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Rodolfo se iba por el río

 

ILUSTRACION: LUCAS CEJAS

Rodolfo estaba ansioso por conocer a su primer nieto varón. Se levantó temprano aquel viernes. Quería regar los almácigos de lechugas pero no hizo tiempo por la mañana. Se detuvo en aquel cuento que había firmado la noche anterior, sus codos apoyados en el escritorio de la casa de campo de piso de ladrillos, en San Vicente, ese rincón virgen de un  Buenos Aires remoto. Al darse cuenta de la hora bombeó agua del pozo, se lavó la cara y se peinó apurado por salir. Alguien lo esperaba. Le pidió a su compañera, Lilia, que encargase dos kilos de asado para el día siguiente, para agasajar a su nuevo nieto. Y partió.Más...
 
En su portafolio plástico de seudo profesor de inglés retirado llevaba las copias de la Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar, que había firmado y comenzado el día anterior para ganar una apuesta, aquel jueves 24 de marzo de 1977. Pensó entonces en su hija Viky y no pudo evitar pensar en sus asesinos. Y sintió alivio por no haberse exiliado, por haber elegido el repliegue “hacia su propia historia, su propia cultura, su propia psicología”, como solía decir por aquellos días.
 
Caminaba bajo el sol con su sombrero de paja por las calles de tierra hacia la estación de tren cuando se cruzó con el dueño de la inmobiliaria que le entregó los papeles de su casa. Los colocó junto a las cartas y apuró su paso en busca de ella.
 
Se encontraron, caminando por San Juan, de Entre Ríos hacia el Oeste, en la Capital Federal. La gente pasaba ente ambos y les escondía sus miradas. Rodolfo observó la escena, se detuvo en un par de sospechosos entre los que confundió al represor Astiz, y avanzó confiado en su disfraz hacia ella. La mujer llevaba a su pequeño hijo consigo. Le habló de su compañero al que habían desaparecido, de su desesperación, y le pidió ayuda. Rodolfo lió aquellos ojos húmedos con los de Viky. Habían sido amigas. Entonces le entregó algo de dinero y pidió absoluta reserva al explicarle cómo llegar a su nueva casa de campo donde los alojaría. Más tarde recorrió las calles porteñas en busca de buzones donde arrojó las copias de la Carta Abierta. “Lejos de procurar la muerte, gozaba de la vida”, dice su amigo, “El Perro” Verbitsky.
 
Regresó temprano para regar la lechuga y seleccionó algunas plantas que arrancaría a la mañana siguiente para acompañar el asado. Retomó la escritura de aquel cuento sobre su padre, al tiempo que encendía la leña sobre la que calentó un poco de guiso. Durante la cena le anticipó a Lilia sobre la nueva inquilina y su pequeño que llegarían el domingo, y pensó en acondicionar la habitación trasera para darles comodidad. Luego avanzó algunas líneas en el cuento hasta que la vela, única luz con la que contaba, le dijo basta, y se acostó.
 
El sábado fue una fiesta. Rodolfo “bautizó” a su primer nieto varón con un asado en el que además compartió por primera vez su cuento “Juan se iba por el río”. Se sentía conmocionado. El haber escrito y difundido la Carta Abierta fue una bocanada de oxígeno que colmó sus pulmones. Y ahora esto, ese bebé tan chiquito en sus brazos, una sensación de comienzo, de vida nueva.
 
Cuesta creer que el encuentro jamás se concretó. Quizá todo sea un sueño, un juego de la oniromancia. Otra sería la historia de Rodolfo Walsh, si no lo hubiese desaparecido un comando de la ESMA, aquel viernes 25 de marzo del ’77, cuando acudió al “llamado desesperado” de una amiga de su hija Viky, que murió combatiendo a los represores. Lo engañaron. El rigor de la picana hizo escupir la información a un torturado. Fue emboscado en San Juan y Entre Ríos por ese miserable que Walsh reconoció y con quien se tiroteó con enfado antes de ser detenido: Astiz y compañía. Llevaron su cuerpo masacrado a la ESMA donde, dicen, lo quemaron en el campo de deportes, junto al río. Del documento inmobiliario que llevaba en su portafolio obtuvieron su dirección y saquearon la casa donde un día más tarde hubiese conocido a su nieto. Entre otros cuentos, documentos y apuntes, desaparecieron, como a él, ese que había titulado “Juan se iba por el río”.
 
 

Nicolás Loyarte                                                                ILUSTRACION: LUCAS CEJAS
 
A 30 años de la desaparición de Rodolfo Walsh. Basado en y citas -directa e indirecta- de: “En la historia viva de su tierra”, de Horacio Verbitsky, en “Hemisferio Derecho”.

 

    

11 comentarios sobre “Rodolfo se iba por el río”

  1. sergio ferreira dijo:

    me creí lo de esa encrucijada de la historia que pudo haber sido: qué fabuloso pensar en que el comando no se lo llevó, que pudo volver a sus lechugas y a su cuento, que este país no tuvo las raíces tan podridas y un abuelo y un nieto pudieran escribir una historia distinta de esta que conocemos, pero quién sabe, quizá la magia de este escrito los haya juntado por fin, y aquel fuese el mejor cuento escrito por Rodolfo Walsh

  2. Mariano dijo:

    Hola Nico. justamente por estos días estoy leyendo un libro que me debía desde hace mucho tiempo: OPERACION MASACRE. Sin, dudas, creo que los luchadores de los años 70´ estuvieron lo suficientemente preparados para algo que hoy puede ser impensado: morir por sus ideales, por sus sueños. A lo mejor un poco por ingenuos, por desconocimiento. Pero en definitiva, quien sea lo suficientemente astuto y precavido dudosamente sirva para soñar.

  3. Marcelo Delfor dijo:

    Nico
    Muy buen artículo. Walsh nos interpela con su vida a preguntarnos cual es el rol del periodista y del intelectual hoy en Argentina y América Latina. Sobre todo cuando, a mi entender, los procesos políticos que estamos viviendo están por delante de las teorías políticas. Un abrazo

  4. Martín dijo:

    Buenas líneas Nico. Cada vez que leo cosas relacionadas con estos temas me despierta una impotencia interior muy cercana a la ira y me emana una adrenalina incontenible.
    Pero es indispensable que sigan existiendo escritores que no permitan que la memoria borre esos días de tanta injusticia y dolor, ya que deben ser parte activa de nuestra historia y deben servir para generar esa adrenalina cotidiana que nos clarifique nuestro derrotero día a día.

  5. Pabluterio dijo:

    Perturbadoramente desgarrador, Nico.
    Textos como este son imprescindibles.
    Gracias por no dejar que se nos atrofie la memoria.

  6. ROSA SANDRA VEGA dijo:

    Triste es sentir que la violencia se tranformó, no desapareció. Que la injusticia se instaló comodamente en nuestra sociedad. Que los sueños, las ilusiones de una vida mejor, son indiscutiblemente para un grupo desarrollado dentro de la corrupción, con importantes cuentas bancarias salidas quién sabe de dónde; nadie pregunta, o realmente no queremos saber para no terminar de hastiarnos.
    La solidaridad, el jugarse por ideales, ¿cuales?, se persive que cada vez son menos o están distorsionados. Parece algo tan lejano. en realidad a diario, en algún momento, se siente la REPRESIÓN, el que intenta cambios hacia aperturas de diferentes ideas es al menos llamado a la reflección, ¿de que?
    será que esos actos infames mutaron; y peor, ¿se instalaron para quedarse?

  7. Rodolfo Ameri dijo:

    Señor Nicolás Loyarte:
    Quizás mi paranoia me impida muchas veces leer más sobre aquellos años de fuego. Cuando la casualidad me trae estas líneas suyas, quiero agradecérselo, a Usted y a lo casual. Yosoy de San Vicente, y vivía en San Vicente cuando mi tocayo Rodolfo era mi vecino sin saberlo, y creo que usé sus palabras, las mismas de la carta que escribió en mi pueblo, para hacer mi propia denuncia sobre la dictadura en Argentina, en el tercer aniversario, viviendo yo mi propio retiro en Lo Angeles. Mi familia había sufrido ya la desaparición de Pucho, y en mi gremio docente no se podía respirar. Mi amigo Sergio Karakachof había sido asesinado, cuando aún tenía estudio jurídico en mi casa paterna, en San Vicente. El después asesiado padre Eduardo Maffía nunca supo de Rodolfo Walsh, pero en 1978 me hizo publicar en mi periódio “El Pueblo” un pedido de libertad en favor de Pérez Esquivel. Este pueblo, aún no hizo honor a su propia historia de lucha. Ahora luchamos para sacudirnos un vestigio del fascismo vernáculo de encima, y siento que los pequeños egoísmos nos hacen perder el rumbo. Recordar a Rodolfo, me hace recuperar la esperanza.
    Rodolfo Ameri. (San Vicente, 10/08/07).

  8. Eliana dijo:

    Hola Nico!!! muy bueno el articulo… que la memoria siga viva, para no repetir esa epoca oscura de nuestra historia.
    Saludos desde Florida, EE UU
    soy Eliana, amiga de Fer
    Haciendo mi lectura diaria de noticias del pais llegue hasta tu post :)

  9. Romina dijo:

    Rodolfo Ameri… mmmhh… , no sera el padre de ese ticher de ingles…. un verdadero estafador ya que se hacia el gracioso con los alumnos y en realidad no enseñaba nada a nadie!

  10. Lita dijo:

    Muy buen articulo, aunque me pone triste…

  11. paula dijo:

    hola. quisiera preguntarle a rodolfo ameri si en verdad fue amigo de sergio karakachof, ya que estoy haciendo un trabajo para la facultad de periodismo de la plata en donde vamos a recuperar "las vidas" de algunos profesores desaparecidos de la misma universidad.
    Estamos interesados en su vida cotidiana, en lo que nunca se contó, en sus gustos, hobbies, cómo era él en realidad, su personalidad.
    Bueno muchas gracias!
    y si me pueden ayudar estaría mas q bueno!!
    Paula

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