La Irlanda literaria y musical, la de las "mil bienvenidas", se ha convertido en los últimos años en un paraíso para artistas locales y europeos que no buscan inspiración en la "isla esmeralda", sino una cuenta bancaria exenta de impuestos.
Esta "anomalía" deriva de una decisión tomada por el gobierno irlandés en 1969, cuando promulgó una ley que eximía a los artistas residentes en el país de pagar por los beneficios que generan los derechos de autor de álbumes, guiones cinematográficos, libros, cuadros o esculturas.
La iniciativa pretendía, por un lado, frenar la fuga de talentos nacionales al extranjero, como sucedió con gente de la talla de James Joyce, Samuel Beckett, Oscar Wilde y George Bernard Shaw.
Por otro, las autoridades querían crear una especie de mecenazgo estatal encaminado a ayudar económicamente a los muchos artistas locales que malvivían en la empobrecida Irlanda de mediados del siglo pasado.
Desde entonces, este país ha adquirido cierta reputación como destino cultural y potencia económica, pero la presión de la Unión Europea (UE) y de algunos sectores de la sociedad irlandesa ha obligado al Ejecutivo dublinés a revisar la actual legislación, que según los últimos datos, cuesta a las arcas públicas unos 35 millones de euros al año.
Sus detractores lamentan que artistas nativos como U2, The Corrs, Samantha Mumba, Sinead O'Connor o Enya, cuyas fortunas ascienden a varios millones de euros, no paguen impuestos por los derechos de autor de sus discos.
Sin embargo, la directora del Consejo de Artes Irlandés (ACI), Mary Cloake, explicó que la imagen de Irlanda en el extranjero y, por ende, uno de sus ganchos turísticos, está basada en gran medida "en nuestra producción artística y creativa".
Si las autoridades deciden eliminar esta situación, señaló Cloake, "Irlanda perderá una de las legislaciones más ilustradas jamás introducida en un país".
En 2001, según el fisco irlandés, en torno del 50 por ciento de aquellos que solicitaron exenciones ganaban menos de 10.000 euros al año, una cifra que, además, siempre varía dependiendo de la suerte del artista.
"Las ganancias de, digamos, las ventas en una exposición o de la publicación de un libro en un año determinado pueden representar todos los ingresos de un artista para los próximos tres o cinco años", añade el ACI en su portal de Internet.
Los "creadores", en concreto los músicos, deben, no obstante, declarar sus ganancias por actuaciones o giras, mientras que las autoridades competentes tienen la última palabra para decidir si una obra tiene el "valor creativo o artístico" necesario para considerarla exenta de impuestos.
El gobierno estudia ahora la posibilidad de alcanzar un término medio, creando un nuevo sistema fiscal que imponga un gravamen sobre todos los beneficios de los artistas una vez que éstos superen los 100.000 euros al año, aproximadamente.
Por su parte, el Ministerio de Hacienda irlandés ha publicado recientemente una lista de 1.512 personas que no pagaron impuestos por sus "creaciones" durante 1998 y 2002.
Entre ellas, se incluye la hija del propio primer ministro irlandés, Bertie Ahern -Cecilia-, quien recibió por su primer libro un pago por adelantado de un millón de euros exento, por supuesto, de impuestos.
También figura en la lista el escritor francés Michel Houellebecq, ganador el pasado año del premio Impac -uno de los de mayor dotación del mundo-, y que reside en una isla del condado de Cork, al sur de Irlanda.
Otro de los grandes exponentes de la literatura anglosajona de los últimos años, el escocés Irvine Welsh, autor de la novela "Trainspotting", se ha instalado recientemente en la capital irlandesa para escribir su próximo libro, "Bedroom Secrets of the Master Chef".
Como extensión de la legislación vigente, el gobierno irlandés ofrece, además, incentivos fiscales a las grandes productoras de cine para rodar sus largometrajes en la isla.
El último caso es el de la película "Lassie Come Home", la perra más famosa del cine, que se rueda en la histórica Killruddery House del condado de Wicklow, al sur de Dublín.
Killruddery House, una mansión del siglo XIX propiedad de los condes de Meath, ya sirvió como escenario durante la realización de los filmes "Far and Away" (1992), protagonizado por Tom Cruise y Nicole Kidman, y "El Conde de Montecristo" (2002), personaje que interpretó el actor estadounidense James Caviezel.
Irlanda, según confesó su ministro de Cultura, John O'Donoghue, fue, de nuevo, elegida para la filmación de "Lassie Come Home", cuyo presupuesto supera los diez millones de euros, debido a los incentivos fiscales que ofrecen las autoridades.