Toda Santa Fe se moviliza por su puerto

Con la firma del decreto gubernamental que ratifica la decisión unánime del directorio del Ente Administrador Puerto de Santa Fe, concluyó la primera fase del trabajo de consultoría que se realiza con vistas a la extensión de las instalaciones portuarias a la vera del río Paraná.

La vieja sede administrativa de la estación fluvio-marítima fue el escenario de un paso trascendente en el largo camino de la reconversión portuaria. Allí, después de tomarse un tiempo bastante extenso para realizar consultas y adoptar una decisión, Jorge Obeid estampó la firma que plasma la voluntad de seguir avanzando en pos del objetivo de reintegrar de modo pleno a Santa Fe al sistema de puertos del Paraná.

La zona quedó definida, lo cual dispara la segunda y última fase, que consiste en trabajos de ajuste fino respecto de la localización y pone en marcha la preparación del plan de negocios con el que se habrá de convocar a la inversión privada. Esos capitales se sumarán a los aportes públicos ya previstos en el orden provincial y los que pueden converger desde la Nación, habida cuenta de que se trata de un puerto público con proyección nacional e internacional.

El acto estuvo precedido por las peticiones al gobierno de una pronta y favorable resolución, efectuadas por las entidades que componen el directorio del Ente, las que integran el Foro de la Ciudad y la Región, y las que comparten la Mesa del Diálogo. Pocas veces se ha visto en Santa Fe tal confluencia de voluntades en función de un proyecto que la comunidad ha hecho suyo y en el que se vuelcan fuertes expectativas de transformación económica y social de la ciudad y su región.

Asimismo, por primera vez están dadas las condiciones para un desarrollo genuino. Ya no se trata del privilegio tributario otorgado por la Corona española para financiar el sostenimiento de la frontera norte, ni de actos voluntaristas que suponen altos costos y bajos beneficios. Esta vez, Santa Fe está ubicada en un lugar crucial de la cuenca del Plata en relación con los actuales y futuros flujos del comercio, su administración y transporte, así como para la transformación de materias primas sobre la vía navegable.

En lo que refiere a la producción agrícola, Santa Fe ha dejado de ser una zona marginal. Por el contrario, se ha reposicionado a partir de la expansión de la frontera agrícola que ya alcanza los confines boreales del país. Pero como ese avance no se detiene en los límites nacionales, Paraguay y Bolivia extienden cada año sus cultivos y otro tanto acontece con los Estados del oeste brasileño. Para el transporte de granos y minerales, la opción fluvial es consistentemente más barata, y por lo tanto, el futuro puerto de Santa Fe se perfila como un excelente punto de transferencia de cargas en orden de un manejo más racional y productivo de la vía navegable. Todo lo cual se potencia con la decisión de dragar el río a 10 pies de Santa Fe al norte, y con la incontrastable realidad de que el desarrollo de las ciudades ubicadas en los flancos del río Paraguay requerirá de modo progresivo el abastecimiento de alimentos, materiales y equipos. En este boceto proyectivo, Santa Fe reencuentra su destino.