De la Redacción de El Litoral
El hecho ocurrió en Vera y dejó al descubierto la histórica precariedad del sistema público de atención de menores en riesgo o en conflicto con la ley. El martes de esta semana, un parte de prensa de la Unidad Regional XIX de policía informaba sobre la detención de tres niños de entre 8 y 10 años, aparentes responsables de varios robos y fechorías cometidas en esa ciudad durante los últimos tiempos.
Tal como lo establece la ley vigente, dos de estos menores fueron devueltos a sus familias. Sin embargo, la madre del tercer chico no aceptó recibirlo, aduciendo que no estaba en condiciones de contenerlo, debido a los problemas de conducta que el niño venía manifestando. �Qué hacer, entonces, frente a un caso semejante?
Como en Vera no existe ninguna institución estatal destinada a la atención de chicos en estas circunstancias, el juez de Menores, Jorge Fernández, optó por dejar al niño alojado en la comisaría.
Cuando caía la tarde del martes, el periodista Marcelo Manzatto se comunicó con la policía para saber si el chico aún estaba detenido. "Quería llevarle golosinas, porque tengo un hijo de la misma edad y el caso me conmovió", dijo el periodista a El Litoral.
Mientras se dirigía a la comisaría, recibió un llamado que le alertaba sobre lo que estaba ocurriendo: el niño acababa de ser encontrado casi desvanecido, luego de que intentara suicidarse utilizando el cordón de una de sus zapatillas.
Lo trasladaron inmediatamente al hospital de Vera. Los médicos aconsejaron dejarlo allí, internado, aunque estaba fuera de peligro.
Fue entonces cuando tomó intervención la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia y encontró una salida, al menos transitoria, para este chico: durante dos semanas, permanecerá bajo el cuidado de un tío que vive en Estación Toba. Luego, otro tío -radicado en Bahía Blanca- se hará responsable del niño.
Desde el 27 de marzo de este año rige la ley 26.061 de Protección a la Infancia, según la cual el Estado provincial debe hacerse cargo de la tutela de los niños en condición de riesgo.
El secretario de Promoción Comunitaria de la provincia, Juan Carlos Forconi, aclaró que cuando un chico delinque -como ocurrió en Vera- el caso debe ser tomado por la Justicia de Menores, tal como ocurrió.
De todos modos, la atención de "lo social" pasó a depender de los poderes Ejecutivos de cada provincia. "La ley es muy buena, pero se puso en vigencia cuando todavía no existe la infraestructura necesaria. Esto no sólo ocurre en Santa Fe, sino en el resto del país", explicó Forconi.
El funcionario sostuvo que un caso como el del niño de Vera debería ser derivado a "un hogar de puertas abiertas, donde trabajan operadores adiestrados". Si bien no existe una institución de estas características en Vera, la provincia contrata los servicios de un hogar en Reconquista, mediante convenio.
"Los lugares cerrados sólo deben ser utilizados en casos de delitos graves", insistió.
De todos modos, Forconi reconoció que la problemática es más profunda. "Por ese motivo estamos trabajando con los ministerios de Salud, Educación, Gobierno y Secretaría de Derechos Humanos, porque la situación de estos chicos en riesgo atraviesa cada una de estas áreas. Sabemos que, antes de delinquir, seguramente el menor abandonó la escuela", afirmó.
En este sentido, aseguró que "la idea es comenzar a aplicar programas coordinados en Santa Fe y Rosario, para luego extenderlos al resto de la provincia. Hoy existen muchos recursos dando vueltas, sin coordinación. Si logramos aunar esfuerzos, con los mismos recursos tendremos mejores resultados".
Como un primer paso, en las próximas horas comenzará a funcionar la Subsecretaría de Seguridad Social, a cargo de la Dra. Luisa Doni. Hasta ahora, el área tenía rango de Dirección. La nueva estructura tendrá delegaciones en Santa Fe, Rosario, Rafaela, Reconquista, Venado Tuerto y Villa Constitución.
Los delitos.
Los chicos detenidos en Vera tendrían responsabilidad en varios robos: 175 pesos en una forrajería, una caja con papeles en un kiosco, tres llaves de una casa particular, 30 pesos en otro kiosco, prendas de vestir en la capilla San Cayetano, latas de durazno y masitas en un comercio, nieve en aerosol y una botella de bebida alcohólica en un club, la llave de una carnicería. Además, habrían roto los vidrios de un local comercial y del parabrisas de un automóvil.