En el hospital José María Cullen donde era asistido falleció anoche el comerciante que resultó herido de bala el último sábado cuando intentó impedir que asaltaran su domicilio ubicado en pasaje Liniers al 4400, es decir, en pleno corazón del barrio Santa Rosa de Lima.
Rubén Alejandro Mondino, de 48 años de edad, fue alcanzado por dos proyectiles que en su recorrido dañaron órganos vitales. Tal fue la gravedad de las heridas que, desde un primer momento, los facultativos que lo intervinieron quirúrgicamente dijeron a sus familiares que eran escasas las posibilidades de salvar su vida.
Mondino fue sorprendido y atacado por dos conocidos y temidos personajes que forman en uno de los clanes delictivos más mentados del oeste santafesino. Eso ocurrió momentos después de que el hombre pagara a un repartidor mayorista que dejó en su depósito un buen número de garrafas de gas comprimido.
De modo que, Mondino no llevaba con él dinero alguno, pero los malvivientes -posiblemente habían observado el momento del pago-, iban por una suma mayor, correspondiente a los subsidios que fueran otorgados al comerciante por algunas de sus propiedades que resultaron dañadas por la inundación del año pasado.
Mondino habría resistido cuando los asaltantes que lo sorprendieron en la vía pública intentaron -empujones y golpes mediante-, hacerlo entrar a su domicilio para adueñarse del dinero. El hombre que por vecindad conocía a los asaltantes -también sabía de su peligrosidad-, debió imaginar que, a cara descubierta como se presentaban, tenían para él la peor de las intenciones.
La fortaleza física que distinguía a Mondino de nada le valió cuando fue abatido por un fuerte culatazo en la cabeza y enseguida, dos disparos efectuados a quemarropa, lo hirieron de muerte.
Los delincuentes huyeron con las manos vacías junto a otros dos sujetos que en las inmediaciones habrían hecho las veces de campana, pero a pesar de la rapidez de la secuencia algunos testigos que observaron la escena pudieron reconocerlos e identificarlos por sus alias, y hasta por sus nombres y apellidos verdaderos.
Desde entonces los agentes de la Agrupación de Unidades Especiales de la URI junto al personal de la Subcomisaría 2a. trabajan en procura de dar con los asesinos y en ese marco practicaron más de una veintena de allanamientos domiciliarios.
Las diligencias dieron por resultado la captura a dos sujetos que forman en el mismo clan que los buscados, tratándose de dos malvivientes que eran requeridos por otros episodios delictivos contra la propiedad y las personas.
En busca de uno de los prófugos una comisión policial inspeccionó el domicilio de su padre, quien resultó ser un integrante de la propia fuerza, pero no lo hallarían en ese vecindario donde muchos les temen, mientras otros les cubren las espaldas.
José Luis Pagés