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Es el noveno arte y como tal, en muchas ocasiones encuentra referencias e inspiración en otros medios. No obstante, el cómic sigue surtiendo de imágenes de ensueño y conceptos vanguardistas sus páginas. Más allá de artilugios nunca vistos pero posibles, de clonaciones, experimentos genéticos y quimeras de pesadilla en laboratorios futuristas, la arquitectura ha ocupado un lugar privilegiado en el ámbito de la viñeta.
De este modo, numerosos autores se han sentido tentados por el mundo de la proyección y construcción de edificios. Tal es el caso de Otomo, Moebius, Opisso, Schuiten, Winsor McCay, Giger, por citar algunos.>
Katsuhiro Otomo (1954, Hasama, Japón) es quizás, el autor de manga (cómic japonés) que más ha reivindicado el diseño en sus ilustraciones y cómics. El mito estilístico que supuso "Akira" aún es un remanente para otras obras que se miran en sus páginas con la intención de llegar a más y trascender.
Akira es una serie que tuvo su versión en película (Anime en japonés) de animación y en la que se podía disfrutar con la magia del celuloide de esas arquitecturas plagadas de rascacielos increíbles que pueblan Neo-Tokio, la nueva capital del archipiélago oriental tras una guerra nuclear que devastó todas las ciudades del planeta.>
En esta historia, un intrépido muchacho (Kaneda) trata de restablecer sus vínculos afectivos con Tetsuo, amigo de la infancia y dotado de poderes sobrehumanos. Kaneda monta a lomos de una apasionante motocicleta que aún no ha obtenido su modelo para venta al público (http://www.burningart.com/meico/moto/akira/).>
Pero es la facilidad de adaptar con sus lápices los distintos modelos de ciudad lo que determinaría esta capacidad para definir los diversos mobiliarios. De hecho, la cinta "Steam Boy" continúa esta senda aunque sus calles guarden parecido con las de la época victoriana y romántica hasta el más mínimo detalle.>
Algo que quizás, partiera de Winsor McCay -uno de los más grandes de este arte, creador del popular "Little Nemo" y precursor para autores como Walt Disney. Publicadas para prensa originalmente en torno a 1900, "El pequeño Nemo" es una serie de tiras que verían la luz gracias al New York Herald. Nemo es protagonista de un sueño tras otro, a modo de historieta. La destreza y labor de este dibujante estadounidense fueron sólida base para apropiarse de imágenes próximas a la arquitectura, al cine y la pintura, entre otras disciplinas. Algo innovador y sorprendente para la ilustración de aquel entonces.>
Franois Schuiten, en cambio, no quiso renunciar a su conexión europea (Bruselas, Bélgica, 1956) ni al entorno en el que había crecido, ya que su padre y hermanos eran arquitectos.
Esto es visible tanto en el título de sus álbumes como en el interior. Inmensos edificios que sirven para definir los espacios y narrativa con un evidente virtuosismo. Son, empero, los espacios interiores y perspectivas las que brindan majestuosidad y engarzan con la idea de una arquitectura imposible, conectada por algunos con las trampas visuales de Maurits Cornelis Escher, y que Moebius gusta tanto de reproducir.>
Títulos como "Les cites obscures", que engloban "Les murailles de Samaris", "Le Musée A. Des ombres", "Brusel" o "Le guide des cités", son la prueba fehaciente de ese celo en la aplicación del dibujo.>
El español Ricard Opisso (Barcelona, España, 1880-1966), por su parte, alternaba su talento gráfico con el periodismo, el humor y la arquitectura. Este autor se sumergió de pleno en el modernismo y fue aprendiz y colaborador de Antonio Gaudí en el planteamiento y construcción de La Sagrada Familia durante un período de seis años.
Amigo de otros ilustradores de la época como Santiago Rusiñol, Ramón Casas o Pablo Picasso, Opisso decidió dedicar su talento a la revista TBO (aparecida en 1917, precursora del medio entre el público latino y origen del término que define "cómic" en español).>
Esta revista de humor para niños guarda una curiosa anécdota por la que el mismo Ricard, trabajador inagotable y disciplinado para Gaudí en calidad de delineante, le expuso a su padre un día: "Me gustaría dejar lo de la sagrada Familia y ponerme a dibujar por mi cuenta. Celebrar exposiciones, colaborar en las revistas...". Su padre, sobresaltado, inquirió: "íPor Dios, Ricard! ¿Qué estás diciendo? ¿Dónde aprenderás más que al lado de un genio como don Antonio?". >
A lo que el joven Opisso trató de argumentar con algo que quedaría para la posteridad. "Sí, tiene usted razón. Pero ¿y qué haré yo cuando se terminen las obras de la Sagrada Familia?".>
Moebius es uno de los maestros de la historieta. Su doble tarea como Jean Giraud y Moebius abarca western y cómic fantacientífico.
En libros de la talla de "El garaje hermético", "El Incal" o "Arzach" se complementa un preciso retrato de la anatomía humana con una arquitectura fantástica, a veces imposible, y otras, evocadora. Hasta tal punto que fue requerido por Ridley Scott para los diseños de parte de "Alien" (1979), aunque trascendieran los realizados por el oscuro y siniestro H.R.Giger http://www.hrgiger.com/.>
Curiosamente, tanto "El quinto elemento" (1997, Luc Besson) como "Blade Runner" (1982) guardan sorprendentes parecidos con las megalópolis retratadas por Jean Giraud.>