Con material propio o importado
La genética empuja a la agroindustria lechera
Mercoláctea fue un catálogo de los más trabajados ejemplares Holando Argentino y a la hora del remate quedó demostrado. El mayor precio de la muestra lo pagó el Centro Genético del Litoral por un toro joven. La firma, que distribuye semen francés, ahora incorporará líneas nacionales.

Juan Manuel Fernández[email protected]

En Mercoláctea 2006 quedó demostrado que la genética sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la lechería argentina. Por el despliegue de las principales cabañas del país, que mostraron los más selecto de las razas lecheras; y por la actitud de los compradores, que confirmaron con buenos precios la decisión de tamberos y cabañeros de continuar el proceso de mejoramiento de los rodeos que se iniciara algunas décadas atrás.

El mayor valor en las subastas se logró por el toro Gajc Relámpago Stormic Gipsy R-T/ de la cabaña La Luisa de Guillermo Miretti, por el cual el Centro Genético del Litoral (CGL), con sede en Margarita Belén (Chaco), desembolsó $16.000.

"Es una inversión que se paga sola", dijo al término del remate Manuel García Solá, propietario de la firma que desde hace un año comercializa en forma exclusiva semen francés de raza Holstein de la Unión de Cooperativas de Inseminación Artificial de Francia (UNECO) y que ahora, con la compra de reproductores locales, abre el juego a la producción y comercialización de material genético menos costoso.

Las compras, ya sea de semen como de animales, se realizan a través de Fiduciaria del Litoral, un fondo creado por iniciativa del CGL para adquirir autonomía financiera y, a su vez, brindar a los inversores una alternativa rentable con un plan a 5 años y una renta promedio anual de 30%.

Holstein, divino tesoro

El enriquecimiento de la raza en los tambos argentinos comenzó 25 años atrás por la necesidad de aportar mejores características lecheras y ubres. Según los especialistas, ese objetivo se logró y hoy la determinante es conseguir una vaca balanceada desde el punto de vista fenotípico (características físicas) y de su producción. Si bien antes el mayor interés era producir más leche, ahora la búsqueda apunta a lograr vacas que duren muchos años y eleven el promedio actual -con tendencia a disminuir- de 2.5 lactancias por animal.

Relámpago, que en la jura obtuvo el cuarto premio junior mayor, es hijo de Stormatic, nieto de Gipsy Gram e hijo de Gipsy Rose, "esa gran familia Holstein que va a servir para seguir profundizando el mejoramiento genético de la lechería argentina", sostuvo García Solá.

El empresario comentó que no compró el primer premio -más allá de que no se haya subastado- porque valió más su experiencia como cabañero y dueño de un centro de inseminación que la apreciación de los jueces. "No siempre coincide la estética de los jurados con los mensajes del mercado", dijo, y como ejemplo relató cómo el año pasado adquirió el reservado gran campeón brangus en la expo nacional de Resistencia. "Era lejos el mejor toro de la muestra, pero los jurados se enamoraron de un toro de corral al que le dieron el primer premio. Ese animal se pagó $11.000 y el reservado $30.000. El verdadero premio es el del mercado", aseguró.

Con aire francés

El CGL fue concebido siete años atrás para dar respuesta a la necesidad de los criadores ganaderos del norte argentino de contar con genética adaptada a la zona, sobre todo resistente a garrapata. Las nuevas tecnologías reproductivas, como la transferencia embrionaria, hicieron posible el nacimiento de animales de pédigree en la región, lo que aportó inmunidad natural y permitió desarrollar cabañas productoras de toros aptos para los criadores de Corrientes, Formosa, Chaco, Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Misiones.

Un año atrás, la empresa decidió incursionar en el mercado lechero e incorporó una línea de comercialización de semen francés, tras presentarla en la Feria Nacional de la Lechería en Rafaela. "Francia es el país con los mejores quesos del mundo; el queso se hace con leche y por eso recurrimos a ese país, porque creemos que a la Argentina le faltaba la pata de la mejor genética Holstein, que es la francesa", explicó García Solá, y agregó:"Si bien los troncos de las líneas genéticas en el mundo son los mismos, la sistematización de la información que tiene Francia es muy superior a todos los países dada la población sobre la cual se lleva adelante el control lechero y programas de selección".

UNECO, la cooperativa francesa que provee semen a CGL, cuenta con 12 cooperativas asociadas, 750.000 vacas inseminadas y 625.000 controladas; más 221 toros probados y un catálogo de reproductores que incluye 44 machos positivos en morfología, 39 en células somáticas, 34 en longevidad y 32 que aportan facilidad de parto.

En los últimos meses varios tambos de la cuenca de Santa Fe y Córdoba comenzaron a inseminar sus vacas con los 5 primeros toros franceses. "Estamos sorprendidos por el éxito que logramos en el mercado porque tuvimos que hacer un segundo pedido", explicó el titular de la firma chaqueña, y agregó que la buena demanda agotó unas 7.000 dosis, por lo que ya están seleccionando el segundo grupo de toros que importarán dentro de 60 días.

El futuro genético

El empresario destacó que la decisión de incorporar reproductores nacionales "es para complementar esta línea de semen de alta gama que importamos de francia". La principal razón de incursionar en material local obedece -explicó- a la segmentación del mercado, que requiere diversos valores y composición genética. El semen francés cuesta desde $100 por dosis -orientado a cabañas de alta gama- hasta otras líneas de 50 o 20 pesos. También se traen algunas "aventuras genéticas" y semen de toros probados a 10 y 8 pesos."Y eso lo tenemos que complementar con toros de cabañas argentinas, que es lo que hicimos comprando Relámpago", afirmó.

En épocas como la actual, en la cual los estímulos institucionales al campo son una rareza, podría intuirse que no es el momento propicio para un negocio como el de los animales de raza, puesto que su razón de ser no es otra que mejorar e incrementar la producción a largo plazo. Pero García Solá asegura que "el tambero invierte mucho en genética", aún a pesar "del poder político de turno que se empeña en aguarnos la leche o la carne". De todos modos planteó las dificultades que aportan los vaivenes políticos -y, sobre todo, la escasez de un programa para el sector-, ya que adoptar cierta opción genética implica definir qué se quiere hacer a futuro. Por ejemplo -comentó- seleccionar animales por producción de sólidos si se quiere impulsar la industria del queso en 15 o 20 años.

Pero García Solá no es la excepción entre quienes componen el complejo entramado que mueve los engranajes del campo y también aprovechó para castigar con dureza a los responsables del arrebato que hoy sufre el agro: "El que pretende torcer la realidad económica del sector agropecuario, que es lo que intenta el actual gobierno nacional, tarde o temprano va a pagar la factura; lamentablemente -los gobernantes- parecen no aprenderlo. Como esto lo sabemos, los productores nos encapsulamos y seguimos adelante con nuestros programas de producción o mejoramiento genético".

El valor de la estirpe

El mayor precio que se pagó por un toro en Mercoláctea 2006 fueron los $16.000 que CGL desembolsó por Gajc Relámpago Stormic Gipsy R-T.

Por su parte, en vaquillonas Holando adelantadas el tope fue de $4.900 y para entorar de $1.700, mientras que el máximo para terneras de la misma raza ascendió a $1.350.

En la raza Jersey, en tanto, el máximo valor que se pagó por un macho fue de $4.900, mientras que en vaquillonas adelantadas el precio superior fue de $2.700.

La necedad de los locos

A la hora de calificar a los funcionarios que rigen los destinos del país en general, y del campo en particular, Manuel García Solá propuso el rotulo de excéntricos o locos. Y usó como ejemplo un acontecimiento que lo involucró directamente y fue muy difundido por los medios como un logro oficial, aunque al final resultó un completo fracaso.

Dos años atrás, cuando los presidentes Kirchner y Chávez suscribieron el acuerdo para que la Argentina envíe vaquillonas Holando a cambio de petróleo venezolano el Centro Genético del Litoral advirtió que la operación era inviable. "Nosotros dijimos que eso era una barbaridad porque la zona a donde iban los animales -en el lago Maracaibo- estaba infestada con garrapata", comentó el empresario y relató que propuso un programa sustituto para enviar embriones y hacer nacer animales en destino para generar inmunidad. Además, agregó, "era un momento de recuperación de la lechería argentina y nos parecía que no era bueno extraer vaquillonas".

El propio Ministro de Agricultura venezolano visitó el Centro Genético, en compañía del Director Nacional de Ganadería, y acordaron enviar 1.000 embriones. Sin embargo, "la propia Argentina fue la que disuadió el programa", confesó García Solá, quién prefirió reservarse el nombre propio de quién tomó la decisión.

El ansia por capitalizar el rédito político de la foto embarcando los animales condujo a lo que el especialista había vaticinado: cuando las 890 vaquillonas llegaron a destino y se infestaron con garrapata murió la mitad y al resto, para salvarlas, debieron llevarlas a Mérida -a 1.500 metros de altura- e instalarlas en establos y se perdió el negocio.