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Unión: de mayor a menor 03 -09-2018
La mala racha de los "1" y el empeño de siempre

La más clara de todas. El arranque de Unión se llenó de ímpetu y protagonismo, algo que se diluyó con el correr de los minutos. Pero apenas transcurridos un par de minutos, llegó el córner desde la derecha que cabeceó Bottinelli y se fue muy cerca del palo derecho de Burián. Foto: José Almeida


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A la ausencia de Nereo le siguió la lesión de Papaleo y la aparición de Peano. Supo mantener el cero, jugó mejor el primer tiempo y no tuvo una figura que desequilibre por encima del resto.



Enrique Cruz (h)

 

Madelón rescatará el primer tiempo por encima del segundo. A diferencia de lo que pasó el lunes pasado ante San Lorenzo, cuando el equipo tuvo un andar casi arrollador en la parte final, acá daría la impresión que dejó una imagen más convincente en el principio que en el cierre del partido. Y quizás en ese lapso se puedan rescatar algunas figuras que, en el complemento, bajaron su rendimiento y no tuvieron la misma preponderancia.


Unión no varió nada desde lo estratégico. Esa premisa de presionar y quitarle espacios al rival fue la clave en la que se basó Madelón, mucho más teniendo en cuenta que Domínguez hizo retrasar una vez más en demasía a Alan Ruiz para que entre en contacto con la pelota. Y cada vez que Alan Ruiz la encontraba, había dos o tres jugadores para presionarlo e impedirle el juego. Y a partir de la orfandad de los dos delanteros, bien tomados por los defensores rojiblancos, terminó obligando a Colón a tirar pelotazos desde atrás como único argumento de juego. Algo que, en el segundo tiempo, se fue modificando por la mejoría —leve pero mejoría al fin— que tuvo el equipo sabalero.

 

Papaleo (5) no había tenido trabajo hasta que llegó el centro llovido que no alcanzó a retener y tras perder la pelota, Ortiz remató desde muy cerca y el balón le pegó en el ojo, dejándolo afuera de la cancha. Peano (6) entró muy bien, con confianza y seguridad. Es cierto que no tuvo intervenciones complicadas, pero se nota que habló y transmitió seguridad a la defensa. Fue complicado para los dos. Les tocó debutar a ambos y justamente en un partido tan especial.


Martínez (6) jugó con gran personalidad y casi al límite, como deben jugarse los clásicos. Tuvo un par de encontronazos fuertes, sobre todo con Escobar. Gómez Andrade (6) y Bottinelli (6) no sólo compartieron calificaciones, sino también el concepto: fue muy buena la marca que ejercieron sobre los puntas de Colón; ordenados y seguros, no fallaron casi nunca. Y Corvalán (5) completó una línea de cuatro que no tuvo fisuras y supo también “capear el temporal” de la “arqueritis” que sufrió Unión durante el día con la ausencia de Nereo Fernández y los debuts de Papaleo y Peano.


Zabala (5) fue uno de esos que fue de mayor a menor, mejor en el primer tiempo que en el segundo; Acevedo (5) y Mauro Pittón (5) intentaron el doble aporte de fútbol y presión, aunque no lo hicieron con regularidad. Fue mejor lo del primer tiempo, mandando en el sector central y muy atentos a los movimientos de Alan Ruiz, que terminó borrado de la cancha. Fragapane (5) tuvo un buen pasaje en el cierre del primer tiempo, cuando cambió posiciones con Zabala y terminó como volante por derecha y le llevó complicaciones a Escobar, ganándole las espaldas a Estigarribia.


Arriba, fue muy rescatable lo de Soldano (6), sobre todo por el despliegue, porque corrió a todos y fue una rueda de auxilio constante para los volantes. Se paró en tres cuartos de cancha para presionar sobre la salida de Ortiz, fundamentalmente y evitar que llegasen esos pelotazos largos para la búsqueda de los dos puntas. Aportó más en el primero que en el segundo a la hora del juego. Troyanski (4) fue laborioso, corrió mucho pero jugó poco. Terminó muy controlado por los defensores sabaleros.


Las dos modificaciones que experimentó Madelón en la parte ofensiva no aportaron demasiado. Gallegos (5) pudo haberse “convertido en héroe” cuando Bottinelli bajó de cabeza un córner desde la derecha y el delantero se tiró al piso pero no pudo conectar una pelota que cruzó todo el arco. Rodrigo Gómez se paró por el sector izquierdo e intentó meter diagonales. De entrada, Rapallini lo advirtió y enseguida le mostró la tarjeta amarilla cuando el “Droopy” le reclamó una supuesta infracción en la puerta del área.


Unión fue de mayor a menor, en ningún momento desentonó, jugó el partido con la concentración y la entrega que se le conoce. Como al rival, pudo haberle faltado profundidas, pero tuvo un par de situaciones muy claras y una jugada dudosa. La primera clara fue el cabezazo de Bottinelli en el primer tiempo que se fue muy cerca del palo derecho de Burián; la otra, la pelota que el propio Bottinelli bajó de cabeza en el complemento y que Gallegos no pudo conectar por muy poquito. La duda quedó en la mano de Godoy que Rapallini no vio cuando apenas se llevaban jugados un minuto y medio del partido.


¿Alcanzó para merecer algo más?, no. El resultado se ajusta a lo ocurrido en los 90 minutos. Por lo tanto, tampoco hay nada para lamentar. En todo caso, si algo tiene que lamentarse Unión en este arranque del torneo, son los puntos que dejó de ganar en los dos partidos anteriores. Porque más allá de haber ido en desventaja ante San Martín y San Lorenzo, en el balance final se pudieron ganar ambos partidos.


Ahora, Copa Argentina


El próximo compromiso de Unión será por Copa Argentina, el próximo domingo 9 de setiembre. En esta oportunidad, el equipo de Madelón se medirá con Sarmiento de Resistencia en la cancha de Banfield. Luego, deberá esperar que se resuelva el día y hora del encuentro por la quinta fecha de la Superliga, cuando el Tate reciba la visita de Talleres de Córdoba en el 15 de Abril.



 




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