El inocultable aumento de los precios; la torpeza del gobierno que, como los demás, quiere tapar el sol con las manos antes que asumir el problema y tratar de resolverlo; las intervenciones en el Indec, la falta de mesura del presidente, y todas las contras que usted quiera incluir, no deberían convertirse en la puerta de entrada de quienes sueñan con volver a una economía rentística financiera que produjo en el país la peor catástrofe social de la historia.
Andan sueltos y juegan con una de las desgracias argentinas: la falta de memoria de la sociedad. Desde 2002 hasta hoy han pronosticado toda clase de catástrofes, que no se han cumplido y de las que no se hacen cargo. Por el contrario, se hacen los distraídos y predicen nuevas catástrofes que, muy probablemente, no se van a cumplir. En realidad, sólo aspiran a volver a hacer lobby para vivir de la especulación financiera, mientras se hacen los sabihondos.>
Por supuesto que quedan muchas deudas pendientes. Fundamentalmente la social. "En el país existe una inequidad escandalosa", dijo el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. Y solucionar esta deuda es una de las tareas más urgentes que debe darse la sociedad.>
Santa Fe y Rosario tiene índices de desigualdad y miseria que conviven con valores de crecimiento chino, inversiones millonarias y sofisticaciones de primer mundo. Pero lo peor que podemos hacer para pagar esta deuda es volver para atrás. Por el contrario hay que persistir en el desarrollo de ideas económicas que defienden el trabajo y la producción del país. Nada más y nada menos que lo que hacen los países serios del mundo. �O acaso es fácil venderle a los chinos, europeos y estadounidenses?>
Hoy, que estamos en campaña electoral, los candidatos deberían no sólo leer los resúmenes de prensa que les acercan los asesores de campaña. También deberían probar con alguno de los mejores libros argentinos. Por ejemplo, los escritos económicos de Manuel Belgrano. Allí podrán leer: "Para que un país sea rico, deben ser ricos sus habitantes".>