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FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN 23 -02-2018
Soderbergh nos lleva al manicomio y García Bernal a un acto de locura

Gael García Bernal en “Museo”. Foto: Panorama Global / Detalle Films / Distant Horizon


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Cuini Amelio Ortiz

(Desde Berlín)

 

Uno de los grandes talentos de Steven Soderbergh reside en mostrar figuras complejas y jugar con las expectativas del espectador hasta límites inesperados. Por eso el estupor a raíz de su última película, que se acaba de mostrar en esta 68° Muestra Internacional de Cine de Berlín. 

 

“Unsane” (insano) se llama el film y el único mérito se lo lleva su protagonista, la actriz Claire Foy en el rol de Sawyer, quien a causa de haber sido víctima de un stalker cambió de ciudad, de trabajo y de vida. Sufre de ataques de pánico que la llevan a tener una charla con una psicóloga y de improviso queda prisionera en el laberinto de una institución de enfermos mentales. Lo que comienza con un sofisticado juego de dudas se convierte en un thriller donde demasiado rápido queda claro quién es el “malo”, tropieza en la narración y se queda en el camino. 

 

Soderberg había mencionado hace unos cuatro años su intención de no realizar mas cine. Luego cambió de opinión (por suerte) para regalarnos su espléndida comedia criminal “Lucky Logan”. Ahora nos propone “Unsane”. Creo que lo único que nos quedará de esta película es el hecho que fue filmada con un iPhone. 

 

Museo Nacional

 

México estuvo representado por “Museo” en competición. Se trata del segundo trabajo del realizador mexicano Alonso Ruiz Palacios. Sus protagonistas son Juan (Gael García Bernal) y Wilson (Leonardo Ortiz Gris) y la historia narra un hecho que sucedió realmente en 1985 y que tuvo a Méjico en vilo: un robo en el Museo Nacional de Antropología de alrededor de 150 piezas y reliquias de culturas mesoaméricanas. La policía dió por descontado que se trataba de una banda de alrededor de 15 ladrones profesionales con experiencias en robos de grandes museos en todo el mundo, cuando en realidad se trataba de dos estudiantes de veterinaria, que ni siquiera se mostraban demasiado listos. No sólo la historia convence sino la forma en que está narrada. Todo el relato goza de humor, contrapuesto a los dramas cotidianos y mas o menos importantes de sus protagonistas. Intensa poesía en algunos momentos claves de la relación de amistad entre las dos figuras principales: Juan que se muestra seguro de todo y firme en sus decisiones y Wilson que lo sigue, sin siquiera poner en duda si Juan está o no en lo cierto. Aplausos en la sala de proyección. Méjico salvó el octavo día de la Berlinale.



 



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