Se actualiza un trabajo elaborado por el INA hace 15 años

Delimitan las áreas de riesgo hídrico


Mapas interactivos con un notable nivel de detalles, y un estudio de cuatro gruesos volúmenes son el resultado del informe final del Instituto Nacional del Agua. Se actualizan datos y modernizan métodos del estudio de delimitación de áreas de riesgo hídrico hecho en 1991-1992.

Luis Rodrigo

El Instituto Nacional del Agua entregó hoy al Ministerio de Asuntos Hídricos el informe final del estudio de actualización de Áreas de Riesgo Hídrico en nuestra ciudad y su entorno, que incluye la llamada zona de la Costa y otros distritos ubicados al norte y el oeste de la capital provincial.

Se trata de una investigación que comenzó en octubre de 2004, y demandó más de un año y medio de trabajo. El producto es una base informática que permite conocer con precisión qué puede ocurrir en la ciudad, ante distintos hipotéticos escenarios de riesgo con dos protagonistas: los ríos Paraná y Salado, y sus eventuales combinaciones.

En la sede del INA, su titular Carlos Paoli entregó formalmente la labor de investigación al ministro de Asuntos Hídricos, Alberto Joaquín. Ambos subrayaron como mensaje a la población que en términos hipotéticos toda la ciudad prácticamente presenta distintos niveles de riesgo hídrico, por la sencilla razón de que Santa Fe está emplazada en terrenos bajos, en la confluencia del sistema del Paraná en su tramo medio, y la desembocadura del Salado.

El estudio demandó una inversión cercana a los 150 mil pesos, un monto relativamente bajo si se tiene en cuenta el nivel de información alcanzado y las posibles prestaciones, tanto para el área del Ministerio de Asuntos Hídricos como para otros organismos.

El ministro Joaquín -junto al subsecretario del área Pablo Cacik- anunció que una copia del trabajo será entregada a la Municipalidad de Santa Fe, y que se convocará también a Catastro y Defensa Civil para aprovechar la información que ahora está disponible.

El equipo de investigación fue coordinado por Jorge Collins e integrado por Graciela Bernal y Carlos Monteverde.

Históricas e hipotéticas

El trabajo es una actualización de otro iniciado en 1991 (terminó en marzo del año siguiente), que resultó muy exacto para lo ocurrido en distintas crecientes como las de 1992 y 1998 en el caso del Paraná y de 2003 en el Salado.

La investigación está desarrollada en una base informática que permite notable grados de detalle, en forma interactiva, y también en papel, en cuatro tomos que -como el software- contienen 28 cartas (o planos) de riesgo hídrico.

Las hipótesis muestran sobre mapas líneas que indican hasta donde llegaría el agua ante determinados caudales y alturas, de ambos ríos.

Se toman las denominadas crecidas históricas, de valores similares a las más graves sufridas por la ciudad y crecidas de diseño de tipo estadísticas, para distintas recurrencias. También se muestran dos situaciones hídricas: niveles de riesgo con defensas y sin éstas.

Abril de 2003

Por los objetivos del trabajo, no se midió ni estimó la línea que dividió en dos la ciudad en 2003, al separar en abril la zona inundada de la que quedó a salvo del Salado.

El concepto de riesgo hídrico tomado por el INA no contempla una catástrofe como la ocurrida hace tres años, porque entonces fue la defensa incompleta del borde oeste la que provocó mayores volúmenes dentro de la ciudad.

Sobre esa crecida histórica lo que se muestra es la altura que hubiera alcanzado el agua del Salado si no su hubieran construido las defensas en sus tramos I y II (sin cierre), que por cierto es bastante menor que el área efectivamente inundada, porque dicha obra sin cierre actuó como una represa.

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Áreas de estudios

La zona de cobertura del estudio es la correspondiente a la caracterizada en el trabajo del año 1991-92 y cubre la zona de influencia de las crecidas del río Paraná y del río Salado sobre el ejido urbano y semiurbano de las ciudades de Santa Fe y Santo Tomé incluyendo Colastiné, Alto Verde y San José del Rincón.

Las nuevas curvas de riesgo hídrico fueron trazadas utilizando información actualizada en materia hidrológica, de los ríos Paraná y Salado, además de información topográfica sobre todas las áreas urbanas y suburbanas mencionadas. Sobre las defensas se desarrolló un trabajo de campo con nuevas verificaciones in situ sobre su volumen y altura.

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Del dibujo a la PC

"Teníamos un dibujo, planos en papel, ahora cartas interactivas, una verdadera animación de los procesos. Hemos pasado de una fotografía, a una película", explicó el ingeniero Paoli, cuando los periodistas esta mañana le preguntaron sobre las diferencias más importantes entre el trabajo inicial y éste realizado 15 años, después.

Son evidentemente las herramientas informáticas hoy disponibles las que ahora muestran con más facilidad los procesos hídricos, producto de modelaciones matemáticas. Con unos pocos clicks del mouse, los ingenieros hídricos y otros técnicos pueden ir de una fotografía satelital de la ciudad y su entorno, a la altura de cota de cualquier esquina, y verificar allí qué efectos tendría cualquiera de las hipótesis de riesgo hídrico. E incluso sumar los efectos que podría o no tener cualquier nueva intervención del hombre en ambos sistemas.