A cara ‘e perro
Todo mal. Después de casi cuatro meses extenuantes, la situación sigue sin resolverse.
A simple vista, la credibilidad del gobierno es indirectamente proporcional a la duración del conflicto. Lejos de calmar los ánimos, la estrategia oficial es seguir echando nafta al fuego, algo poco serio para una gestión que pretendía lanzar un acuerdo de integración nacional por el Bicentenario.
En Rosario estuvieron casi 300.000 personas, algo que en la lógica futbolera presidencial hizo que el acto de Salta implicara más que nunca jugar de visitante. Para ellos, lamentablemente, fue una derrota que se saldó cancelando la reunión pactada por ellos mismos la semana anterior.
La imagen de un pañuelo blanco les demostró que no fue un acto opositor, al menos en términos políticos. Allí estuvo el campo y estuvo la ciudad. Un acto histórico por los números y por la autenticidad del reclamo.
Ahora los chacareros se salen de la vaina para volver a las rutas, y los dirigentes rurales hacen lo posible para no darle más argumentos a los Kirchner. Es una lástima que las partes estén nuevamante mostrándose los dientes, a cara ‘e perro. El país necesita volver a la senda de la producción; ojalá que se den cuenta a tiempo.
