El invicto político no suele ser una condición duradera. El presidente Néstor Kirchner ya lo había constatado a fines del año pasado, cuando apoyó el intento del gobernador misionero Carlos Rovira de imponer en esa provincia la reelección indefinida, y ambos fueron derrotados por la oposición que encabezó el ahora retirado obispo Joaquín Piña.
Aunque luego se desligó rápidamente de Rovira, la apuesta de Kirchner en Misiones había sido coherente con su propio historial; Santa Cruz es una de las provincias que disfruta la supuesta ventaja de poder retener todo el tiempo que quiera a los gobernantes que crea más eficaces y esclarecidos. El propio Kirchner ejerció, a partir de 1991, tres mandatos consecutivos, y cuando dejó la provincia fue para asumir la presidencia de la Nación, en 2003. >
La aparentemente calma y eficientemente gobernada provincia patagónica era lo más destacado de su currículum. Los salarios más altos. El desempleo más bajo. Hospitales y escuelas nuevas. Solvencia fiscal, que garantizaba el pago puntual de los salarios públicos e, incluso, la yapa de cerca de mil millones de dólares (la cifra exacta es un misterio, porque la transparencia informativa es otro cantar) depositados en el exterior.>
Sin embargo, desde entonces se sucedieron cuatro gobernadores y no está asegurado que el recién asumido Daniel Peralta pueda encarrilar un conflicto que ya lleva dos meses y parece trasuntar cierto hartazgo con el estilo autoritario de Kirchner y sus delegados. >
La forma en que llegó Peralta a la gobernación habla por sí misma. A su antecesor, Carlos Sancho, se le ordenó renunciar por teléfono -de un modo similar al que había sido desplazado el gobernador anterior, Sergio Acevedo- para que Peralta, interventor de YCRT (en su época estatal conocida como Yacimiento Carbonífero Río Turbio) cortase su licencia como diputado provincial, se reincorporase a la Cámara, donde prestamente renunció la titular de la Legislatura, Judith Forstmann, para hacer lugar a la rápida designación de Peralta, que quedó entonces primero en la línea sucesoria y enfiló derechito a la gobernación.>
Semejante evidencia de que Kirchner acomoda las cosas en la provincia como si fueran adornos en el living de algunas de sus casas implica también que el presidente se tiene que hacer cargo de lo que allí sucede.>
Si a Acevedo lo había sacado por arisco -el detonante fue la conmoción por la muerte del suboficial Sayago en Las Heras, en el conflicto con los petroleros, pero la causa de fondo fue la decisión de Acevedo de repatriar parte de los fondos de Santa Cruz- y a Sancho lo había designado por dócil, mal puede Kirchner hacerle un pase de torero a a las consecuencias de sus decisiones.>
Pero es exactamente lo que hace. Como cuando dice que los presuntos sobreprecios y coimas en la construcción de gasoductos son un caso de "corrupción entre privados", pese a que las obras se financian con dinero extraído a través de una norma con sello K, se acumulan en fideicomisos celosamente apartados del presupuesto y de los procedimientos de la ley de administración financiera, y la fiscalización queda a cargo del Ministerio de Planificación, a través de la secretaría de Energía, y del Enargas, un ente regulador en el que, a contramano de las leyes, todos sus directivos fueron designados por decreto presidencial.>
De todos modos, el desgaste del gobierno es -aunque manejable- evidente. Lo sorprendente no es que un presidente a punto de cumplir cuatro años de mandato sufra las marcas de la lucha. Gobernar no es un ejercicio fácil. Pero, más allá de las extremas dificultades de esta Argentina empobrecida, que entre 1998 y 2002 pasó por una depresión cuyo poder destructivo superó -en términos económicos- el costo de una guerra, también debe recordarse que el quinquenio 2003-2007 será el de mayor crecimiento de los últimos cien años.
El caso es que, pese a semejante bonanza en relación con el punto de partida, Kirchner -su gobierno, pero, por sobre todo, su estilo- se desgastó al punto de no poder controlar con solvencia los efectos de las decisiones que toma en su propio feudo. Las crudas imágenes de la represión en Santa Cruz pueden pesar mucho en la primera gran vidriera electoral del año, la del 3 de junio en Capital Federal. Una derrota aplastante del candidato oficial, Daniel Filmus, el mismo que anunció el aumento docente que gatilló la crisis en Santa Cruz, junto con una probable victoria del MPN (el partido de Sobisch) en Neuquén pueden configurar una jornada negra para el kirchnerismo.>
Kirchner, a su vez, no se desgastó lo suficiente como para perder una elección presidencial, que -según las encuestas- ganaría con holgura.>
Los jirones que van quedando, sin embargo, sugieren otra vuelta de tuerca. El desgaste podría ser intolerable a mediados de un segundo mandato. El esmeril del tiempo es especialmente feroz con quienes reposan mucho en el rigor de un poder a plazo fijo y poco en el funcionamiento de las instituciones, la persuasión o la búsqueda del consenso.>
En la medida en que no llegue a poner en riesgo la continuidad del poder K (algo que aún se evalúa en los cenáculos oficiales), el desgaste oficial hace más probable la candidatura de Cristina Fernández. Lejos del fragor de las marchas y de la represión, de las sospechas de corrupción en la obra pública, de los avatares judiciales de Julio De Vido, la senadora y primera dama sigue exhibiendo por el mundo un perfil de intelectual y potencial estadista cuidadosamente trabajado por sus escenografistas. "Es clave para garantizar la continuidad del proyecto a mediano y largo plazo", explican los estrategas del oficialismo. El proyecto de los Kirchner, claro.>
El arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, resaltó que el Papa Benedicto XVI utiliza la misma frase bíblica que mencionó el ex obispo castrense Antonio Baseotto que se refiere al "escándalo", y reafirmó ese concepto para advertir el estado de situación de la televisión argentina.
"El Papa cita una frase que para nosotros los argentinos es tabú, diría, hasta casi prohibida... es una frase del Evangelio acerca de la gravedad del escándalo", según la cual "el que escandaliza a uno de estos pequeños más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino...", dijo el prelado en declaraciones a ATC.
"La cita es incompleta, pero todos conocemos su continuación", señaló Aguer, al evitar completar la frase, que, en la Biblia, finaliza con "y sea arrojado al mar", tal como citó Baseotto.
Aguer reafirmó el concepto de "escándalo" como "piedra de tropiezo, trampa, aquel obstáculo que incita a caer, entendamos a caer en la infidelidad, en el pecado", y la consideró allegada a la programación televisiva por la "oleada de violencia, de banalidad, de perversión sexual que muchas veces aparece en la pantalla".
La frase bíblica fue citada por el obispo castrense en una misiva que dirigió al ministro de Salud, Ginés González García, por la Campaña de Salud Reproductiva, y luego de un pedido del presidente Néstor Kirchner para que sea expulsado, Baseotto anunció su retiro del cargo.
La hermana.
No puede descartarse que la asunción de Peralta en Santa Cruz le permita al gobierno Nacional capear el temporal. Aumento sustancial del básico docente (congelado desde 1991), negociación con el resto de los empleados públicos (cuyas paritarias también están suspendidas desde 1991) y presión para endilgar la responsabilidad de los disturbios y el costo de la posterior represión al intendente radical de Río Gallegos, Héctor Roquel, por cuya renuncia va ahora el kirchnerismo, podrían dar plafond, de aquí a unas semanas, al lanzamiento de la campaña de la ministra de Desarrollo Social y hermana presidencial, Alicia Kirchner. En tal caso, el 28 de octubre, los santacruceños podrían elegir a la única candidata que satisface la condición que desde 1990 parece necesaria para poder completar un período gubernamental en la provincia: llevar el apellido Kirchner.
Sergio Serrichio (CMI)