Blog Campolitoral El Litoral.com

Tamberos, con acento venezolano

21 de Octubre, 2008

Por Gastón Neffen (gneffen@ellitoral.com)

 

José Alberto Cambero es un veterinario venezolano que vino al INTA Rafaela para aprender de producción lechera. Este funcionario del Instituto Nacional de Tierras de Venezuela es parte de una delegación de más de 30 técnicos y productores que estuvieron tres semanas en la Argentina, en el marco del convenio estratégico que acordaron ambos países.

Aquí les adelantamos algunos fragmentos de la entrevista que le realizó Campolitoral (se publica el próximo sábado).

¿Qué desafíos enfrentan los tamberos venezolanos?

Tenemos varios problemas. En primer lugar, los tamberos no llevan registros de su producción. Por eso, no podemos evaluar ni comparar los resultados. Es un sector que debe profesionalizarse. Pero hay que tener en cuenta que son muy pequeños productores (de 5 a 20 animales). La idea es aprovechar la experiencia que tienen ustedes en el manejo, en la planificación y en la organización de la producción lechera, porque los ambientes ecológicos son muy distintos.

¿Cuáles son las diferencias?

En Venezuela no tenemos estaciones. Siempre hace la misma temperatura y hay la misma duración de luz solar. Esto debería ser una ventaja. Se podrían producir alimentos vegetales durante todo el año, también forrajes para la ganadería, pero tenemos que ajustar nuestros esquemas productivos.

¿Qué pasa con la calidad de los suelos?

Son muy pobres. Las suelos de nuestros llanos son “lavables” durante todo el año. Las lluvias los erosionan y quedan muy pocos nutrientes. El agua corre y se lleva todo. Esta situación nos obliga a trabajar mucho con alimentos concentrados, porque las pasturas no son buenas. Esto complica los costos en los tambos.

El norte, a la espera del desarrollo

26 de Septiembre, 2008

Por Juan Manuel Fernández 

Con la vuelta del clima semiárido, el norte santafesino empieza a desengañarse del espejismo agrícola y ahora se encuentra en mitad del río con la acuciante disyuntiva de seguir braceando hacia adelante o volver a la orilla a retomar la ganadería, la caña o el algodón.

La fase húmeda instalada en la Argentina desde mediados de los 70 incrementó considerablemente los promedios de lluvia y favoreció la expansión de cultivos como la soja y el trigo sobre tierras que originalmente no eran aptas. Otros incentivos fueron, el boom de los commodities que incrementó exageradamente el precio de los granos, la inercia de los gobiernos provinciales a la hora de planificar el desarrollo territorial y, últimamente, el empecinamiento del Estado nacional en desalentar toda producción que replique en el valor de la canasta básica.

En los departamentos santafesinos General Obligado, Vera y 9 de Julio, lindantes con la provincia de Chaco, ese cóctel derivó en el retroceso del área algodonera o la agonía de la cuenca cañera.

Mientras la peor sequía en muchas décadas sigue sacrificando animales y obliga a las fuerzas vivas a recolectar agua en campañas solidarias para que la población pueda hidratarse, el campo y la ciudad siguen sin comprender cómo pueden tener tanta sed estando a pocos kilómetros del río Paraná, el segundo más caudaloso del mundo. Los anuncios de acueductos llegaron tarde.

La cuenca cañera santafesina abarca 51.000 hectáreas de las cuales el 6,2 % tienen una aptitud productiva Alta, el 38,6 % de aptitud Media-Alta y un 55,1 % de aptitud Media-Baja. En esa superficie, el 62% de la tierra la ocupan la soja y el girasol, que a su vez generan el 65% del producto bruto, mientras que sólo el 14% de la superficie y el 35% del valor total corresponden a la caña de azúcar.

Estos números favorecen a los granos, pero ninguna de las 3.000 familias (alrededor de 10.000 personas) que dependen en forma directa de la cadena del azúcar (entre productores, industriales, braseros u obreros de los ingenios) ven un sólo peso proveniente de la agricultura tradicional.

El Programa de Reconversión Productiva de la Cuenca Cañera Santafesina, elaborado por la Mesa Azucarera, propone el aprovechamiento de los recursos para potenciar la economía regional. El pilar fundamental es la incorporación del riego para hacer previsible la caña (ponerla a salvo de la sequía) e incorporar un segundo cultivo, el sorgo, que sea materia prima para que los ingenios trabajen todo el año y no sólo los dos meses de zafra de la actualidad.

El objetivo es elevar la superficie cañera hasta 11.000 hestáreas (hoy son 7.000) e incorporar sorgo granífero y azucarado. De esa manera, la canasta de productos que ofrecerá la zona estarán compuestos principalmente por alcohol y azúcar, que representarán un 44 y 28 % del valor económico generado anualmente en la región, manteniendo soja y girasol una incidencia de alrededor del 25 % en el valor generado.

Los nuevos clientes del campo argentino

11 de Septiembre, 2008

En un año complicado por la sequía y las tensiones con el Gobierno, levantar la mirada y analizar el mediano plazo es imprescindible para no desesperarse con la coyuntura.

Juan Llach (IAE-Universidad Austral) y Marcela Harriague presentaron un trabajo que vuelve a confirmar que la cadena agroindustrial argentina tiene fuertes condiciones para crecer impulsada por la demanda mundial de alimentos que será liderada por los países en desarrollo.

El estudio se titula “La demanda mundial de alimentos 2005-20: una oportunidad sin precedentes” y fue presentado la semana pasada por la Fundación Producir Conservando.

Aquí se plantea que África, América Latina y los países asiáticos (con China e India como puntas de lanza) son “los nuevos clientes” por su protagónica participación global en el aumento del consumo de carne (vaca, pollo y cerdo), leche, soja, maíz, trigo y cítricos.

Esto sucede porque los habitantes de estos países (son el 60% de la población mundial) están mejorando sus ingresos económicos y sus condiciones de vida.  “La gran oportunidad para la Argentina” se consolida porque Llach y Harriague creen que “el desarrollo de la gran mayoría de los países emergentes y en desarrollo ha llegado para quedarse”.

Y avisan que aún en escenarios de crecimiento moderado (y sin tener en cuenta la demanda adicional para biocombustibles) el boom del consumo mundial de alimentos es altamente probable que exceda las proyecciones existentes. “Si esto se confirma, también es probable que los precios altos de los alimentos se sostengan por bastante tiempo”, agregan.

La exposición del trabajo terminó con una serie de conclusiones y recomendaciones. Entre otras cuestiones, Llach y Harriague afirmaron que la Argentina debería:

- Dar un salto cualitativo en su posicionamiento como productora y exportadora de alimentos de clase mundial, sin excluir otras producciones.

- Definir instancias institucionales que permitan debatir el futuro del país para acordar políticas de Estado. Los conflictos sobre las políticas agroalimentarias reaparecen cíclicamente por eso son necesarios ámbitos de negociación y concertación.

- Estimular la diferenciación de productos, el valor agregado y los racimos productivos (“clusters”)

- Establecer incentivos para hacer compatible el crecimiento con la biodiversidad productiva.

El estudio completo puede bajarse aquí. También hay investigaciones muy interesantes sobre fertilizantes e infraestructura, producción de granos y el aporte tributario de la cadena agroindustrial, entre otros trabajos.

En el suplemento del próximo sábado vamos a ampliar este post.

Malas noticias para el maíz

30 de Agosto, 2008

La intención de siembra de maíz cayó un 15% en la zona núcleo según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), que elaboran los técnicos de la Bolsa de Comercio de Rosario. La principales causas son el fuerte aumento de los insumos y la reciente depreciación en la cotización internacional del cereal.

En la mayor parte de los campos alquilados, el rendimiento mínimo que tiene que obtener un productor para cubrir los costos supera los rindes promedio de las zonas. Por eso, para muchos chacareros la soja va a ser la alternativa más viable.

El costo de implantación de una hectárea de soja ronda el 50% del costos de una hectárea de maíz y sus rindes no son tan exigentes desde el punto de vista productivo.

Hay dos cuestiones que podrían atenúan la caída en la intención de siembra. En primer lugar, muchos productores ya compraron la semilla de maíz anticipadamente en la precampaña y algunos han realizado barbechos químicos que sólo permiten la implantación de este cereal.

La segunda cuestión es que muchos agricultores necesitan sembrar maíz para hacer una rotación sustentable -con la mira en el largo plazo-.

Pero los técnicos rosarinos advierten que la balanza podría inclinarse todavía más hacia la soja si no se producen las lluvias necesarias para la implantación del maíz, cuya fecha óptima -en la zona núcleo- se ubica entre septiembre y octubre.

La siembra de trigo cayó un 17%

2 de Agosto, 2008

La siembra de trigo entra en la recta final. Los productores ya implantaron el 90% de la superficie proyectada. El dato central es que el área sembrada (4,5 millones de hectáreas) va a ser un 17% inferior a la de la campaña del año pasado.

Esta es la estimación que realizaron esta semana los técnicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Hay tres razones que explican esta fuerte caída en la producción triguera. El conflicto campo-gobierno, la sequía que afecta a buena parte del área agrícola y el significativo aumento de insumos críticos.

¿Qué falta sembrar? Cerca de 500.000 hectáreas, que sobre todo se localizan en la zona de mar y sierras, y en los campos cercanos a Tres Arroyos (provincia de Buenos Aires).

Mientras tanto, la siembra de girasol viene bastante lenta. Hasta ahora sólo se implantó el 1,1% de “la superficie destinada a la primicia del cultivo”, informan los especialistas de la bolsa porteña. De todas formas, la entidad mantiene su estimación de que el área sembrada con girasol va a crecer un 6%, respecto de la temporada anterior.

La campaña maicera está prácticamente terminada. Sólo falta trillar un 1% de la superficie implantada (22.000 hectáreas). La Bolsa de Cereales de Buenos Aires cree que la cosecha de maíz alcanzará las 21 millones de toneladas, con un rendimiento promedio de 64,8 quintales por hectáreas.

El primer paso es terminar con “las chicanas”

26 de Julio, 2008

La primera semana de Carlos Cheppi en la secretaría de Agricultura no termina bien. Cuando los periodistas le preguntaron cuando convocaría a los dirigentes rurales, el funcionario eligió “ningunear” a la Comisión de Enlace.

No tenemos ningún problema en empezar a reunirnos con las entidades rurales, pero la institucionalidad que se le puede dar a la mesa de enlace terminó en el Congreso con el rechazo a la resolución 125”, afirmó, ante las cámara de televisión.

Esta declaración no cayó bien entre los hombres del campo (tampoco la confirmación de que Cheppi no asistiría a la 122° Exposición Rural de Palermo). Luciano Miguens (SRA) dijo que se necesita un secretario con vocación de diálogo y poder político que esté dispuesto a escuchar a las cuatro entidades juntas. “Es la única forma de encontrar una respuesta consensuada”, argumentó Miguens.

No hay que ser inocentes, esta es una cuestión de estrategia política. El Gobierno necesita desarmar el frente compacto que surgió a partir de la resistencia a una nueva vuelta de tuerca en las retenciones, pero que ahora reclama muchas más cosas (una política para la carne, para la leche, para las economías regionales, etc).

Pero “las chicanas” no son la mejor forma de cerrar este frente. Al contrario, le quitan oxígeno a los funcionarios que tienen la delicada misión de recuperar la iniciativa y sacar al Gobierno de la crisis política.

Cheppi va a necesitar ese oxígeno para consensuar el plan de desarrollo que asegura haber planificado para el 2015. Esta claro, este debería ser el camino. Porque un conjunto de políticas serias son la mejor forma de cerrar las heridas, terminar con los conflictos y salir para adelante.

Pero el primer paso es terminar con “las chicanas”.

Las vacas que mueren de sed y hambre (segunda parte)

8 de Julio, 2008

La semana pasada, un equipo de Campolitoral recorrió el norte santafesino. Este es un reportaje fotográfico que amplía las crónicas que se escribieron para el suplemento. Es importante recordar que la Sociedad Rural de Tostado estima que ya murieron 30.000 animales y todavía faltan los meses más crudos del invierno, en los que el daño que hace la sequía se va a potenciar con las heladas.

Por Gastón Neffen y Federico Aguer

Martes 1 de julio. Son las cinco de la tarde y hace mucho calor en la ruta 90-S, cerca de Logroño. La tierra está tan seca que se siente como talco y tiene el mismo color que el polvillo del cemento. A los costados, no se ven animales ni gente. Sólo espartillos, tacurús y muy pocos árboles. Hace meses que no llueve “en serio”.

 

La ruta sigue hacia el este, hacia los bajos. Pero la camioneta de Campolitoral dobla a la derecha para buscar el río Salado. Hay que frenar “en seco” y poner primera. Aparecen cientos de vacas que vienen de tomar agua en el río. Caminan a “paso lento”, rodeadas de polvo.

No todas las vacas pueden hacer el camino de vuelta. A los costados hay animales muertos, huesos y trozos de cuero. Es que los animales están muy débiles y encima pierden mucha energía cada vez que caminan largos trechos para beber agua. Los que no resisten “caen” sobre los espartilos y el polvo.

En estos campos, el Salado funciona como si fuera un oasis. Todos los animales vienen a beber, las vacas, los caballos, los zorros. Se siente e olor a humedad y este es uno de los pocos lugares donde “la seca” te da una tregua. 

En el norte de Santa Fe, estos lugares son cada vez más escasos porque las lagunas y los esteros están secos (La Loca, La Tigra, El Bonete), el agua de pozo se saliniza y las pasturas están arruinadas y quemadas.

Las vacas beben todas juntas en los charcos que se forman junto al cauce del río. Cada animal necesita tomar unos 60 litros de agua por día. Jerónimo Senn, de la Sociedad Rural de Tostado, cuenta el dramático estado de la hacienda que aún sobrevive. “Los animales perdieron mucho peso, el porcentaje de parición es nulo y encima sufren enfermedades propias de la pobreza”.

Miércoles 2 de julio. Campolitoral se traslada al campo “La Revancha”, 30 kilómetros al este de Pozo Borrado.  En este establecimiento murieron 80 animales. Los huesos están desparramados en lo que debería ser un estero.

Ismael Asan era el dueño de estos animales. “Mis campos son un asco, están llenos de huesos”, dice Don Ismael. En lo que va del año estima que perdió 1.000 animales.

¿Condenadas? Las vacas resisten el calor debajo del monte de espinillos. Les queda muy poco pasto y casi nada de agua porque los pozos se salinizan en muy poco tiempo. En el departamento 9 de Julio hay más de un millón de cabezas de ganado.

 

Lázaro Monje, peón de “La Revancha”, trabaja en este campo desde el 14 de abril de 1983. Dice que esta sequía es la peor que recuerda. “Los únicos que están gordos son los caranchos y los zorros”, afirma, con una mueca triste e irónica.

Los animales están flacos. Y hay que decirlo otra vez: aún no comenzó el invierno. Cuando el frió apriete, la situación podría empeorar todavía más. “Las vacas van a comer papel cuando se sumen las heladas”, augura Gustavo Giailevra, presidente del Comité de Cuenca de Pozo Borrado.

Los Bajos Submeridionales ofrecen una oportunidad excepcional para la ganadería extensiva, cada vez más acosada por la expansión de la frontera agrícola. Es una geografía única, enmarcada por infinitas extensiones de espartillos y tacurús.

Un plan estratégico de desarrollo sustentable y una gestión integrada de los recursos hídricos son dos aspectos claves para que los productores y los animales dejen de sufrir con cada inundación y con cada sequía. Y pueden disfrutar en paz de los increíbles atardeceres que ofrece esta región de Santa Fe.

 

¿Por qué la cola cada vez es más larga?

30 de Junio, 2008

La semana pasada miles de camiones congestionaron los accesos a las terminales portuarias. En la circunvalación de Rosario, los transportistas hacían cola desde el comienzo de la autopista hacia Santa Fe hasta el acceso a la Playa Pérez (unos 15 kilómetros), que estuvo a tope durante todos estos días.

En promedio, los camioneros esperaron un día para descargar sus granos. Además, congestionaron el tránsito en las rutas. En la 33 (Rufino-Rosario) y en la 14 (San Gregorio-Pérez) era muy peligroso circular porque había que pasar largas caravanas de camiones.

Es obvio que esta situación se produce porque el comercio de granos estuvo casi paralizado durante los tres meses de paros, piquetes y protestas. Y ahora, vienen todos los camiones juntos. Pero el paro no hizo más que profundizar los crónicos problemas que tiene la infraestructura de cargas en la Argentina.

Casi el 80% de los granos que exporta el país se embarcan en los puertos cercanos a Rosario. El 85% se traslada en camiones viejos (el 75% se patentaron antes de 1980), 14% en ferrocarril y 1% en barcazas, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario.

En los países más desarrollados, los granos que están a más de 500 kilómetros de los puertos se llevan en ferrocarril, medio que concentra -por lo menos- el 50% del transporte de cargas (esquema que se respetaba en la Argentina hace 50 años). Los camiones son más flexibles -y más baratos- para las distancias más cortas.

Todos los expertos en infraestructura vial y de cargas coinciden en que el país debe pensar una estrategia de mediano plazo para que los camiones no se sigan acumulando en las banquinas y las rutas dejen de ser un peligro para todos.

En febrero de este año, Campolitoral elaboró un informe especial para conocer mejor las debilidades de este peligroso embudo: “Un cuello de botella cada vez más angosto”.

Trigo: ¿la peor campaña en 15 años?

16 de Junio, 2008

A principios de mayo, un vendedor de insumos agrícolas de Humboldt le dijo a Campolitoral que el trigo era el cultivo que más castigo podría sufrir por el tenso escenario político. Su hipótesis comienza a confirmarse. El último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima que se sembrarían 500.000 hectáreas menos que la campaña pasada (en total, 4,8 millones de hectáreas).

Esta extensión supone un recorte del 12,7% respecto al ciclo agrícola 2007/8”, precisa el informe de la bolsa porteña. Si estás cifras se confirman, la superficie sembrada sería la más baja de los últimos 15 años (en 1992 se implantaron 4,5 millones de hectáreas).

Pero el largo conflicto no tiene toda la culpa. La siembra de trigo también está jaqueada por la falta de humedad. El clima seco continúa dominando el escenario climático en casi todas las regiones trigueras”, dice la bolsa. Hay ejemplos bien concretos.

En la zona de Morteros y Brickmann sólo llego a implantarse un 65% del área proyectada. En Casilda y Arequito hace casi una semana que prácticamente no se siembra. Y en las ricas tierras del sur santafesino (Venado Tuerto, Rufino), el área ocupada por el cereal apenas llega al 40% de lo que se había previsto.

Obviamente, la partida no está definida. Los productores todavía pueden optar por las variedades de ciclo corto. Pero existe el riesgo de que decidan esperar mejores condiciones climáticas y un contexto político más favorable para apostar todos los porotos a la soja de primera.

Hay que recordar que la Argentina está entre los cinco mayores exportadores mundiales de trigo. Cada campaña se producen cerca de 15 millones de toneladas. Un tercio se consume en el mercado interno y el resto se exporta. El 60% se cosecha en la provincia de Buenos Aires. Santa Fe y Córdoba aportan un 30% más, y el 10% restante lo siembran Entre Ríos y La Pampa, entre otras provincias.

Postales de la sequía

6 de Junio, 2008

Definir a los Bajos Submeridionales como un humedal ahora parece una mala broma. Cualquiera que salga de Vera y tome la ruta 98 va a poder comprobar por qué. Apenas se cruza el arroyo Golondrina (límite este de los bajos) uno se da cuenta de que falta algo. Falta el agua. La laguna El Bonete es un inmenso charco de unos pocos centímetros, en el que “caranchean”, solitarios, un par de flamencos. Más al norte la foto es peor. La laguna La Loca no tiene nada de agua y se puede recorrer en camioneta, como si fuera un desierto.

En los bajos hay miles de cabezas de ganado (se supera fácil el millón de animales). Muchas son “vacas corridas” por los cultivos agrícolas de las fértiles llanuras de la pampa húmeda. En la laguna La Tigra, los productores cuentan que mueren a montones por la sequía. Lógicamente, las que no perecen pierden mucho peso y cae el índice de preñez.

Aquí la lluvia es esencial y en lo que va del año sólo se desparramaron unas gotas. El agua subterránea es muy salina y no suele servir para los animales. A veces ni siquiera se puede usar para limpiar. La sal oxida las aberturas de las ventanas y deja los pisos cubiertos por una fina capa blanca.

Dos ministros del gobierno provincial recorrieron esta semana las zonas afectadas. Organizaron la asistencia a los productores y sobre todo a la gente, que en en pleno siglo XXI necesita que le lleven el agua hasta cada pueblo porque no acceden a una red potable.

El contraste con la capital de la provincia es fuerte. Santa Fe tiene servicio de red hace más de cien años. Antonio Ciancio y Juan José Bertero, ministros de Agua y Servicios Públicos y de la Producción, deberían llevarse una conclusión bastante obvia.

En los bajos y en una buena parte de la cuña boscosa, este escenario no se va a modificar hasta tanto no se construyan los acueductos. Además, los esquemas productivos no van a despegar hasta que se consensuen planes maestros de desarrollo sustentable para la ganadería y el resto de las actividades regionales (apicultura, carbón, leña, etc.).