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Análisis 25 -02-2018
El porqué de una rivalidad

El periodista Alejandro Fabbri te cuenta cómo nació el clásico santafesino.



Alejandro Fabbri  (*)

 

Uno nació en los arrabales santafesinos, el otro lo hizo en la zona céntrica. Uno reivindica su fundación en mayo de 1905, aunque empezó a jugar mucho más adelante. El otro nació el 15 de abril de 1907, en una casona de la calle Catamarca, entre San Martín y San Jerónimo, pleno epicentro de la capital provincial.

 

Uno es rojo y negro; el otro es rojo y blanco. Uno es Colón; el otro es Unión. Aunque apenas los separen tres letras, la distancia entre ambos fue creciendo, se hizo rivalidad, después se transformó en clásico y hoy es un enfrentamiento irremediable, del mismo tipo que ocurre en Rosario, en La Plata, en Córdoba o en Tucumán.

 

Colón nació antes pero empezó a jugar después. Unión participó de la vieja Liga Regional Santafesina y enseguida comenzó a campeonar. Cansado de los triunfos, se anotó para 1912 en la Liga Rosarina y no le fue nada mal. El primitivo Colón Football Club no estaba afiliado a nada y encima varios de sus fundadores y cracks se fueron con Unión, tentados para medirse con los clubes rosarinos.

 

Los futuros sabaleros se afilian para 1913 y empiezan a jugar oficialmente. El primer choque contra Unión lo definen con una goleada: 5-1 y en la cancha de quien sería el rival de toda la vida. Hubo muchos partidos en esa época, cambios de reglamentos, unos enojados, los otros rupturistas, para desembocar finalmente en el profesionalismo santafesino, creado en el mismo año que en Buenos Aires, 1931.

 

Aquellos 19 partidos de los años treinta quedaron en la historia grande: hubo nueve victorias de Unión, cinco de Colón y cinco empates. Antes de afiliarse directamente a la AFA para jugar la temporada de 1940 en la vieja Primera B, Unión ganó el último torneo de la Liga Santafesina en 1939. Pretendía ingresar en la A, donde habían llegado como invitados un año antes Rosario Central y Newell’s, pero el voto de los cinco grandes no lo permitió.

 

Arrancó en la Primera B durante 1940 y finalizó en la novena posición, mejorada al quinto puesto en 1941, alcanzando el subcampeonato en 1943. Sin embargo, en Colón no podían conseguir que también los admitieran. Lo lograron para 1948, por lo que los clásicos quedaron sin jugarse en ese lapso. Con gol de Salomón Elías, de tiro libre, Colón gana el primer clásico en el ascenso, el 1 de agosto de 1948, en su cancha.

 

La historia los encontraría peleando para llegar a la A, algo que recién conseguirán en los años sesenta. Primero Colón, en 1965, luego Unión en 1966. En el medio, quedan para el recuerdo un par de resultados: 5-4 colonista en 1955, 4-1 tatengue en 1959, siempre en la B. La rivalidad creció pero los números siguieron siendo muy parejos. Colón debió descender a la Primera C y allí se mantuvo por tres temporadas para regresar en 1964. Unión se desafilió a fines de 1970, volvió a la liga santafesina en 1971/72 y retornó a la vieja B en 1973.

 

Colón tuvo dos largos ciclos en la A (1966-81 y 1995-2014) pero en cambio los tatengues fueron más irregulares. En definitiva, a la fecha de hoy, Colón lleva 37 años en la Primera A nacional, contra 29 temporadas de Unión. Los que aman el rojo y el blanco juntos, recuerdan muy bien la final por el segundo ascenso de la B Nacional en 1989: Unión ganó los dos partidos y regresó, una vez más, a la A.

 

El historial —en el que se incluye el período profesional santafesino entre 1931/39— se ampliará cuando los estadígrafos locales entreguen el material definitivo de los partidos que iniciaron la rivalidad, entre 1913 y 1930.

 

Hoy, el resumen 1931-2018 señala 106 partidos, con 37 victorias de Unión, 32 de Colón y 37 empates. Incidentes, suspensiones, pérdidas de puntos, partidos a puertas cerradas, agresiones a los árbitros. El clásico santafesino recorrió todo el andarivel de las anomalías. Ojalá sea tiempo de moderación, de desterrar el fanatismo y entender que unos y otros le hacen bien a la capital provincial y a Santa Fe toda. 

 

Hay una asignatura pendiente, la misma que tienen Córdoba, Mendoza y Tucumán. Ganar un torneo local. Unión alcanzó el subcampeonato nacional en 1979 y Colón festejó lo mismo en el Clausura de 1997. Pero les falta todavía el premio mayor.

 

(*) Periodista de TyC Sports



 




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