¿En el tambo alcanza con hacer las cosas bien?
1 de Julio, 2009Adelanto de la redacción de Campolitoral

Si el negocio lechero sigue en rojo, el tradicional tambo que la familia Pairetti (en la foto Víctor, Roberto y Fede Pairetti) tiene en Estación Clucellas, Santa Fe, podría sumarse a la larga lista de establecimientos lecheros que se cierran.
No se trata de un tambo chico. Roberto Pairetti (37 años) administra un establecimiento que produce 5.300 litros de leche por día, y podría estirarse hasta 7.000 litros si los números acompañaran. Pero no lo hacen, Pairetti asegura que están perdiendo entre 25.000 y 30.000 pesos por mes (contando las amortizaciones). “La sangría” de capital la aguantan con el negocio agrícola, pero es una alternativa que no se puede sostener “ad infinitum”.
Con buena genética y una infraestructura en muy buen estado (el tambo se modernizó en 1998), Roberto armó un rodeo lechero que venía produciendo un promedio de 26 litros de leche por animal. “Ahora, las vacas están dando 23 litros porque tuvimos que reducir algunas proteínas en la alimentación (por ejemplo pellets de soja)”, admite Pairetti, con algo de bronca “Es un pecado bajar la calidad de la dieta justo en el momento en que las vacas convierten mejor la materia seca en leche”, reconoce.
El campo se lo arrienda a valor soja a su padre. Aquí hace alfalfas, maíz para silo y trigo. El 80 por ciento de la alimentación depende del silaje y la suplementación. Las pasturas a campo complementan ese esquema. “De esta forma logramos una mayor estabilidad en la producción de leche durante todos los meses del año”, aclara Pairetti.
Sin embargo este aceitado planteo lechero está en crisis. No es fácil notarlo cuando uno visita el tambo. Los tractores y los mixer trabajan a “full” para llevar los silos y forrajes a los distintos potreros. El guachero se nota cuidado y prolijo. Las distintas etapas de recría están claramente distinguidas (por corral) y hay una dieta bien diferenciada según las necesidades de cada vaquillona.
Pero en un tambo hoy parece que ya no alcanza con hacer las cosas bien. No es nuevo. Lo vienen diciendo los productores lecheros hace rato. Este sábado, en la edición impresa de Campolitoral, vamos a explorar a fondo el caso de la familia Pairetti. Es un muy buen ejemplo para entender cómo se ha complicado el negocio lechero en estos últimos meses.

