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De la redacción de El Litoral
"La incorporación de Venezuela tiene un aspecto problemático en la característica de liderazgo personalista de Hugo Chávez. El personalismo en la historia latinoamericana ha contenido una contradicción: todos los líderes personalistas, los grandes caudillos, tuvieron un discurso fuertemente integrador. Pero, en los hechos, el caudillismo, el personalismo es una obstrucción al proceso integrador".
Fue uno de los conceptos clave que ofreció Claudio Fantini en su análisis sobre el Mercosur. El especialista cordobés apuntó que "todo liderazgo personalista se para sobre una debilidad institucional, y las instituciones se tejen no desde los líderes. No es un club de dueños de países", sentenció.>
Lo invitó Conciencia, la asociación cívica no partidaria que tiene por objetivo difundir valores democráticos, con el auspicio de la Bolsa de Comercio, de la Unión Industrial de Santa Fe y de empresas privadas. Poco antes de disertar, el politicólogo y periodista charló con El Litoral sobre la integración regional.>
Entre una centroizquierda moderna -Chile, Brasil, Uruguay- y gobiernos populistas como el de Chávez, en Venezuela, Fantini marcó un cuestionamiento a la política argentina, proclive al estilo de gobierno de Caracas y más lejano al de otros países de la región.
"Me interesa marcar el acercamiento de Lula a Tabaré. Lo más grave que ocurrió el día en que Chávez estuvo en Ferro no fue el acto contra un Bush que está en retirada y con el eje de poder norteamericano desplazado hacia el Partido Demócrata en el Capitolio. Fue un acto contra Lula y Tabaré; en el fondo, lo que Chávez les cuestiona es que ellos están eligiendo el modelo de centroizquierda chileno, que Chávez satanizó y demonizó".
Fantini comentó que "del éxito económico de Venezuela se ve claramente el porqué: el precio del crudo. En cambio, el éxito de Chile tiene que ver con otras cosas más profundas, que hablan más de una clase dirigente donde grandes líderes -como Ricardo Lagos- se retiraron del poder con el 72 % de la gente diciéndole que lo iba a votar y no se postuló de nuevo. Es una centroizquierda moderna, de una tendencia más liberal, institucionalista y profundamente republicana".
En comparación, señaló que "creo que en la Argentina hay una dualidad. La economía está manejada desde cierto pragmatismo; en términos generales, bien manejada. Coincido con la política del dólar alto, sin caer en el viejo populismo de endeudar y tener déficit. Hay desendeudamiento y superávit; es cierto que hay un commodity privilegiado que permite alcanzar objetivos, pero, de todos modos, no es común que los demagogos cuiden el superávit.
"Lo grave -prosiguió- está en la forma de hacer política, con ambición de hegemonismo y construcción de liderazgo personalista, fuertemente ideologizado. Y este hecho de darle a Chávez lo que sólo Bolivia o Cuba le dan: el pedestal para que haga lo que quiera, para que se autoproclame líder de la izquierda latinoamericana. Lula y Tabaré no se lo dan como Argentina; hay inmensas razones para estar preocupados en lo político".
Con respecto a la incompatibilidad de los liderazgos personalistas y los procesos de integración, Fantini ejemplificó con lo sucedido en Europa. "Recién después del último gran desastre de la Segunda Guerra Mundial se terminó la política de los grandes caudillos, de los Hitler o los Mussolini, y nació una institucionalidad poderosa. Esa institucionalidad es la que avanzó en el camino de la integración; los últimos que se integraron fueron los últimos en sacudirse los grandes caudillos: Franco, en España, y Zalazar, en Portugal", recordó.
Capitalismo explotador
"China se ha puesto como el modelo de ciertos discursos que plantean el camino facilista de llegar al crecimiento absoluto y permanente, a través de la mano de obra casi esclava. Lo que hay es una estructura autoritaria de poder rigiendo sobre una economía capitalista. El peor de los capitalismos es aquél en el que no hay un sindicalismo independiente, derecho a huelga, a libertad de expresión; es el paraíso de los capitalistas salvajes... así es muy fácil crecer". Claudio Fantini ofreció una descarnada visión de la economía que más evoluciona en el mundo, a la que le apuntó la "paradoja" de estar conducida por un partido comunista.