Argentina le dijo adiós a su pueblo
Se llevaron todas las ilusiones
En un espectáculo nunca visto, la selección nacional se despidió de su gente antes de viajar a Alemania para afrontar el Mundial. Realizó un partido contra su par del Sub 20 y lo venció por 4 a 0. Hubo un gran apoyo popular.

El seleccionado argentino se despidió anoche al vencer por 4 a 0 a un combinado nacional Sub 20, ante una entusiasta multitud que le brindó un emotivo respaldo y lo arengó para la cita mundialista; le dejó toda su ilusión en la maleta.

La delegación argentina partirá hoy hacia Italia para jugar el martes su último amistoso frente a Angola, antes de instalarse definitivamente en la ciudad alemana de Nuremberg, el "búnker" donde anidará, desde el 31 de mayo, su gran ilusión ecuménica, la cual habita en el corazón de 37.000 millones de compatriotas.

La fiesta comenzó en cancha de River Plate apenas superadas las 20, cuando el presentador del espectáculo, Mario Pergolini, puso en escena al seleccionado Sub 20 primero y, posteriormente, a los 23 jugadores que estarán en Alemania.

Los futbolistas lucieron una camiseta con otro escrito que decía "El Partido de los Argentinos", en referencia a la iniciativa, muy bien organizada, de la AFA y a la que el público le ofreció una masiva y cálida respuesta, como para demostrar que las ilusiones futboleras del pueblo argentino permanecen intactas.

Después, los jugadores recibieron las camisetas que usarán en el Mundial de manos de ex campeones del mundo, como René Housemann, Oscar Ruggeri y Sergio Batista, entre otros.

La nota artística llegó en el intermedio entre el acto de presentación del plantel y el comienzo del partido, cuando la cantante folclórica Soledad Pastorutti entonó las estrofas del Himno Nacional.

Rodó el balón

Cuando llegó el momento de jugar, las exigencias de los mundialistas fueron menores, aunque la formación titular que propuso Pekerman se acercó mucho a la que seguramente empezará a jugar el mundial el próximo 10 de junio ante Costa de Marfil.

Hernán Crespo quedó afuera porque estuvo afectado por un virus estomacal durante la mañana. El otro jugador que no presenció el banco de suplentes fue el zaguero Leandro Cufré; en tanto que el arquero Leonardo Franco actuó para los juveniles.

En el segundo tiempo (se jugaron dos de 25 minutos) los cambios le dieron más vitalidad ofensiva a los mayores, que en el primer período solamente había registrado un remate en el palo de Carlos Tévez. Y fueron especialmente Rodrigo Palacio y Javier Saviola quienes le dieron la bocanada de aire fresco al ataque albiceleste (los juveniles lucieron camisetas azules) y convirtieron los cuatro tantos (el delantero de Boca hizo tres).

Maradona: "Quiero ser el próximo técnico"

Diego Maradona reiteró que desea ser entrenador del seleccionado de su país después del Mundial de Alemania, "así Argentina salga campeón", y cuestionó al entrenador José Pekerman por no convocar al delantero de Independiente Sergio Agüero.

"Si ganamos en Alemania, voy a luchar por ser el técnico de la selección. Y si perdemos, aún con más razón lo voy a intentar", expresó Maradona al momento de ser presentado por el Canal 4 español como su comentarista estrella en la Copa del Mundo.

Para el astro argentino, ser el técnico del seleccionado sería la culminación de su carrera. "Ser entrenador de la albiceleste es algo que me debo a mí, en lo personal", indicó. Diego también habló sobre las posibilidades de España y Argentina en el Mundial de Alemania. "Ambos equipos, junto con Italia, Inglaterra y Francia, están un escalón por debajo de Brasil que, sin embargo, no debe descuidarse porque en cualquier momento lo pueden sorprender".

Maradona criticó la decisión de José Pekerman de no convocar al delantero Sergio Agüero para la máxima cita del fútbol mundial, posible contratación del Atlético de Madrid para la próxima temporada. "Cada argentino tiene su propia lista, pero yo lo hubiera llevado al Mundial. El Atlético debería comprarlo ya", aconsejó.

Compromiso mundial

A lo lejos (aunque, por sensaciones similares a los que estuvieron presentes, bien cerca), con varios kilómetros de distancia entre lo que fue la despedida de la selección nacional, antes de irse para Alemania, y nuestra capital, se pudieron alertar algunas cuestiones positivas.

En primera instancia, que se percibe un apego inusitado de la gente con los jugadores. Es más, no apareció aún el fantasma de los llamados subgrupos, de los que tanto se habló en el seleccionado anterior (Batistuta-Simeone, por su lado, y Crespo-Verón-González, por el otro). Es decir que existe un compromiso generalizado de respetar la magnitud de la situación. Y más allá de que inevitablemente siempre esté presente, no arreció con tanta fuerza el sentimiento de vengar la decepción del Mundial 2002.

Por otra parte y, en particular (se reitera, a la distancia), no hay evaluación posible luego de un partido como el que se ofreció anoche en el Monumental.

No para los especialistas, opinólogos, pronosticadores y demás técnicos ilusorios de la escuadra argentina, pero sí para su entrenador; es que más allá del espectáculo excelso que se levantó, José Pekerman, taciturno, habrá desechado dudas, otras nacieron, confirmó puestos y algo verdaderamente importante: tomó apuntes sobre las sociedades dentro del campo, tanto de defensa como en la ofensiva (duplas).

Entonces, lo que (al menos, en particular) ilusiona, es la ausencia de la eterna arrogancia argenta que nos caracteriza, ya que prima un estado de humildad entre los argentinos.

"Nos falta corregir cosas, ser más atentos. Hay muy buen potencial en el grupo, pero también existe la autocrítica; los más experimentados ayudan mucho y los jóvenes tienen hambre de ganar", dijo Pekerman tras el partido; muestra clara de la posición que se adoptó, de no ser un viento irrefrenable que termine con fuerza de ventolina. La selección nacional irá humilde y, por lo menos, eso tranquiliza.

Ignacio Andreychuk[email protected]