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Con la intención de compartir "Los caminos de la lectura", se realizó el primer encuentro del ciclo "Espacios abiertos: diálogos y lecturas", organizado por la Sociedad Argentina de Escritores Santa Fe (Sade) y la UNL, a través de su Dirección de Cultura.
Se llevó a cabo en el Foro Cultural Universitario, con la coordinación de Beatriz Bolsi de Pino y la presencia de los escritores Laura Vizcay (Reconquista) y José Luis Pagés (Santa Fe). Angélica Gorodischer (Rosario) estaba convocada, pero se excusó por razones de fuerza mayor.>
Conjurando el frío de la noche invernal, un nutrido grupo de personas, conformado por escritores, lectores y amantes de la literatura, escuchó los comentarios y reflexiones de los invitados, compartió algunas de sus obras y encontró el momento propicio para dialogar e intercambiar opiniones acerca del complejo mundo de la lectura y la escritura.>
"Intenté establecer alguna hipótesis sobre mi experiencia lectora -expresó Vizcay en la oportunidad-: saber si la lectura había sido mi salvación o mi cárcel o, por qué no, mi exilio. La memoria me marcó un itinerario y sólo me encontré con una vasta trama vital, efecto y consecuencia de buenas lecturas que subyacen afianzando un sentido de libertad imperdible que me hace más humana". Y destacó que ese recorrido por su experiencia de lectora la llevó a "rastrear las huellas que me hicieron quien soy".
"Tengo la certeza de que desde un tipo de lectura también me he pensado un proyecto crítico", añadió.>
Luego se refirió a algunos títulos que marcaron de algún modo ese itinerario, relacionado con algunos grandes temas. Por ejemplo, cuando muy joven, descubrió en "Madame Bovary", de Gustave Flaubert, "un sentimiento básico de la humanidad: la insatisfacción. Y, oh, casualidad, la poseedora de tal sentimiento, en la novela, es la mujer. Entonces me dije a mí misma: tal vez Flaubert encontró en el personaje femenino el lugar de un fatalismo más rico y versátil para desarrollar este aspecto tan humano".>
Otra novela "extraordinaria" que marcó su aprendizaje fue, dijo, "La conciencia de Zeno", del escritor italiano Italo Svevo. "Zeno me involucró con aquellos aspectos más precarios de nuestra naturaleza, como también con los más sutiles de nuestra conciencia". Ese mundo interior que atenta "contra todo posible principio de construcción social".>
"De esta novela tomé el valor de la confesión como acto literario de avanzada. Considero que esa audacia de mostrar el alma al desnudo fue el aspecto más importante de esa obra, que no tuvo el favor de los críticos de la época", aunque fue precursora de "la buena novela que se venía", señaló.>
Vizcay se autodefinió como una lectora "desordenada y solitaria", que no sigue "anuncios ni modas", lo que la hace disfrutar, aunque eso la deja fuera de "conversaciones sociales" y en una suerte de "exilio".>
También mencionó otras lecturas significativas, como el relato "La salvación", de Adolfo Bioy Casares. "Había en ese cuento algo que respiramos diariamente cada uno de nosotros. El cuento habla de dominantes y dominados", explicó. Y describió cómo a veces una lectura lleva a otra, a partir de un tema convocante, como en este caso, el poder, que la llevó a Michel Foucault; a "La muerte de Artemio Cruz", de Carlos Fuentes; a textos de Juan Rulfo, de Arguedas, de Juan José Saer. "Recorridos laberínticos que tiene la experiencia lectora a través de lecturas que me aportaron verdad y humanidad", indicó.>
Entre otros, destacó a Horacio Quiroga, con el tema de la muerte -"Me ayudó a tener un concepto de muerte distinto de lo convencional y tradicional"-, Borges y el tema del tiempo, y Günter Grass y el tema de la ética del escritor. Y luego leyó algunos de sus poemas.>
Por su parte, José Luis Pagés, dijo: "Escribo crónicas todos los días de mi vida, son para ganarme la vida. Eso significa tener tiempo alguna vez para, excepcionalmente, si acaso el hada madrina me toca con la varita, poder escribir un cuento. El cuento no es una crónica; tiene la particularidad de escribirse solo, uno tiene que acompañarlo solamente y ponerle el punto final. La crónica, no; la crónica es técnica".
Al referirse a su trabajo periodístico como cronista de sucesos, dijo que es una tarea "amarga, cruel y decididamente horrible. Trabajo con una materia con la que han trabajado los grandes literatos desde el fondo de los tiempos hasta el día de hoy. Son los grandes temas: la vida, la muerte, el amor, el odio, los celos, la avaricia, la codicia. Y uno puede establecer vinculaciones con personajes de Moliére, de Esquilo. Temas truculentos abundan para escribir historias", señaló.>
"Yo soy a diario cronista de sucesos y, excepcionalmente, cuando me acompaña la buena fortuna, soy cuentista, es decir, consigo redondear una idea, resolverla, poniéndole un punto final, que es un remate y muchas veces queda en una falta de resolución, pero tiene su propio cuerpo", agregó. A continuación, leyó su cuento inédito "El informe Fishner", del cual dijo que es "el resultado de escarbar lo que sería la papelera de reciclaje de un cronista de sucesos. Tiene todos los resortes de una crónica periodística, hasta las distintas fuentes que, por supuesto, son ficticias. El cronista -indicó-, a la hora de referirse a un hecho, no puede dejarse arrebatar por la fantasía, no usamos adjetivos y nos nutrimos de distintas fuentes para dar después un relato más o menos aproximado de cómo pudieron acontecer algunos hechos".>
Entonces, con ese material, Pagés se propone "construir a partir de lugares comunes".>
Finalmente, se estableció un intercambio entre el público y los expositores acerca de temas como la construcción del sujeto, la cuestión del poder, quién tiene la palabra, la necesidad de comprender, la construcción de conocimiento y otras experiencias asociadas a la lectura.>
Laura Osti