Hemos escuchado en los últimos días multiplicidad de expresiones, manifestaciones, charlas, y discursos con respecto al precio de la carne, las medidas del gobierno para contener su suba, e incluso a dirigentes, empresarios de frigoríficos, y representantes de entidades gremiales que aparentemente han acordado una "solución".
Todas las medidas -en su gran mayoría- en nuestra Argentina, son siempre paliativos, o resoluciones urgentes, coyunturales, para "zafar" la situación.
La actual es la suba de los precios, casi obvia, por la falta de producción y de expansión de la ganadería argentina por un lado, y el aumento de la demanda interna más los requerimientos del exterior, aumentada en estos meses por la aparición de un brote de aftosa en el Brasil.
Además, para que nuestros economistas sepan (a veces parecen encerrados en una burbuja, o viviendo en otro país) durante el mes de diciembre el aumento en la venta hace que supermercadistas, carniceros, matarifes, revendedores, etc, aumenten sus stocks en cámaras frigoríficas, y sus compras para no quedar desabastecidos: En diciembre del 2004 se consumió 35% más que en el mes de noviembre del mismo año.
Entendemos la urgencia. �Pero alguna vez los argentinos pondremos manos a la obra viendo lo importante?
Como hemos participado junto a frigoríficos, consignatarios, gente del mercado de Liniers, funcionarios nacionales, ayudando a concertar y parar una ola que parecía terminar irremediablemente aumentando nuevamente las retenciones al sector, quiero dejarles a ustedes algunos conceptos, a mi entender, importantes:
La Argentina no tiene un Plan Ganadero Nacional que reclamamos hace años.
La Argentina no tiene un plan de políticas activas que tenga en cuenta toda la cadena de la carne: productores primarios, frigoríficos y comercializadores, distribuidores, y consumidores.
Por cuestiones electoralistas e incluso pedidos de favores políticos, nos hemos sincerado, la necesidad de un standard sanitario único que impulsen grandes frigoríficos exportadores, que en todo el mundo son pocos, son muy importantes, y necesitan inversiones cuantiosas. Hemos igualado a éstos con frigoríficos o matarifes consumeros, sin condiciones sanitarias, ni desagües pluviales, por ejemplo, adecuados. Es hora de pensar qué tipo de país queremos ser.
Para la Argentina la carne no es un simple alimento como dice el Ing. Iriarte. Es un hecho social, es un motivo de placer, de reunión, de festejo, que logró que miles de familias argentinas, suplanten a la pasta como comida dominguera, por el tradicional asado, con lo cual su consumo rompe con la estricta ley de la economía, de la oferta y la demanda. Pese a que suba el precio -aún mucho más que la inflación desde que terminó la convertibilidad- cada día el argentino, consume más carne.
Si podemos importar de todo, nunca funcionó la importación de carne vacuna, como estrategia de frenar los precios internos. Nuestra calidad es inigualable, y su diferencia se hace notar incluso con la carne uruguaya.
Miguel Saredi, presidente del Grupo Pampa Sur.