El "campeonísimo" seleccionado santafesino tuvo entre sus virtudes la capacidad de reaccionar a tiempo y darse cuenta de que no iba a prevalecer en el marcador si no aceleraba su juego.
Entonces, metió quinta. Para el segundo tiempo, la percepción de lo que podía lograr Santa Fe ante el eficaz seleccionado de Capital Federal cambió sobremanera, ya que hasta sus números eran otros y las conversiones crecían progresivamente al compás del tablero de Regatas.>
En general, y a modo de argumento, los locales subieron en contundencia de tiros de tres puntos, ya que encestaron seis sobre nueve envíos. Además, el aporte desde la línea de penalización fue clave, más aún sobre el cierre del partido: la escuadra santafesina contó con 15 simples que le dieron aire en los momentos de asfixia.>
También tuvo un par de arremetidas en ataque que detonaron la "explosión" del repleto estadio de Regatas. Santa Fe penetró con gol cuatro veces para abrir un partido muy estudiado y equilibrado hasta el final. Asimismo, en defensa siguió su línea de la primera parte, aunque le agregó un quite: fueron seis los balones robados. En materia de rebotes, los santafesinos descolgaron siete americanas para salir "al vapor" rumbo a la canasta bonaerense (algunas salidas rápidas en el complemento quebraron el cerrojo de Buenos Aires).>
Al conjunto local le faltó subir la eficacia de dobles -fuera de la pintura-, falla que prolongó, porque en la etapa inicial también estuvo errático. Los números indican que convirtió cuatro sobre diez intentos, casi igual que en la primera parte. De todos modos, Santa Fe presentó el temple necesario para convertir los puntos determinantes en los momentos de mayor tensión (y demanda).>
Otra virtud santafesina para coronarse campeón del 73º Campeonato Argentino de Básquetbol fue la lectura del estado de ánimo del rival. En los últimos dos minutos, el base Lucas Piccarelli (enorme jugador) recibió esa marca pegajosa, perturbadora, lo que le impidió hacerse del balón con comodidad; incluso, intentó, pero marró su envío y, en la siguiente, mandó una asistencia a la pintura que su compañero no alcanzó. >
Allí, por primera vez en la final, el técnico Fabio Demti se abrazó con sus colaboradores en clara señal victoriosa. Santa Fe era el dueño del título. El "íDale, campeón!" que bajaba con mucha vivacidad desde la tribuna y el merecido festejo se extendieron por todo Regatas. íSalud, campeón!>