Responsabilidad ciudadana

Señores directores: Como ciudadanos ejerceremos nuestros derechos electorales activos, y no son pocas las quejas que oímos a diario en nuestros hogares, trabajos, en la calle, y diferentes ámbitos sociales, al respecto. No asumimos que el vivir en democracia y libertad conlleva una gran carga de responsabilidad, ya que todo derecho genera deberes, son las caras de una misma moneda. Debemos informarnos sobre cuáles son los cargos que han de ser cubiertos y las funciones que implican, así como las responsabilidades que conllevan, ya que ellas exigirán determinadas habilidades personales requeridas para el ejercicio de la función. De ello, deriva la necesidad imperiosa de indagar a fondo respecto del historial (a veces derrotero político) y social de los candidatos; acudir a la memoria, analizar las posturas sostenidas desde otros cargos que hubieran ocupado o desde su vida misma. Hemos de sopesar sus propuestas, y no dejarnos seducir y endulzar los oídos con soluciones mágicas irrealizables, o por aquellos que sólo analizan la realidad que vivimos y que nosotros tanto padecemos a diario, limitándose a la mera descripción.

Necesitamos propuestas, programas y proyectos claros que se apoyen en una ideología concreta y explícita, ya que actualmente los partidos políticos no las detentan o sostienen como antaño; y especialmente que justifiquen la procedencia de los recursos para la realización de la misma.>

A modo de ejemplo en algunas propagandas los candidatos a intendente se inmiscuyen en temáticas que trascienden las facultades del cargo, bien podrían utilizarse esas mismas imágenes y consignas en las elecciones presidenciales. Que pongan los pies en la tierra y nos den respuestas sobre cómo afrontarían el problema del tránsito caótico y errático en la ciudad; la recolección de residuos con una visión más ecologista; el plan de pavimentación y recuperación de calles y avenidas; el transporte público de pasajeros cada vez menos eficiente, caro y contaminante; y los sistemas de desagüe y bombeo de la ciudad.>

A la hora de elegir contador, médico, escuela para nuestros hijos, mecánico para nuestro auto, comprar un electrodoméstico, etc., buscamos antecedentes, exigimos garantías, presupuestos por escrito. A la hora de decidir el voto �tomamos esas mismas precauciones? Sin proyectos programáticos concretos �cómo vamos a reclamar luego ante un incumplimiento?>

Es una nueva oportunidad para dejar de quejarnos y actuar con madurez ciudadana, porque inevitablemente cuando maduremos nosotros, deberán madurar nuestros dirigentes, cuando dejemos de votar pensando en intereses particulares deberán gobernar en pos del bien común, cuando controlemos y no admitamos el clientelismo, el amiguismo, la dedocracia, y la herencia política (en la república, cada uno debe ganarse su lugar por mérito propio no por lazos sanguíneos o amistad) y los negocios deberán ser honestos. Cristina Ambrosio de Degrossi. Abogada y docente. Ciudad.>