no conseguíamos financiación. Me deprimí, me puse muy mal, y un amigo me supo consolar: “Pensá que llegaron a tiempo a tomar esos testimonios que están en una película para siempre”. Incluso Carlitos en el Patio Catedral hizo sus temas, cantando con “el Negro” (Rodrigo) González. Una montaña rusa, una linda locura: quiero pensar que esto es poner en el mapa a Santa Fe, pero en el mapa de los santafesinos, que digan: “Mirá la historia que tenemos atrás”. Es un libro de consulta, para enorgullecerse. “Qué linda ciudad, hay grandes artistas, grandes cineastas, literatos, plásticos, actores: pasan cosas muy buenas, y pasaban”.

 

Recuperación

 

—¿Qué fue lo más raro que consiguieron de archivo?

 

—Una filmación de Oscar Meyer, alumno del viejo Instituto de Cine, y digitalizamos las latas. Filmó a Mongo Aurelio por el ’73, ’74, en el Cine Ocean. En esa época, los recitales se hacían a la tarde, a la noche era muy peligroso. Nos confesó que era del palo del tango, que estaba haciendo su tesis para recibirse y que fue a filmar el concierto y entrevistó a los jóvenes a la salida del concierto, pero lo veía como algo extranjerizante, como algo raro. No le gustaba mucho, era del palo del tango.

 

Las imágenes están buenísimas, los pibes con el pelo largo, las minas con unos lentes grandotes; los jóvenes sentados en las butacas, estáticos para lo que hoy es un concierto de rock, aplaudiendo después de cada tema. La única macana es que no conseguimos los audios, porque en esa época se registraban aparte del fílmico, en cinta.

 

Otro que conseguimos es el de Alcira Luengas, también egresada del viejo Instituto, que filmó su tesis sobre Almendra: cuando Spinetta vino a la Expo Túnel a tocar en el Parque de la Locomotora. La gente le tiraba con cosas porque nadie conocía a Almendra; antes tocó Them, que eran conocidos acá. Almendra sube a tocar “Gabinetes espaciales” y la gente los chiflaba para que vuelva Them (risas).

 

Alcira los entrevistó, es una filmación súper conocida, cuando “el Flaco” dice que Almendra se separa. Y conseguimos unas latas que no utilizó para la película, inéditas. Las digitalizamos en Buenos Aires con Fernando Martín Peña, le regalamos una copia a él y nosotros la usamos en la película en homenaje a los fanáticos del “Flaco”.

 

Versiones

 

—Hay música original compuesta por José Giuranacci. ¿Cómo es ponerle música a una película sobre música?

 

—Por un lado, rescatamos esa música de la época, pero el cine requiere una música incidental, y fundamentalmente en los títulos. Siempre digo que cuando los títulos están buenos la película va a estar buena. Quería que los títulos impacten y el Ale Pérez me dice que José (además de ser un amigo y un músico del carajo) ya había hecho música para cortos y películas. Le propuse, me dijo que sí y me mostró algo que sonaba pesado.

 

Me había quedado una cuenta pendiente con los Mambonegro, que no pudieron estar en el Patio Catedral: convoqué a amigos, como el Tavo (Angelini), Camilo (Hormaeche), los Astro Bonzo, músicos que admiro. Mambonegro no estuvo y la música de José le quedaba bien. Y para musicalizar algunos pasajes Mambonegro con José hicieron los covers, además de los tres temas originales: versiones de Pink Floyd, Almendra, Booker T. & the MG’s.

 

Gracias al Instituto de Cine, que nos dio equipo y cobijo pudimos hacer el montaje, difícil por la cantidad de historias. La producción es de Marea Doc, pero es del Instituto y la Municipalidad que puso la plata para el Patio y para terminarla. Agradezco eso. Y digo que la película está dedicada a Enzo, Yayo y Carlitos.

 

—¿Alguna expectativa?

 

—Que los santafesinos abran los ojos. Cuando tenía 20 años puteaba contra Santa Fe, “nunca pasa nada, ciudad chata”. De grande amo esta ciudad: acá nacieron mis hijos, espero morir acá.

 

 

El dato

Ficha técnica

 

Integran el grupo Marea Doc: Alejandro David, Sebastián Pachoud, Pablo Bertoldi, Alejandro Pérez, Héctor Bruschini, Andrea Tealdi, Agustín Falco, Fabio González e Iván Oleksak. La música original es de José Giuranacci.



 




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