La vacuna y sus posibilidades
El Prof. Dr. Sergio Provenzano mencionó que -tras conocer quién es el responsable de casi la totalidad de los cánceres de cuello uterino, el HPV- se pueden continuar realizando tareas de prevención secundaria de esta enfermedad, a través de mecanismos de detección muy específicos con que se cuenta, como el Papanicolaou y la captura híbrida, en colaboración con la colposcopía y la biopsia. Sin embargo, planteó que "la prevención primaria del cáncer de cuello sería la vacunación que garantice la presencia de anticuerpos para no permitir el desarrollo de las cepas oncogénicas de ese virus en ese aparato genital o las mucosas, ya que son potenciales responsables de la enfermedad cancerígena".> Provenzano opinó que "creemos que la vacuna es la prevención primaria de la enfermedad, como ha sido con la hepatitis B y otras vacunas. Estamos hablando de las vacunas en general y supongo que en el mercado aparecerá otra vacuna próximamente. La que está en plaza tiene anticuerpos para prevenir la instalación del Papiloma Virus Humano 16, 18, 6 y 11, y con esto da un buen marco de cobertura".> Además, agregó que "pensamos que da protección cruzada, porque al generar anticuerpos contra algunos virus muy agresivos, otros como el 35, el 31 o el 45 quizás también reciban cierto control en su progresión respecto de su patogenicidad. Pero el tiempo dirá si existe esta protección cruzada, ya que ahora no se puede establecer".> El investigador recordó que la vacuna -aprobada por la FDA y la Anmat- se utilizó con buenos resultados en una población de chicas y chicos de 9 a 15 años, y en mujeres de 16 a 26 años. Sin embargo, indicó que "no se trabajó con mujeres de más de 26 años, motivo por el cual no se sabe si se puede garantizar la efectividad luego de esa edad".> Consultado con relación a si los varones deben recibir la vacuna, el especialista planteó que "en el hombre cuesta más que el virus se instale en el cuerpo porque tiene una gran apetencia por sectores del aparato genital de que tengan una renovación constante de células. En el cuello uterino de la mujer hay un sector que se llama zona de transformación, donde hay un permanente recambio celular y es ahí donde el virus encuentra más facilidad para instalarse. Una vez que esto ocurre, comienza su progresión y su ascenso a capas más superficiales del tejido. En el hombre no hay un sector que tenga esta actividad mitótica (acelerada multiplicación celular), es decir, facilitadora de la instalación del Papilomavirus Humano. Por eso, muchos hombres no tienen la enfermedad y las mujeres sí".> Por último, remarcó que "los costos de la vacuna, por una cuestión inicial, son sumamente elevados y esto dificulta que pueda ser aplicada en forma masiva. Pero creo que nuestro país, que tiene un índice de cáncer de cuello uterino de 32,5 por cada 100.000 mujeres, debería trabajar en los bolsones de riesgo que ya se conocen, es decir, en aquella población de mujeres desinformadas o con poco acceso a la prevención".> |
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