Postales de la sequía
Definir a los Bajos Submeridionales como un humedal ahora parece una mala broma. Cualquiera que salga de Vera y tome la ruta 98 va a poder comprobar por qué. Apenas se cruza el arroyo Golondrina (límite este de los bajos) uno se da cuenta de que falta algo. Falta el agua. La laguna El Bonete es un inmenso charco de unos pocos centímetros, en el que “caranchean”, solitarios, un par de flamencos. Más al norte la foto es peor. La laguna La Loca no tiene nada de agua y se puede recorrer en camioneta, como si fuera un desierto.
En los bajos hay miles de cabezas de ganado (se supera fácil el millón de animales). Muchas son “vacas corridas” por los cultivos agrícolas de las fértiles llanuras de la pampa húmeda. En la laguna La Tigra, los productores cuentan que mueren a montones por la sequía. Lógicamente, las que no perecen pierden mucho peso y cae el índice de preñez.
Aquí la lluvia es esencial y en lo que va del año sólo se desparramaron unas gotas. El agua subterránea es muy salina y no suele servir para los animales. A veces ni siquiera se puede usar para limpiar. La sal oxida las aberturas de las ventanas y deja los pisos cubiertos por una fina capa blanca.
Dos ministros del gobierno provincial recorrieron esta semana las zonas afectadas. Organizaron la asistencia a los productores y sobre todo a la gente, que en en pleno siglo XXI necesita que le lleven el agua hasta cada pueblo porque no acceden a una red potable.
El contraste con la capital de la provincia es fuerte. Santa Fe tiene servicio de red hace más de cien años. Antonio Ciancio y Juan José Bertero, ministros de Agua y Servicios Públicos y de la Producción, deberían llevarse una conclusión bastante obvia.
En los bajos y en una buena parte de la cuña boscosa, este escenario no se va a modificar hasta tanto no se construyan los acueductos. Además, los esquemas productivos no van a despegar hasta que se consensuen planes maestros de desarrollo sustentable para la ganadería y el resto de las actividades regionales (apicultura, carbón, leña, etc.).
