La incorporación de Venezuela y su impacto en la región
El personalismo en el poder es problemático para el Mercosur
Acuerdos con Tabaré. Claudio Fantini sospecha que Lula se acerca a Uruguay más como Brasil que como Mercosur. Y critica el "pedestal" que Kirchner le ofrece a Chávez. Foto: Mercedes Pardo. 

El especialista Claudio Fantini advierte que Chávez, junto con los recursos de su petróleo, encarna un caudillismo que entorpece la integración. Diferencias con la izquierda liberal, moderna y republicana de otros países.

De la redacción de El Litoral

"La incorporación de Venezuela tiene un aspecto problemático en la característica de liderazgo personalista de Hugo Chávez. El personalismo en la historia latinoamericana ha contenido una contradicción: todos los líderes personalistas, los grandes caudillos, tuvieron un discurso fuertemente integrador. Pero, en los hechos, el caudillismo, el personalismo es una obstrucción al proceso integrador".

Fue uno de los conceptos clave que ofreció Claudio Fantini en su análisis sobre el Mercosur. El especialista cordobés apuntó que "todo liderazgo personalista se para sobre una debilidad institucional, y las instituciones se tejen no desde los líderes. No es un club de dueños de países", sentenció.>

Lo invitó Conciencia, la asociación cívica no partidaria que tiene por objetivo difundir valores democráticos, con el auspicio de la Bolsa de Comercio, de la Unión Industrial de Santa Fe y de empresas privadas. Poco antes de disertar, el politicólogo y periodista charló con El Litoral sobre la integración regional.>

-Chile, Colombia, tal vez Uruguay, �son las cabezas de playa de Bush en Latinoamérica?-Ésa es la mirada que Chávez tiene sobre los Tratados de Libre Comercio (TLC) impulsados desde EE.UU. Diría que la de Chávez es una integración endogámica, sin puentes con el resto del mundo, pero, en rigor, la visión de Itamaraty -que apoyó siempre la Argentina y con la que nació el Mercosur- sostenía que primero había que crear un instrumento de integración regional y, luego, asociarse con las demás áreas del mundo. -Más allá de la visión de Chávez, Bush ha fomentado vínculos con Montevideo que, de alguna manera, afectan esa estrategia...-En el caso de Uruguay, son tratativas que vienen desde hace años y que se transformaron en una propuesta de TLC. Tanto Uruguay como Paraguay tienen quejas en el Mercosur porque Brasil y la Argentina lo conducen sin consultarlos; Uruguay tiene superávit con EE.UU. y déficit con el Mercosur; son situaciones objetivas que generan lógicas tentaciones. -Tabaré algo ha logrado. Lula fue a Montevideo y se están firmando acuerdos.-Lo que no queda claro es si Lula actúa como Mercosur o como Brasil. Hay una lógica concentración en el tema de etanol y bioenergía. Eso no va convertir a Brasil en lo que sueña Lula (una Arabia Saudita verde), pero sí será uno de los ejes de crecimiento. Romano Prodi ha anunciado inversiones gigantescas en el vecino país y uno observa que las partes del Mercosur actúan por sí mismas. La Argentina tiene una relación con Venezuela que parece autónoma, mientras Lula y Tabaré se acercan porque se descubren similares. Chávez, Morales, tal vez Correa, en Ecuador, no pasan cerca de lo que representan Lula, la centroizquierda chilena y la uruguaya. -Eso, �nos deja parados en la caricatura del eje del mal latinoamericano?-Creo que la terminología de Bush ya no es aplicable. No vino en calidad de Bush, sino como presidente de los EE.UU. Hay una política de Estado norteamericana con el etanol, para reducir el uso de combustibles fósiles y la dependencia de regiones y países hostiles, y para afrontar la cuestión del calentamiento global; Bush tiene la deuda con el protocolo de Kyoto. -El futuro del Mercosur y sus relaciones con EE.UU. y la UE, �dependen de las negociaciones en la OMC?-Es un factor más y me da la impresión de que no es el más importante. El Mercosur tiene cuestiones que resolver en sí solo. No puede un bloque tener la virtud de crecer antes de haber funcionado correctamente.

Modelos en pugna

Entre una centroizquierda moderna -Chile, Brasil, Uruguay- y gobiernos populistas como el de Chávez, en Venezuela, Fantini marcó un cuestionamiento a la política argentina, proclive al estilo de gobierno de Caracas y más lejano al de otros países de la región.

"Me interesa marcar el acercamiento de Lula a Tabaré. Lo más grave que ocurrió el día en que Chávez estuvo en Ferro no fue el acto contra un Bush que está en retirada y con el eje de poder norteamericano desplazado hacia el Partido Demócrata en el Capitolio. Fue un acto contra Lula y Tabaré; en el fondo, lo que Chávez les cuestiona es que ellos están eligiendo el modelo de centroizquierda chileno, que Chávez satanizó y demonizó".

Fantini comentó que "del éxito económico de Venezuela se ve claramente el porqué: el precio del crudo. En cambio, el éxito de Chile tiene que ver con otras cosas más profundas, que hablan más de una clase dirigente donde grandes líderes -como Ricardo Lagos- se retiraron del poder con el 72 % de la gente diciéndole que lo iba a votar y no se postuló de nuevo. Es una centroizquierda moderna, de una tendencia más liberal, institucionalista y profundamente republicana".

En comparación, señaló que "creo que en la Argentina hay una dualidad. La economía está manejada desde cierto pragmatismo; en términos generales, bien manejada. Coincido con la política del dólar alto, sin caer en el viejo populismo de endeudar y tener déficit. Hay desendeudamiento y superávit; es cierto que hay un commodity privilegiado que permite alcanzar objetivos, pero, de todos modos, no es común que los demagogos cuiden el superávit.

"Lo grave -prosiguió- está en la forma de hacer política, con ambición de hegemonismo y construcción de liderazgo personalista, fuertemente ideologizado. Y este hecho de darle a Chávez lo que sólo Bolivia o Cuba le dan: el pedestal para que haga lo que quiera, para que se autoproclame líder de la izquierda latinoamericana. Lula y Tabaré no se lo dan como Argentina; hay inmensas razones para estar preocupados en lo político".

Con respecto a la incompatibilidad de los liderazgos personalistas y los procesos de integración, Fantini ejemplificó con lo sucedido en Europa. "Recién después del último gran desastre de la Segunda Guerra Mundial se terminó la política de los grandes caudillos, de los Hitler o los Mussolini, y nació una institucionalidad poderosa. Esa institucionalidad es la que avanzó en el camino de la integración; los últimos que se integraron fueron los últimos en sacudirse los grandes caudillos: Franco, en España, y Zalazar, en Portugal", recordó.

Capitalismo explotador

"China se ha puesto como el modelo de ciertos discursos que plantean el camino facilista de llegar al crecimiento absoluto y permanente, a través de la mano de obra casi esclava. Lo que hay es una estructura autoritaria de poder rigiendo sobre una economía capitalista. El peor de los capitalismos es aquél en el que no hay un sindicalismo independiente, derecho a huelga, a libertad de expresión; es el paraíso de los capitalistas salvajes... así es muy fácil crecer". Claudio Fantini ofreció una descarnada visión de la economía que más evoluciona en el mundo, a la que le apuntó la "paradoja" de estar conducida por un partido comunista.