Señores directores: Paz: palabra tan simple pero difícil de valorar. Si todos empleáramos nuestra sabiduría y nuestro entendimiento, que residen en nuestro interior, y supiésemos guiarnos en el trato con nuestros semejantes, llegaríamos a crear un mundo lleno de amor y paz. Alcanzaríamos una felicidad incomparable, donde el odio, la ambición, las locuras de poder quedarían relegados y sepultados en el olvido.
Nuestra ambición en la tierra es enseñar, aprender, conducirnos hermanamente para formar una personalidad distinta. Con esa base, nuestros problemas serían resueltos.>
Mientras vivamos sumidos en la complacencia y el conformismo nunca llegaremos a conocer la paz. La paz vendrá cuando la razón supere a la soberbia, cuando la educación prime sobre todos los valores; cuando las cárceles se transformen en escuelas; cuando el dinero no sea lo más importante en la vida y su distribución sea usada en la conquista del hombre; cuando las armas adornen los museos, cuando al indio se le reconozcan sus derechos; cuando desaparezcan las guerras absurdas, porque con ellas nadie gana y perdemos todos; cuando la verdad se imponga a la mentira; cuando nos alejemos de políticas baratas y privilegios inmerecidos; cuando el amor supere a la ignorancia y la mentalidad cambie; cuando se abran las fronteras y desaparezcan los muros...>
Es sabido que este camino es muy áspero, pero, si entre todos cargamos aquella cruz que llevaba uno solo, en el camino se encontrarán muchas voluntades y el afecto de todos. Nada es imposible, todo se puede.>
Luchar contra todos los vientos de la ignorancia y sumergirnos en la pluma y la inteligencia para mostrar que la razón y el sentimiento no tienen fronteras.>
Paz es libertad.>
José María Chartier. DNI: 6.191.112. Ciudad.>
Reconocimiento
Señores directores: A mis amigos, Hugo Campanucci, Delia C. de Decond y Juan Carlos Galiano, les hago llegar por este medio de comunicación mi más sincero reconocimiento de los cumplidos que tuvieron conmigo.
Sara Tramontina LC 6.841.656.>
En el laberinto
Señores directores: Estamos en un laberinto que quiere llamarse vida. Quien encuentre la salida puedo asegurarle que habrá encontrado su propio yo y recién podrá saber cómo es la fragancia que emana su personalidad.