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Opinión
Edición del Jueves 25 de enero de 2007
La muerte de un gran periodista

Ryszard Kapuscinski fue uno de los grandes periodistas de nuestro tiempo, un hombre que honró con su producción intelectual a una profesión que privilegia la palabra escrita y que reclama libertad política para realizarse. Para quienes suponen que al periodismo se lo puede reducir a una técnica, a una inofensiva lectura de la coyuntura, el testimonio de Kapuscinski prueba que el buen periodismo se propone interpretar la realidad y que a esa tarea la cumple merced al auxilio de los dispositivos teóricos de las ciencias sociales y el dominio del lenguaje.

Kapuscinski falleció hace unos días y, según sus amigos, hasta último momento estuvo escribiendo y reflexionando sobre su obra. Polaco, padeció los horrores de la explotación comunista y es muy probable que su crítica al poder, una de las constantes en su obra, haya nacido en ese contexto. Toda su obra está recorrida por la contradicción entre poder y cultura, una dialéctica que él enriqueció con su capacidad de observación y talento literario.>

Licenciado en Historia, siempre se consideró un historiador, aunque luego se preocupó en aclarar que todo periodista es un historiador del presente, y que la elaboración de la coyuntura exige trabajar con los mismos instrumentos del historiador: la complejidad del proceso, la continuidad histórica, la percepción aguda de lo que cambia y permanece.>

A las visiones totalizadoras e ideológicas de la realidad, Kapuscinski le oponía la intersubjetividad. Desconfiaba de las generalizaciones, de las abstracciones ideológicas y postulaba la necesidad de trabajar la coyuntura, el presente. Una gota de agua -decía- encierra el universo. Al presente es necesario conocerlo como experiencia práctica. Todo lo que escribió es al mismo tiempo experiencia vivida. Los datos, las enunciaciones teóricas son importantes, pero también es importante estar en el lugar de los acontecimientos, conocerlos, palparlos, identificarse con la gente, saborear los matices del presente.>

Sus escritos satisfacen las exigencias intelectuales de un historiador y de un escritor. Esa relación creativa entre historia y literatura es otro de los grandes aportes que Kapuscinski ha hecho al periodismo, sobre todo en tiempos en los que pareciera alentarse el facilismo, la subestimación de la palabra escrita o el rechazo a la formación teórica.>

Toda su obra es un testimonio a favor del periodismo. Su preocupación por escribir a partir del conocimiento práctico no significaba un rechazo a la formación intelectual, todo lo contrario. Quienes participaron en los cursos que dictaba dan cuenta de la calidad de sus exigencias y de la importancia que el rigor teórico tiene para la formación de un periodista.>

Kapuscinski fue un gran periodista y un ciudadano comprometido con su tiempo. Su obra dignifica la profesión y confirma que a pesar de los acelerados y vertiginosos cambios tecnológicos, en lo fundamental, el buen periodista no es un burócrata o un técnico, sino un intelectual que se propone entender e interpretar la realidad con los recursos que aporta la teoría y el auxilio indispensable del talento.>





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Jueves 25 de enero de 2007

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