Cartas a la Dirección
Espectáculo bochornoso
Señores directores: Los padres de los chicos muertos cuando venían de misionar en el Chaco, mostraron una vez más que el dolor se puede convertir en acciones positivas. Ellos, que han sufrido una pérdida a causa de la ebriedad de un conductor, luchan para implementar con seriedad las acciones necesarias para modificar el caos en nuestras calles y rutas. En contraposición, el mismo día me tocó presenciar un espectáculo bochornoso, que me llenó de indignación, y cuya protagonista fue una inspectora de tránsito de nuestra ciudad, una "frutillita" para nada dulce como su nombre lo sugeriría.> Alrededor de las 17.20, en un operativo de tránsito en la esquina de La Rioja y San Jerónimo, se controlaban conductores de ciclomotores. La empleada municipal a la que me refiero le indicó que se detenga a una señorita que transitaba por San Jerónimo; la chica hizo caso omiso, aceleró y dobló por La Rioja, donde la esperaba otro inspector. A él también lo esquivó, pero perdió el control del ciclomotor, dio contra el cordón de la vereda y se cayó. Hasta ahí, pésimo el accionar de la motociclista. ¿Qué hizo la inspectora?, una señora algo corpulenta con un buen tostado en su rostro y anteojos de sol. Comenzó a aplaudir y a gritar "bravo", "muy bien lo que te pasó".> De verdad me indigné y se lo hice saber. Me avergüenza que alguien que se supone, tiene poder de policía, porque tiene conocimientos que la avalan, alguien que se supone "hace algo" para ordenar el tránsito, alguien a quien toda la ciudad le paga el sueldo, actúe de esa forma. Así como todos debemos aprobar los cursos para obtener el carné de conductor, los inspectores de tránsito ¿qué formación tienen?, porque la humanitaria, esta mujer, se la lleva previa.>
María Cecilia Iturraspe. DNI: 14.113.475. Ciudad.
Perdón
Sres. directores: Jesús/ Acá estoy, a tus pies/ contemplándote con mi alma, / en silencio, mis ojos clavados/ en tu cruz, mi corazón y mi mente pidiéndote perdón/ yo soy culpable de que sufras en esa cruz,/ de que tu frente por espinas esté rodeada,/ que tus manos con clavos estén fijadas/ que tus pies en la madera estén sangrando.// Soy culpable de tu dolor,/ de tu preciosa sangre derramada,/ de la profunda tristeza de tu mirada/ de ese, tu clamor, pidiendo al Padre por nosotros perdón.// Jesús/ Yo no sabía que a este mundo / venía cargando tanta culpa, / tanta injusticia, tanta maldad, / perdón, dejame ayudarte / a cargar un poquito tu cruz / deja que seque tu sudor / deja empaparme con tu roja sangre, / y embriagarme con tu Santa Redención. / Deja que te lleve colgado a mi cuello / como símbolo de mi amor, / que te cante y te alabe, / que pregone tu nombre / a los incrédulos que ignoran tu dolor / y no conocen tu amor, / deja que por mis hermanos / y por mí te pida: perdón.>
Nelly B. López de González. LC 3.309.034.
|