Suman 50 los muertos tras más ataques en Irak

La muerte hoy de nueve soldados eleva a alrededor de 50 el número de iraquíes asesinados por los rebeldes en las últimas 24 horas, mientras surgen divergencias en el gobierno por acusaciones kurdas contra los chiíes de monopolizar el poder.

Las acusaciones fueron dirigidas contra el primer ministro, el chií Ibrahim Al Jafari, por el presidente del país, el kurdo Jalal Talabani, quien se quejó de que los responsables de su comunidad son marginados en el gobierno de coalición, formado en abril pasado.

Según dijeron hoy fuentes oficiales, Talabani transmitió esta postura a Jafari a través de una carta en la que consideró que el primer ministro "actúa de forma unilateral y hace caso omiso del acuerdo entre la coalición kurda y la alianza chií", alcanzado tras las elecciones del 30 de enero.

En su mensaje, entregado anoche a Jafari, el jefe de Estado iraquí alude a que el gobierno no ha dedicado "los fondos acordados para normalizar la situación en Kirkuk", rica en petróleo, que los kurdos quieren anexionar a la zona del Kurdistán, en el norte del país, añadieron las fuentes.

Kirkuk, a unos 250 kilómetros al norte de Bagdad, es escenario de una permanente tensión entre sus habitantes árabes, turcomanos y kurdos, especialmente tras las informaciones que circularon el año pasado sobre los planes de estos últimos de anexionar la ciudad al Kurdistán.

Acuerdo

Para aliviar la tensión en la ciudad, los chiíes y los kurdos, que controlan el Parlamento y el gobierno, alcanzaron un acuerdo en los últimos meses, según el cual las familias árabes que fueron instaladas en la ciudad por el derrocado régimen de Saddam Hussein serán evacuadas e indemnizadas.

Al mismo tiempo, a las familias kurdas que se vieron obligadas a abandonar Kirkuk durante el depuesto régimen se les permitirá regresar a sus hogares, antes de celebrar un referéndum entre los habitantes de la ciudad sobre su anexión o no al Kurdistán.

Además, Talabani se quejó de que Jafari "ha convertido a los parlamentarios y a los ministros kurdos en ministros de Estado sin poderes, mientras ha creado comités ministeriales (de los chiíes) que le asesoran" en el gobierno, acusaciones que no han sido comentadas hasta el momento por el primer ministro.

Las diferencias entre kurdos y chiíes surgen en un momento en el que el gobierno de Jafari acelera los intentos para integrar en el proceso político a los suníes, que boicotearon en su mayoría las elecciones de enero y en cuyas provincias se concentra la insurgencia.

El objetivo es reducir la violencia y limitar el apoyo en las zonas suníes a las acciones terroristas como las que lleva a cabo el grupo del terrorista jordano Abu Musab Al Zarqawi, que han costado la vida a más de 1.500 personas desde que Jafari formó su gobierno el pasado 28 de abril.

EFE