De la redacción de El Litoral.
Guadalupe Estratégico es una ONG que se formó hace cuatro años atrás, con vecinos del barrio con problemas comunes, por ejemplo, la basura y la seguridad. En busca de solucionar esos inconvenientes propios de nuestros días, se organizaron y comenzaron a mentar planes, acciones.
Una de las tareas que implementaron fue la separación en origen de los restos de los hogares en húmedos y secos. Pero no fue fácil, costó y mucho. >
La idea surgió de los Talleres Públicos Participativos que se organizaban; en un primer momento fue una prueba piloto, ya que desconocían en gran parte cómo hacer el trabajo, pero sabían que la cuestión de la basura necesitaba un tratamiento especial y urgente. >
"Tomamos el tema, empezamos a hacer la convocatoria de las escuelas, de instituciones, de vecinos y de las organizaciones no gubernamentales que querían colaborar y empezamos a discutir", explica Mariano Figueroa, integrante de Guadalupe Estratégico, sobre los inicios del proyecto.>
Pero la inundación de 2003, entre otras tantas cosas, postergó el comienzo del trabajo. "Dejamos ahí el tema de la basura y se pasó a atender a los evacuados. Cuando pasó todo, retomamos, recorrimos escuelas, tomamos contacto con el ingeniero Carlos Martín que nos ayudó a despejar dudas, desconocíamos mucho del tema, también contamos con el apoyo de la UNL, nos brindó volantes informativos para repartir en el barrio", comentó Figueroa, quien también dijo que la manera de tener contacto y saber si los vecinos ayudarían fue a través de unas encuestas que hicieron. "La respuesta fue positiva, el barrio estaba dispuesto a hacer su parte y también los informamos sobre lo que tendrían que hacer día a día", dijo. >
Del ingeniero Martín, quien hizo un doctorado en Bolonia sobre el tema, obtuvieron respuestas concretas sobre qué hacer con, por ejemplo, las pilas, con los focos, con los tubos fluorescentes.>
El paso siguiente era comenzar a separar. "Hicimos un lanzamiento importante y empezamos, también pesábamos la basura seca que se juntaba. Para dar a conocer nuestro trabajo hacíamos circular un volante informativo cada dos meses. Ahí planteábamos la cantidad que juntábamos y también se hizo para estimular y mostrar los resultados concretos", precisó Figueroa. >
Desde un primer momento y como elemento indispensable, se buscó el acompañamiento de la Municipalidad local, es fácil imaginar que sin el apoyo político un proyecto así, no funciona. "Fuimos con el secretario de Medio Ambiente, Jorge Aimi, hasta Federal (Entre Ríos) para interiorizarnos de lo que hacían allá, lo llevamos en el auto de un vecino y también coordinamos con Dignidad y Vida Sana para que lo que se recolectaba fuera ahí. El sistema de Federal era muy bueno, además de la recolección organizada tenían hasta penas -multas- para quien no separaba, un 80% de esa ciudad clasificaba, es un éxito", comentó Figueroa.
La idea de Guadalupe Estratégico era copiar la experiencia y si era posible mejorarla, pero fue casi imposible. "Llegó un momento en que necesitábamos un verdadero compromiso de la Municipalidad y propusieron traspasar lo que hacíamos a otros barrios. Para nosotros eso no era lo mejor, creíamos que se debían ir sumando vecinos, pero no barrios enteros", dijo Figueroa. La propuesta de la organización fue que de las primeras 55 manzanas que hacían la clasificación se amplíen en el mismo barrio -Guadalupe- y así sucesivamente hasta, por qué no pensar en la posibilidad, que se integre con el paso del tiempo, toda la ciudad. "Ya teníamos el mecanismo aceitado, se debían concentrar los esfuerzos en el barrio, para qué abrir otro frente. Si bien la Municipalidad colaboraba con el camión, fue sólo eso. Nunca escucharon nuestra propuesta, intentaron en Mariano Comas y funciona a medias", dijo Figueroa.>
Desde hace dos meses o un poco más, le recolección de los residuos clasificados está suspendida en Guadalupe -según Aimi por la inundación, pero, cabe aclarar que la última fue hace casi un mes-. La organización tampoco obtuvo una respuesta de la Municipalidad cuando consultó sobre el tema. "Hace dos meses que las cosas se están deformando, hicimos un comunicado de prensa donde responsabilizábamos al Ejecutivo municipal por la falta de continuidad. Es una pena porque el compromiso con la gente está y que lo hecho se pierda, de esta manera es decepcionante. Terminamos poniendo la cara nosotros con los vecinos cuando el Ejecutivo en definitiva, apoyó el proyecto pero para la foto", sentenció Figueroa, quien dijo que en su opinión, hay un problema conceptual, que las autoridades no entienden la importancia del trabajo con la basura y que es algo que tiene que ver con el presente y el futuro. >
"Creo que el tema de la basura es crítico por estos momentos. Nosotros forzamos al Ejecutivo a hacer esto, a que nos apoye, pero faltó una decisión política para solucionar la cuestión y no captan la gravedad del problema y lo tenemos hoy" finalizó Mariano Figueroa. >
Los desechos que son arrojados en terrenos baldíos y hasta en las calles contaminan el medio ambiente y afectan la calidad de vida de la población que habita en las inmediaciones.
En la ciudad hay 30 minibasurales estables que se encuentran localizados en su mayoría en los barrios Varadero Sarsotti, Arenales, Chalet, Santa Rosa, Barranquitas, San Pantaleón, Acería, La Nueva Tablada, Las Lomas y en General Paz al 8200.
"Los permanentes van de lo que podría ser un espacio pequeño de 10 x 5 metros a otros más extensos de 100 x 20 y están ubicados en zonas que no tienen una población importante alrededor. Están a 50 ó 100 metros y son construcciones precarias; no tenés un barrio. Normalmente esas construcciones son de las mismas personas que forman parte del cirujeo", sostuvo el subsecretario de Medio Ambiente de la Municipalidad, Jorge Aimi, quien remarcó que "existen minibasurales espontáneos que se forman cuando los cirujas, para disminuir su carga entre el punto de recolección y el de almacenamiento van clasificando en el camino y dejan lo que no les sirve".
La dimensión de lo que genera la actividad de cartoneros y recuperadores informales la aporta el funcionario municipal. "En épocas normales estamos recolectando entre mil y mil quinientas toneladas de minibasurales por mes. O sea, más o menos un 20 % de la recolección domiciliaria mensual", afirma Aimi.
Estos espacios son limpiados con una frecuencia semanal y, en algunos casos, quincenal. Pero el verdadero desafío es reducir su número, brindando nuevas y mejores condiciones de vida a quienes los generan.
Sin embargo, las experiencias encaradas en Santa Fe en los últimos años son incipientes y, en algunos casos, no han dado buenos resultados.
"Se intentaron hacer experiencias de clasificación con playas en diferentes zonas de la ciudad pero no funcionó. El caso piloto fue en el barrio Arenales. Allí se intentó juntar a un grupo de cirujas y se les construyó una playa de hormigón con un perímetro cerrado, dentro había boxes de clasificación, tenía un portón para que pudiera ingresar un camión, una pequeña cabina para guardar cosas y los contenedores afuera para que arrojaran lo que no les servía. Pero eso no dio resultado: no logramos que la gente pudiese organizarse y compartir un sistema de trabajo común. Lo que sí pudimos hacer fue conectarlos para que se haga un sistema de recolección que mejorara el habitat de vida y no tuviesen la basura dentro de su casa", dijo Aimi.
Tras esta experiencia frustrada, la Municipalidad "prefirió volcar ese esfuerzo en la preclasificación domiciliaria" que comenzó hace dos años en los barrios Guadalupe, 7 Jefes y Mariano Comas, impulsada en algunos casos por organizaciones no gubernamentales, instituciones educativas y empresas.
El funcionario destacó que son varios los beneficios que se obtienen de la recolección diferenciada. "En primer lugar el material que se recupera para su posterior reciclado es de la mejor calidad y la persona está contribuyendo en forma directa con el medio ambiente porque el plástico que se recupera es petróleo que no se consume y el papel que se rescata son muchos árboles que no se talan. Pero también es una ventaja social y económica porque el material que se recupera no se entierra" subrayó Aimi.
Consultado sobre las razones por las cuales no se implementó la experiencia de preclasificación diferenciada de residuos en toda la ciudad, el funcionario señaló que "la idea es no caer sino avanzar. Se trata de un sistema subsidiado en donde participa la Municipalidad, las escuelas, las Ongs, las empresas y hay que sostenerlo", aclaró.
Además sostuvo que "para la Municipalidad en los términos operacionales significa hacer una doble recolección diaria. Técnicamente se puede hacer, pero económicamente hay que evaluar si se puede sostener y si tiene algún beneficio", dijo Aimi, quien aclaró que el tema no se soluciona con una ordenanza que obligue a la gente a preclasificar sino con un cambio cultural.
Plan complementario
Además de comenzar con la separación, en Guadalupe recibieron la propuesta de la facultad de Ingeniería Química para hacer un biodigestor y producir gas. "Con el residuo orgánico generaríamos gas y el seco se reciclaba, pero para todo eso necesitábamos el compromiso político, las acciones pero reales, las organizaciones podemos hacer pero hasta un punto", dijo Figueroa.