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Un verdadero desafío 31 -12-2017
Plantear objetivos inteligentes para comenzar el 2018

Entorno. Cada persona interactúa —explica Valderrama— con los estímulos de ambiente, que moldean las redes neuronales de las emociones, sentimientos y razonamientos. “Más importante que hasta donde llegamos, es de donde partimos y cuánto avanzamos”, concluye el especialista. Foto: Internet.


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Al momento de planificar las metas para el año que comienza, es clave ser realista, específico y concreto; y también definir plazos lógicos. 



 Especial para El Litoral | Dr. Hugo Valderrama

 

Para plantear objetivos hace falta usar las funciones ejecutivas del sector frontal de nuestro cerebro: entender, planificar, ejecutar y evaluar. Pero hay otra capacidad clave que debemos aplicar, resultado de la evolución de nuestras redes neuronales, pero lamentablemente subestimada y cada vez más en desuso: la capacidad de abstracción. 

 


Su funcionamiento da una oportunidad de sobrepasar la resolución diaria de los problemas, al menos por instantes, para poder pensar que deseamos aportar con nuestra vida. Deja ver más allá de lo literal de las tareas de un trabajo y por ejemplo comprender que todas las tareas que generen un aporte digno, valen nuestro mayor esfuerzo y debemos sentir orgullo por ello. La abstracción, permite que la motivación encuentre vocación en cualquier trabajo que represente nuestros valores. Ello da margen la creatividad y aumenta la diversidad de objetivos. 

 


Luego sí aplicaremos nuestras funciones ejecutivas, quizás mas concretas pero no por por ello mas importantes que la abstracción. Un acrónimo muy utilizado el mundo empresarial para recordar características que debe tener un objetivo, es smart (inteligente en inglés):

 


S (specific), específico: es decir lo más concreto posible.
M, medible : establecer criterios de seguimiento y medición para verificar si estamos cumpliendo con nuestro objetivo o nos estamos desviando de él.
A, alcanzable: si llegar al objetivo involucra a varias personas, plantear si es factible armar y trabajar en equipo. 
R, realistas: los objetivos deben estar al alcance de nuestras posibilidades actuales, a medida que avancemos podremos plantear objetivos más elevados, paso a paso. 
T, tiempo: se debe establecer un plazo dentro del cual intentar cumplir el objetivo.

 


Para disminuir el margen de equivocación a la hora de aplicar estas funciones, conocer las falencias más típicas del cerebro humano da más oportunidades de detectarlas, cuando tenemos el tiempo para presentar atención a nuestro propio razonamiento. Una forma de denominar algunas de estas falencias es a través de los “sesgos cognitivos”:

 

 

  • Sesgo de confirmación: es la tendencia a investigar o interpretar información de tal manera que siempre coincidan con nuestras preconcepciones, ver solo lo que queremos ver. 
  • Sesgo de falso consenso: es la tendencia de creer que las propias opiniones, creencias, valores y hábitos están más extendidos entre el resto de la población de lo que realmente lo están.
  • Sesgo de representación: cuando asumimos que algo es más probable a partir de una premisa que, en realidad, no predice nada.

 


¿Pero qué pasa si de todas maneras nos equivocamos? Tenemos que ejercitar nuestras capacidades de evaluación y control inhibitorio. Hay una red neuronal que intenta regular las conductas que nos dañan o que dañan a los demás, frenarnos para no cometer el mismo error, darnos tiempo para analizarlo y volver a planificar.

 


Para poseer la base orgánica donde se generan estas capacidades debemos:

 


1) Alimentar al cerebro correctamente. La falta de calorías o el exceso, ingerir demasiadas grasas, azúcares y sal, no solo afecta en forma directa al corazón, sino también a nuestras neuronas. Si no se aportan los nutrientes necesarios en cantidad y calidad, las redes neuronales no tendrán el sustrato para desarrollarse correctamente. Las frutas, verduras y alimentos con aceites omega, son base para un correcto aporte. 

 


2) Realizar ejercicio físico aeróbico de manera habitual para lograr la oxigenación y hacer llegar lo nutrientes por medio de un óptimo movimiento del flujo sanguíneo. 

 


2) Dormir 7 u 8 horas diarias. El cerebro esta activo mientras dormimos realizando funciones como eliminar desechos, valorar información y consolidar memorias. 

 


3) Acceder a estímulos diversos y saludables. Aunque el cerebro trabaja en su totalidad y en red, durante su vida tiende a utilizar en forma diaria algunas funciones mentales más que otras, en general las más usadas tienen que ver con su trabajo. El balance se da cuando mantiene lo que mejor hace y a su vez entrena lo que le cuesta. De esta manera genera lo que se denomina “reserva cognitiva”, que no es sinónimo de mayor cantidad de conexiones neuronales, sino de mayor eficacia y calidad. ¿Cuáles son ejemplos de estos estímulos? Si está actualizado con las noticias, estimula la memoria a corto plazo; si pinta o piensa sobre tema filosóficos, la abstracción; si visita lugares que no conoce, la orientación; si trabaja con herramientas o hace escultura, la visuoconstrucción; si lee sobre nuevos temas, la memoria semántica (memoria de conceptos); sí resuelve nuevos problemas de la vida diaria o planifica y ejecuta proyectos, las funciones ejecutivas.

 

 


¿Entender cómo funcionan estas herramientas cognitivas y mantener nuestro cerebro saludable es todo?

 

Es necesario, pero no es todo. Aprovechando para ejercitar nuestra abstracción, podemos explicarlo con la siguiente metáfora. Conocer cuales son las partes mecánicas de una bicicleta, saber como se utilizan y cuidarlas para que no se dañen, no garantiza que tengamos éxito al momento de usarla, pero si garantiza que tendremos más oportunidades de éxito. 

 


Además de la práctica necesaria y las caidas inevitables en ese proceso para conducir, siempre estarán las infinitas particularidades de los caminos que partimos, de los que no podemos evitar y de los que podemos elegir. Cada unas de estas particularidades son estímulos del ambiente que moldean las redes neuronales de las emociones, sentimientos y razonamientos, que a su vez se conectan e influyen entre sí continuamente. Más importante que hasta donde llegamos, es de donde partimos y cuánto avanzamos. 



 



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