Economía: nuevos desafíos en un ciclo positivo

Da la impresión de que el ciclo de alta expansión económica que favoreció a la Argentina en los últimos años debe atravesar zonas de riesgo. El aserto no pretende alentar pronósticos catastróficos ni mucho menos, sino señalar un dato de la realidad. Entre tanto, la onda de crecimiento seguirá produciendo efectos, ya que no hay indicadores que permitan avizorar en lo inmediato una caída abrupta de la economía.

De todos modos, importa saber que los sectores que más contribuyeron al crecimiento en los últimos años fueron los relacionados con las finanzas y las comunicaciones. El dato es significativo porque parecería contradecir las hipótesis del oficialismo, que dice defender un modelo industrialista y productivista en confrontación con el modelo de "especulación financiera", vigente en la hoy denostada década del noventa.>

La ideología, como mirada distorsionada o encubridora de la realidad, también opera en los ámbitos del poder político y, en más de un caso, su efectividad es tan alta que logra engañar a sus propios emisores. Con todo, a los voceros del gobierno no debería llamarles la atención que los sectores económicos que más aporten al crecimiento estén relacionados con las finanzas y las comunicaciones. Así ocurre en la mayoría de los países del mundo porque esta tendencia expresa una de las modalidades fuertes del proceso de globalización capitalista contemporáneo, proceso que opera con independencia de la voluntad o los deseos de los políticos.>

Sin embargo, no se equivoca el gobierno cuando señala que el crecimiento va a continuar. Lo que importa destacar, en todo caso, es que esta orientación puede sostenerse al calor de una excepcional coyuntura económica mundial que, además, puede llegar a prolongarse en el tiempo.>

En principio, los instrumentos de los que se valió el gobierno para capitalizar al actual ciclo económico han sido eficaces, aunque los argentinos hemos debido pagar un altísimo costo. Nos referimos concretamente a la brutal devaluación, a la transferencia de los recursos de los ahorristas hacia la industria, y del universo social de ingresos fijos a los sectores de la exportación.>

Tan favorable es el actual ciclo que algunos economistas lo comparan con las condiciones que estuvieron presentes en el modelo primario exportador de fines del siglo XIX. Incluso, teorías en boga en los años sesenta, como la del deterioro de los términos del intercambio, parecen invertirse, a tal punto que hoy ciertas materias primas han acrecentado su valor frente a muchos productos elaborados.>

Especulaciones al margen, lo que en todo caso se le debe exigir al gobierno es que aproveche con mayor eficacia esta extraordinaria oportunidad que se le ofrece a la Argentina. Lamentablemente, la difícil interrelación con el mundo, los bajos niveles de seguridad jurídica, el déficit energético, la insuficiente cantidad de recursos humanos de alta capacitación para sostener un ciclo expansivo de larga duración, índices preocupantes de inflación y la carencia de verdaderas políticas de Estado constituyen límites objetivos para este proceso de crecimiento.>