Buenos Aires.- Un pai umbanda será sometido a juicio por el asesinato de una investigadora del Conicet en diciembre del 2002 en el barrio de Colegiales, y se analizan sus huellas dactilares para determinar si también fue autor de otro crimen, en Vicente López.
Se trata de Héctor Garro, quien será sometido a juicio por el asesinato de Susana Tramasera, cuyo cuerpo seccionado fue hallado el 3 de diciembre del 2002 en el departamento octavo "A", de Maure 2487, informaron fuentes judiciales.
Además, la fiscalía 9 de San Isidro realizará por estos días el cotejo de huellas dactilares para determinar si Garro también asesinó en junio del 2002 a la geóloga Patricia Galán de Moi, quien se desempeñaba en la Secretaría de Medio Ambiente y era amiga de Tramasera.
El dato sugestivo de ambos casos, es que Garro era conocido de ambas mujeres asesinadas en un lapso de seis meses.
Garro será juzgado por el crimen de Tramasera por el Tribunal Oral 21, cuyo presidente es Carlos Bossi, y la acusación estará a cargo de la fiscalía de juicio 23, de María Luz Jalbert.
Fuentes judiciales dijeron a Télam que la fecha del juicio oral aún no fue dispuesta, y la causa está en el Tribunal en la etapa de ofrecimiento de prueba. Hasta el momento, el abogado de Garro es el defensor oficial Ilario Lagos.
En cuanto al crimen de Galán de Moi, expertos de la Policía especializada en rastros en San Isidro iniciarán en estos días un cotejo exhaustivo de huellas halladas en la escena de ese crimen, con huellas de Garro para determinar si es el homicida.
"Las huellas que serán cotejadas fueron halladas en suelo y en objetos de la escena del crimen de Galán de Moi, y las que sirvan para peritar, se las cotejará con las de Garro", contaron las fuentes judiciales y agregaron que "si hay coincidencia plena de las huellas, la situación del pai se complicaría".
El juez que investigó el crimen de Tramasera en el barrio porteño de Colegiales fue Marcelo Albero, quien procesó a Garro el 23 de diciembre del 2002 y luego elevó el caso a juicio oral.
En su procesamiento, el juez entendió que Garro era autor del delito de "homicidio calificado", por lo que de ser hallado culpable en el juicio oral, será sentenciado a reclusión perpetua.
En aquel procesamiento, el juez Albero había dispuesto que al acusado se le trabe además un embargo por un millón de pesos.
Además de este crimen, la Justicia de San Isidro está abocada a probar si Garro asesinó el 3 de junio del 2002, a la geóloga Patricia Galán de Moi.
Una fuente judicial recordó que "Galán de Moi fue asesinada a golpes seis meses antes de Tramasera, a quienes Garro conocía y les tiraba las cartas".
Según una línea de investigación "existen evidencias que conectan ambos crímenes, entre ellas, llamadas telefónicas que se realizaron a la casa de Tramasera desde la casa de Patricia Galán, apenas unas horas después de que ésta última fuera asesinada".
No obstante, las fuentes aclararon que hasta el momento, en la causa Galán de Moi, Garro no está procesado.
Garro fue detenido el mismo día en que la Policía encontró el cadáver de Tramasera. Es que el hombre, según la acusación judicial, estaba viviendo en el mismo departamento donde estaban los restos de la mujer.
Ante los investigadores, Garro dijo que se había quedado en la propiedad a pedido de Tramasera quien había viajado al exterior, lo que no fue cierto.
El cadáver de la mujer fue hallado seccionado y colocado en bolsas en el lavadero del departamento. Garro declaró no saber que allí había un cuerpo, ya que nunca había entrado en esa dependencia.
Sin embargo, para el juez Albero existieron evidencias para considerar, a Garro como autor del homicidio de Tramasera.
Respecto de la motivación para cometer el asesinato de la técnica del Conicet, los voceros dijeron que se trabaja sobre un punto clave: la sucesión de varias propiedades que la técnica estaba llevando adelante para la época del crimen.
Es que Tramasera había heredado cuatro propiedades -el departamento de Colegiales en el que vivía, una casa en Cariló, un penthouse en Belgrano y un terreno- de una amiga.
Precisamente a raíz de ese trámite, sus abogados comenzaron a buscarla para que firmara unos papeles y al no tener ningún dato de su paradero denunciaron su desaparición en la seccional 31a, cuyos policías encontraron el cadáver.
Osvaldo Raffo, uno de los médicos forenses que hizo la autopsia del cadáver, sostuvo en su informe que el homicida "no era la primera vez" que obraba de esa manera, en referencia a la forma en que descargó golpes sobre la víctima. (Télam).