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Jugó mal y perdió, pero hay algo peor en Unión... 17 -02-2018
Perdió el fuego

Foto: Ignacio Izaguirre


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Ha dejado de ser el equipo intenso y molesto para los rivales. No atacó casi nunca, cometió errores defensivos fundamentales y transita el peor momento.



Enrique Cruz (h)

(Enviado Especial a La Plata)

 

¿Qué le pasa a Unión?, es la gran pregunta. Este equipo no acostumbró a nadie a tener esta clase de actuaciones. De hecho que el pronunciado bajón entre la gran producción ante Racing y lo que vino después, es algo que desequilibra y desconcierta. Pero hay otras cuestiones que también generan interrogantes. ¿Puede incidir tanto la ausencia de un jugador (Gamba)?. Yo digo que en el fútbol de hoy, es muy difícil que un solo jugador pueda destartalar tanto el funcionamiento de un equipo, máxime cuando Unión siempre ha sido un equipo que priorizó lo colectivo. La realidad indica que Unión perdió agresividad y hasta contundencia, pero, ¿fue Gamba un jugador determinante en el mejor partido de Unión de la temporada?. La respuesta es negativa: contra Racing, en Santa Fe, no sólo marró un penal sino que estuvo errático a la hora de definir en otras situaciones propicias que se le presentaron.

 


En la semana, Bruno Pittón dijo que los rivales saben cómo juega Unión. Otra realidad incontrastable. Pero aún partiendo de ese concepto absolutamente cierto y que se comparte, lo grave es que del lado de Unión no se han producido respuestas, ni futbolísticas ni tampoco anímicas, para revertir la situación.

 


Unión está jugando mal. Y por momentos muy mal. Es un equipo desconocido, pero también es un equipo que ni siquiera —al menos se vio ante Estudiantes— tiene la capacidad de antes para molestar al rival. Hay una gran diferencia entre las dos derrotas del año pasado con las dos de este año. Contra Lanús y River (las caidas del 2017), el equipo tuvo una respuesta que, por momentos, puso en serio riesgo al rival. Dicho mal y pronto, se tuvieron que “hamacar” para ganarle. ¿Y ahora?, a Central y a Estudiantes le bastaron hacer bien un par de cosas para doblegarlo. Y en el medio de esos dos partidos, una actuación más bien pobre ante un Arsenal de indudable futuro en la categoría de ascenso.

 


Como siempre ocurre en fútbol, las carencias se empiezan a notar cuando las cosas andan mal. Daría la impresión de que las victorias o las buenas actuaciones “tapan la mugre debajo de la alfombra”. ¿De qué hablo?, de la evidente limitación de potencial ofensivo que tiene este equipo. Se dijo, en su momento, que la dupla Gamba-Soldano no sólo había jugado siempre sino que había respondido siempre. Pero la pregunta flotaba en el ambiente: ¿qué iba a pasar si alguno de los dos faltaba o si la pólvora se les mojaba?. Y la prueba está a la vista. No está Gamba, Soldano no es el mismo y no aparece nadie que cambie esa historia. Se probó con el Droopy Gómez y está a la vista que no es delantero; se probó con Núñez y mostró bastante poco, casi nada. Pero el problema no es solamente por lo que falta arriba, sino por lo que ha dejado de hacerse en el medio.

 


En este partido con Estudiantes, el mediocampo de Unión no existió. Así de simple y contundente. Mal Acevedo (desconocido en todo), mal Mauro Pittón (más allá de su mayor inclinación al esfuerzo) y superados los dos volantes laterales en forma permanente, sin aportar fútbol ni sacrificio.

 


Cuando Unión pareció asentarse en el partido, en el inicio del segundo tiempo, llegó el primer gol de Estudiantes que lo desmoronó por completo. Esa parte final fue toda de Estudiantes. Quizás se hubiese corregido algo con la entrada de De Iriondo para darle marca a un mediocampo que no paraba a nadie. Es cierto que Unión necesitaba buscar un partido que estaba perdiendo, pero a veces es necesario “retroceder un par de pasos para tomar envión”. Y lo que el equipo estaba precisando era recuperar la pelota, algo que se había perdido por completo. Pero esto, como siempre se dice, es “hablar con el diario del lunes”; o en este caso, el del sábado. Además, por el nivel bajísimo de todos, tenía que ser muy importante lo que pudieran producir los que entraban, para superar la muy floja actuación del resto.

 


La mala racha de estos tres partidos no desmerece todo lo que se hizo antes. Por eso, más que los resultados, lo que preocupan son las actuaciones. Si Unión hubiese tenido otra actitud y se hubiese expresado con la misma combatividad e intensidad de los otros partidos, quizás se estaría hablando de equipos que lo superaron y punto. Como pasó en el partido con Lanús del año pasado, cuando el segundo tiempo del equipo que por entonces dirigía Almirón y se preparaba para disputar la final de la Copa Libertadores, tuvo que esforzarse y esmerarse al máximo para darle vuelta un partido que Unión ganaba bien porque jugaba bien. Contra Estudiantes, una buena jugada individual (la de Gastón Giménez en el primer gol) y un pelotazo de 80 metros (la habilitación a Otero en el segundo), alcanzaron para llenar de dudas y preocupación a un equipo que avizoraba otro horizonte luego de esa imagen arrolladora ante Racing en el inicio del año.

 

 

BAJO LA LUPA


NEREO FERNÁNDEZ (5).- Habría que revisar la jugada del segundo gol, para saber si pudo haber salido a interceptar ese pelotazo larguísimo para habilitar a Otero. Poco que hacer luego en las dos definiciones.

MARTÍNEZ (4).- Desconocido en el primer tiempo, sobre todo en el arranque del partido. Después se acomodó un poco pero nunca pudo encontrarse con su nivel.

GÓMEZ ANDRADE (5).- Se lo puede rescatar como uno de los pocos que mostró firmeza, aunque en ese pelotazo largo para Otero reaccionó tarde y su compatriota le ganó las espaldas a Bottinelli para definir.

BOTTINELLI (4).- En el primer tiempo gritó y ordenó, pero en el segundo cometió errores, incluso individuales, que terminaron en gol. De lo más flojo que hizo en Unión.

BRUNO PITTÓN (4).- Quiso aportar proyección en ofensiva y se complicó en la marca. La subida de Facundo Sánchez fue factor de desequilibrio. Otro de los que bajó su nivel.

ZABALA (4).- Desconocido, estático, no jugó ni tuvo la misma intensidad para presionar y atacar que en otros partidos. Debió salir mucho antes.

ACEVEDO (4).- ¡Qué lejos quedó de aquél jugador de 8 o 9 puntos del partido con Racing! En apenas un par de semanas se desdibujó por completo. Ni jugó ni metió ni recuperó.

MAURO PITTÓN (5).- Apenas le quedaron las ganas para correr, aunque muchas veces en forma desordenada e inútil. Entró rápidamente en la inoperancia e imprecisión del resto.

FRAGAPANE (4).- Livianito, entrando más en juego que Zabala pero sin hacer pesar ni su velocidad ni su habilidad. Incluso, tuvo un mano a mano con Schunke en el minuto final del primer tiempo y no lo pudo pasar. El defensor estiró la pierna y le quitó sin problemas la pelota. Flojo.

NÚÑEZ (4).- No mostró nada. Fue su primer partido de titular, la pelota le llegó poco y la perdió muy rápido. Todavía hay que darle el beneficio de la espera, porque fue el último en llegar. Pero ni siquiera hizo algo que despierte esperanza.

SOLDANO (4).- Lo mejor fue que ganó dos o tres veces de arriba en jugadas de pelota quieta. Esto se valora frente a una defensa de hombres altos. De todos modos, no fueron de peligro para Andújar.

MÉNDEZ (4).- El panorama, con su ingreso, no cambió en función de lo que había mostrado Núñez.

GÓMEZ (4).- Arrancó por derecha, después se fue a jugar por izquierda, entró poco en juego y siempre embarullado.

AQUINO.- Ingresó con el partido definido, sin tiempo para cambiar nada y mostrando la falta de competencia.

 



 




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