Cartas a la dirección
Cuidado maestros
Señores directores: Estoy seguro de ser uno de los que siempre han escrito a favor de los abnegados maestros. Sabemos de sus luchas, de las penurias de los que están en establecimientos donde las comodidades brillan por su ausencia, que para llegar a la escuela deben transitar leguas de caminos a veces intransitables; sabemos de todos los esfuerzos que hacen para educar a los niños; conocemos las luchas por un mejor sueldo que cubra sus necesidades más elementales; pero algo que empezamos a saber es el motivo de esta carta. Días atrás, en una escuela de la ciudad de Santa Fe, se dio una charla a los alumnos de dicha institución sobre desaparecidos (según explican) por el terrorismo de Estado a partir del '76.> Se me ocurre que tendrían que aprovechar el tiempo para enseñarles la verdadera historia, la que se mira con los dos ojos; la que aprendimos y nos llevó a ser Nación; la que habla sobre cómo se hizo la patria, dónde estamos y por qué la defendemos. Pero esa historia que le enseñan a los alumnos con esa charla fragmentada, con una sola orientación, vista con un solo ojo, no les va a servir de nada. Dicen que tienen los nombres de 16 desaparecidos por el terrorismo de Estado, pero seguramente no les van a contar de los muertos a manos -precisamente- de ese grupo de desaparecidos.> La historia es tal cuando se cuenta todo; de lo contrario es memoria hemipléjica, y eso es lo que está sucediendo en estos tiempos, en que bajo la denominación de "historia" solamente se cuenta parte de ella. Por eso digo: a los chicos no les va a servir de mucho si solamente se les cuenta una parte, y la otra queda librada a la imaginación de cada uno.> Raimundo Fabbro.> L.E. 6.323.540.>
Todos perdemos
Señores directores: La guerra es un crimen de lesa humanidad. Es repudiada por Dios que es amor, único y seguro camino para la solución de los graves problemas de la humanidad. Pero lo inconcebible es que gran parte de los que habitamos este planeta permanezca impasible mirando las dramáticas e inhumanas imágenes televisivas de este horroroso crimen. El circo romano, después de casi tres mil años de la venida de Cristo a la Tierra, "camino, verdad y vida". Con lágrimas verdaderas surgidas de mi corazón angustiado y tremendamente desilusionado, le pido, le ruego a Dios que nazca en el corazón de todos los hombres, muy especialmente en los corazones de quienes dirigen y conducen. Y que aprendan, de una vez por todas, la lección que nos ofrece la historia, a través de todos los tiempos: con la guerra nadie gana. Todos perdemos.> "Procuren de no perder / ni el tiempo ni la vergüenza./ Como todo hombre que piensa / procedan siempre con juicio / y sepan que ningún vicio / acaba donde comienza".> Francisco Roque Pepe.> L.E. 2.391.493. Premio Nac. Santa Clara de Asís.>
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