El mayor desafío es para los más jóvenes
El Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe ha elaborado la primera versión de su informe sobre indicadores sociales del departamento La Capital y la provincia, basado en datos oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares y los censos oficiales, muestra una radiografía de las virtudes y debilidades santafesinas.
"A pesar de la evolución favorable de la economía en los últimos meses, la situación social no parece mostrar síntomas que reflejan tal situación", advierte el inicio del trabajo cuyo responsable es el director del referido centro, contador Fabio Arredondo.
"La encuesta permanente de Hogares -dice el informe- revela datos recientes: la tasa de actividad (sobre la población económicamente activa) de la Nación se ha mantenido estable, rondando el 46%, mientras que para el conglomerado Gran Santa Fe, desde el segundo semestre de 2003 al primero de 2004 desciende (de 43% a 42% aproximadamente) y luego se inmoviliza. Por otro lado, el Gran Rosario muestra un leve crecimiento".
Los datos revelan que las mejoras de la economía posdevaluación no se verifican en el plano laboral en la ciudad y su zona. Pero peor aún, existen indicadores que muestran con qué fuerza la ausencia de la actividad laboral viene castigando a la zona.
"El departamento La Capital -dice el informe basado en los censos- nos muestra cómo históricamente los jóvenes son los que más participan en las tasas de desocupación". Así por ejemplo, los varones de 20 24 años pasaron de 11,7% a 38,8%, mientras que las mujeres de esa franja etaria padecieron aún más en el mismo período: del 18,3% al 53,8%.
A nivel general, la tasa de desocupación muestra la dramática herencia de los '90. En La Capital, pasó del 7,09% al 27,4%; en la provincia, del 6,8% al 28,92% y en Rosario del 9,6% al 33,96%. Pero como quedó reflejado, en los últimos años Rosario y la provincia se recuperaron a ritmo más marcado de que ciudad capital y su departamento, según la EPH.
Siempre en torno de la década '91-'01 y tomando como base los censos nacionales, los jefes de hogar aumentaron sus tasas de inactividad, que en el caso de la provincia de Santa Fe pasó de 237.100 a 273.208 personas. En La Capital, en el 2001, había 43.996 jefes inactivos. Las mujeres aumentaron su participación como jefes de hogar, pasando en la provincia de un 21,3 a un 26,6%.
"Lo preocupante -dice el informe- son la tasas de desocupación de personas que encabezan familias. La desocupación pasó allí de un 4,12% a un 18,59%. En La Capital, en el 2001 el 15,18% de los varones jefes de hogar estaban desocupados (11.290 personas).
En cuanto a las razones de esta involución general, el informe parece limitarse a datos oficiales de referencia. Pero cita a Wermer Segenberger, jefe de programas del Instituto Internacional de Estudios Laborales con asiento en Ginebra, según el cual "los métodos aparentemente baratos de proceder al ajuste-reducciones salariales, debilitamiento de la seguridad en el empleo, limitación de la seguridad social, pueden resultar los más caros si se engendra escaseo de mano de obra calificada, mediocridad de la estructura social, falta de confianza y antagonismo en las relaciones de trabajo".
Además, recuerda un informe de la Secretaría de Trabajo de 1994, titulado "transición económica y mercado del trabajo", a cargo de Néstor López, según el cual "la reducción de la protección arancelaria, el atraso cambiario y el aumento de la presión fiscal dificultó que el crecimiento del producto fuese generalizado. La demanda de varias líneas de producción industrial fue absorbida por las importaciones y muchas firmas no pudieron continuar produciendo, mientras que el resto debió realizar importantes adecuaciones tendientes a disminuir costos".
Cabe añadir, que el cambio del modelo tras la devaluación, por incidencia de la inversión de la política cambiara, inició un proceso de sustitución de importaciones y de incentivos a la exportación, cuyos efectos sociales sólo pueden ser medidos por la Encuesta Permanente de Hogares.
En 1991, en el departamento La Capital, el 67,78% de la población tenía cobertura y en 2001 el indicador se ubicó en torno del 58 %. En el total provincial se observa una abrupta caída en los índices de cobertura a la población menor de 24 años.
En cuanto a las condiciones de vivienda de la población en el departamento La Capital, en 2001 convivían de 1 a 1,5 personas por cuarto, y sólo 4,6 % contabilizaba más de 3 personas por cuarto.
El informe destaca que el 84,52 % de los hogares habitan en una casa. Pero al 15,48 % que no habita en una de ellas, debe añadirse que el 16,41 % de las viviendas son de tipo B, lo que implica que no cumplen con alguna de estas condiciones: no tener piso de material o alfombrado, carecer de provisión de agua o cañerías sanitarias. Sólo entre éstos últimos hay 22.582 hogares.
La población con necesidades básicas insatisfechas ha disminuido si se comparan las cifras de 1991 a 2001, en particular en lo que refiere al departamento La Capital, donde pasó del 18,74 al 13,9 %, con lo cual registra una disminución del 4,84 %.
Cabe consignar, sin embargo, que la población viviendo bajo la línea de pobreza -según la EPH- en el Gran Santa Fe midió 46,1 % en el primer semestre de 2004 y 46,6 % en la segunda mitad del año, a diferencia de lo que pasó en Rosario (42 a 36,5 %).
Según el informe del Centro de Estudios, en la década la población del país creció 11,17% mientras en la provincia 7,23% (alcanzó 3 millones) y en el departamento La Capital 10,75% (se pasó de 441.382 a 489.505 habitantes).
Si bien el censo de 2001 marcó que más de 12 mil jóvenes no asistían a establecimientos educativos, al menos el saldo positivo de la década es en torno del analfabetismo (ver cuadro).
Según el informe, en 2001 el comercio es el que más puestos de trabajo generaba, abarcando el 19,3% de la población ocupada en la provincia. La industria manufacturera el 13,6%, la administración pública, defensa y seguridad el 7,45 y la enseñanza el 8,44%. Los datos oficiales consignan además que unos 20 mil jóvenes, en ese año, no trabajaban ni estudiaban.
Arredondo refleja en el informe que la composición de la población ocupada en la provincia, varió a lo largo de estos años. Los obreros y empleados del sector público sumaron el 29% y el sector privado el 71% restante.
Más allá de los indicadores que recoge el informe, cabe destacar además que en la década la población creció en 50 mil habitantes y los ocupados fueron 6 mil personas menos. Según naciones Unidas, en la provincia en 2002 el 20% que más ganaba obtenía 24 veces lo que el promedio del 20%, de menores ingresos.
De la redacción de El Litoral