Santa Fe | Jueves 24 de mayo de 2012 | 14:26 hs
NubladoT: 16°   H: 90% - Clima extendido

Nosotros
Edición del Sábado 31 de diciembre de 2005
Toco y me voy
Agua que no has de beber...
Uno de los problemas de las fiestas es que ponen a la gente ante comidas y bebidas a las que no están acostumbrados, y que no forman parte de su dieta habitual. ¿Quién come en mayo o agosto garrapiñadas con sidra?

Ya se ha escrito hasta el cansancio sobre lo inadecuado de la propuesta gastronómica importada que prima en las fiestas de fin de año (comida europea o del hemisferio norte, donde están en pleno invierno y reclaman y consumen calorías sin problemas), sobre la necesidad de una mesa frugal y de alimentos frescos, sobre la importancia de no salirse de la línea trabajosamente marcada por propia voluntad o por mandato médico durante el resto del año, sobre la impronta espiritual y no material (y hay pocas cosas más materiales que un barril o un chivito asado) de esta época y otras verdades... Todo queda literalmente sepultado con la mezcla incontenible de bebidas y comidas que se nos viene encima. ¿Y quiénes somos nosotros, meros mortales, para oponernos ante tan voluntariosa marea gastronómica? ¿Cómo decirle al buenazo del Toto que no, que no vamos a comer el lechoncito que se trajo de no sé qué cliente del campo? ¿Con qué cara enfrentar a la mismísima suegra y decirle que no nos interesa su pavita (y corre por vuestra cuenta cualquier alusión fuera de la gastronómica, expresamente expuesta palabra tras palabra ut supra o ut mayonesa, si prefieren) rellena ni su pan dulce? í¿Y quién carajo es uno para negarse por cuestiones estéticas, religiosas, médicas o cualquiera otra al clamor de toda la peña de los jueves que ya encargó un barril alusivo y abusivo?!

Dejemos aparte el tema de la comida. A mí me preocupa el chupi (íííque no falte!!!): las fiestas son propicias para toda clase de mezclas, algunas explosivas, incluso en estómagos estrenados, entrenados, estragados. He aquí, algunos ejemplos típicos, en los dichos de las comadres.

* Se dio a la bebida. Yo lo expresaría también con "ce": cedió a la bebida. Pero, yendo a la curiosa expresión, hay algo de entrega hasta religiosa en eso de darse a la bebida. Fulanito se dio a la bebida. Hay gente que se pega porrazos, que choca, aquí en cambio hay una delicadeza, como quien se adentra lentamente en el mar. Igual conozco a algunos que se dieron tanto a la bebida, que se metieron tanto y tan suavemente mar adentro que ahora no ven la orilla, o la ven doble.

* Tiene mala bebida. Otra frase admonitoria, terrible, cargada de significados (o por lo menos de totín de dudosa marca), en la que el bien y el mal dirimen su sorda batalla cotidiana. Se trata de un eufemismo, desde luego. Quiere decir que el vago se chupa y se pone jodido, violento, perdido, desconoce, yo no me llamo tres pesos y te peleo a vos y cuántos más, vo qué mirá!!! El tipo que tiene mala bebida es también una suerte de poseído. No se trata de un consumado y consumido borrachín. Por el contrario, es buen padre, un laburante, pero de pronto es agarrado por la mala bebida y él en consecuencia no tiene más remedio que ser más malo todavía. Contrariamente, no se escucha tanto que alguien posea el galardón de tener buena bebida. Una injusticia.

* Tiene cultura alcohólica. Es un elogio, uno puede andar por la calle inflando el pecho y hasta mandarse alguna ese delicada, algún "esdá dico el vabo adorno" (traducción ad honorem: está rico el pavo al horno), pues se entiende que en general el culto alcohólico puede salir por sus propios medios de la reunión, puede llegar a su casa, acertar con la llave, descambiarse e ir a trabajar al día siguiente. Igual la frase es sugerente. En un sentido restringido de cultura, se alude a un tipo medio elitista que sólo toma buenos vinos, no mezcla demasiado, es clásico y no toma la sangría que anda a las vueltas. Suele esquivar la botella que aportó el Tuca, y toma la propia o la del yerno de doña Cata, que parece ser igualmente culto.

En cambio, en un sentido amplio, nos metemos en problemas. El tipo no se chupa ni mezclando cervezas de diferentes marcas y temperaturas, clericós, sidras, espumantes, vinos, champañas y cualquier cosa más o menos líquida y sácale el vinagre porque donde descubra que está hecho con mosto de vino, se lo manda también. El vago es un borracho pero con aguante: tiene cultura alcohólica.

Finalmente permítannos al Polaco (el que dibuja) y a quien su(e)scribe la libertad (bueno: ya son muchos años juntos, caramba) de levantar la copa con ustedes y brindar por un buen año para todos. Al Polaco le gusta la cerveza, a mí el vino. Pero a esta altura del partido, sirvan lo que quieran. El año está perdido.

Néstor Fenoglio - nfenoglio@ellitoral.com





Ranking de noticias
tapa
Edición impresa
Sábado 31 de diciembre de 2005

Ver edición completa
Todo el diario
Novedades

El Litoral
Concurso por el Día del Padre

Completá un cupón y traelo al diario o entregáselo a tu canillita. Los premios son un celular, un voucher de New Style y otro de Restaurante España. Buscá tu cup&oac

TODOS LOS DÍAS.
• El Litoral
• Deportes
• Espectáculos
MIÉRCOLES
Motores y tendencias
SÁBADOS
CampoLitoral
Nosotros
DOMINGOS
Clasificados
Seguinos