Gabito
Desde hace algunos días Gabito está entre nosotros. Se llama Kevin García y es periodista, amante de la buena literatura, y colombiano; es Gabito.
Gabito tiene 24 años, aunque -como diría el poeta Ferreira- en su rostro no le ha asomado el verdín.
Llegó desde Cali a nuestro periódico por su buena pluma. Ganó el viaje y la posibilidad de trabajar en el interior argentino hasta entrado enero próximo. Así fue que terminó en El Litoral.
El artículo que le dio la posibilidad de llegar a Argentina se titula Tierras sin norte, y está publicado en su blog: periodismoyliteratura.com (déjese constancia de asombro por el nombre de la dirección de Internet obtenida).
En su blog –al que se puede acceder también desde ElLitoral.com- Gabito tiene un diario de su estadía en Argentina. Allí retrata sus días y pone de manifiesto los ejercicios que se deben hacer para lograr ser efectivo a la hora de redactar cuando existen abismos lingüísticos entre el uso del español en Colombia y el que practicamos aquí. Palabras que cobran otros significados, connotaciones diferentes, objetos con otros nombres.
En su primer día en Santa Fe cayó un intenso temporal que obligó a Gabito a llegar a la redacción de El Litoral saltando charquitos por el microcentro de la ciudad. Fue entonces cuando le pedí que contara su experiencia a nuestros lectores. Fue un buen intento. Allí comenzó la batalla del lenguaje: los carros eran autos; las aceras, veredas; y un sinfín de palabras que pertenecen al habla coloquial del caribe americano debieron ser editadas.
Luego llegó el turno de la comida. Cabe señalar al respecto que o Gabito es un glotón, o en Colombia consumen raciones más abundantes que en Argentina. Además de las variantes en colores y sabores que tiene una y otra carta.
En menos de diez días de estadía Gabito probó asado con cuero a la estaca, alita de pecho y entrecot a la parrilla, pescados de río en Los Zapallos, mayonesa de ave en el comedor del diario –no puede olvidarla- y otros platos típicos. Pero me pidió que le pase la receta del matambre que cenó en casa. Entonces Gabito, aquí va, con sus respectivas variantes:
El matambre (léase matahambre si es de buen apetito o Colombiano) se puede cocinar sobre la parrilla o dentro de un horno. No será lo mismo su cocción abrazada por el carbón o por la leña que por un horno de barro, o un horno a gas. El resultado diferirá en el sabor obtenido.
De cómo se prepara: puede salarse y nada más; puede agregársele limón exprimido; se lo puede “pintar” con mostaza; arrojarle alguna pizca de orégano u otras hierbas; o, en sus versiones más osadas, puede cocerse a la leche o a la pizza.
El matambre a la leche se sala (que es el que comió Gabito), se pinta con leche y se coloca doblado en dos dentro de una asadera que contiene un chorro de leche. Se cuece a fuego medio dentro del horno, luego se da vuelta y, finalmente, se coloca estirado de uno y otro lado hasta lograr un buen color y cocción. Para entonces la leche se habrá transformado en una leve capa que abrazará la carne. Esta técnica evita que, al ser un corte tan delgado, se arrebate, se queme y deje de ser tierno, condición natural del matambre.
La última versión de este corte es elaborarlo a la pizza: el proceso es similar a la cocción anteriormente mencionada, con la diferencia que al final del proceso se “pintará” con una salsa de tomates y hierbas, y se untará con un queso tipo roquefort o similar.
Todas las versiones del matambre deben ser acompañadas por un buen vino tinto, de ser posible malbec. Para el matambre a la pizza produce buen maridaje el shyrá.
Ahora, si invita usted a un amigo caleño a su hogar, evite lavar los platos al final de la reunión en presencia del hermano colombiano, porque toda la sorpresa lograda al momento de servirle el menú quedará reducida a cero cuando éste se tope con el calefón. ¿Hermanito, pero qué cosa es ésta?

15 de Diciembre, 2007 - 13:08
Bienvenido al hermano colombiano!
Es cierto que nuestras carnes en todas sus variedades son patrimonio nacional y motivo de recuerdos para nuestros compatriotas en el exterior, y porqué no también motivo de las reuniones familiares de los domingos (equinoccios y verano) junto a las pastas del invierno.
18 de Diciembre, 2007 - 0:53
Ha sido todo un acierto adjuntar al comentario, la dirección para acceder
al blog de “Gabito”. La verdad, es que ya lo visité y al leer su curriculum,
me dije…este colombiano de 24 años, se que se las trae !!!
Estás justamente en la redacción de “El Litoral”! AH !!.bueno!, estás en
muy buenas manos, como se dice.
Desde Buenos Aires, Capital Federal, esta santafesina te envía un :Bienvenido Gabito!! y mejor estadía!!, junto con un “abrazote” de abuela.