Otra consecuencia de la última inundación
Tras el paso de los evacuados el Predio Ferial quedó destrozado
Mientras duró la emergencia hídrica llegó a alojar a 2.200 evacuados. Ya vacío, los destrozos no pueden ocultarse. Hay sanitarios arrancados, puertas destruidas y vidrios rotos. Faltan 400 sillas plásticas, cortinas, luces de emergencia y mobiliario de oficina.

El viernes de la semana pasada se fue la última familia inundada que ocupó las instalaciones del Predio Ferial y Centro de Convenciones de la Municipalidad de Santa Fe, ubicado frente a la terminal de ómnibus. Y el caos ya no pudo ocultarse. El enorme edificio fue desmantelado y los daños se observan en cada sector: baños, pasillos, oficinas, escalera y la infraestructura del gran salón fueron destruidos. Su restauración insumirá, seguramente, gran cantidad de dinero y mucho más tiempo.

El 28 de marzo a las 11 de la mañana, un día antes de que la emergencia hídrica desbordara los barrios del suroeste, llegó el primer evacuado de los 2.200 que finalmente se fueron hacinando en el lugar. En las paredes lucía fresca la pintura amarilla que el 27 se había terminado de pincelar y los pisos se acostumbraban al nuevo brillo que les otorgaba el sellador recién colocado.>

Hoy no quedan rastros de ninguna de las mejoras realizadas. Al recorrer el perímetro por fuera se contabilizan nueve vidrios grandes rotos y seis más pequeños de los ventanales. Otros tantos quebrados se observan en el salón auditorio ubicado al lado, donde funcionó el depósito de mercadería.>

Por dentro es poco lo que quedó en condiciones. Los baños deberán ser reconstruidos y limpiados hasta el cansancio. Materia fecal en el piso y en las paredes, puertas de madera destrozadas, mingitorios y otros artefactos arrancados hacen imposible su uso. Cinco bolsas de consorcio fueron llenadas con restos de caca, comida y basura de distinto origen que quedó acumulada sólo en ese sector. En uno de los sanitarios había un depósito con pintura pero no quedó ni un tarro.>

Las escrituras en las paredes y columnas son apenas travesuras de niños aburridos en comparación con otros graves daños y faltantes.>

Lo que robaron

La baranda de hierro que estaba empotrada en la pared junto a la escalera fue arrancada y es la antesala a una serie de destrozos efectuados en las oficinas del primer piso, donde hasta antes de la inundación funcionaba la Dirección de Inspección de Transporte. La documentación de esa repartición está desparramada y tirada en el suelo. Los agujeros en el techo de yeso hacen suponer que ingresaron por allí.

Algunos vidrios están rotos y casi todos manchados con restos de comida arrojados sobre ellos. Ya no tienen cortinas porque se las llevaron, al igual que cada uno de los muebles que equipaba las oficinas. En un rincón hay un ventilador desarmado en varias partes al que le extrajeron el cobre.>

En total faltan unas 400 sillas plásticas y casi todas las luces de emergencia, la máquina que se utiliza para limpiar el piso está rota, al igual que dos matafuegos de 50 kilos con carritos, los que perdieron el polvo y el presurizado cuando intentaron robarles los manómetros.>

Como si fuera poco, al robar 50 metros de cables que conecta los distintos parlantes, se dañó el sistema de audio.>

Suspendidos

A los daños materiales deben sumarse la cantidad de eventos que estaban programados en ese espacio y debieron suspenderse. En total había 12 espectáculos pautados que no pudieron realizarse allí. Cabe aclarar que desde el 4 de mayo el lugar estuvo ocupado sólo por 21 personas.