arte: ARTE-03Sobre una antología de César Mermet Por Carlos Bernatek
"Emily Dickinson dejó escrito que publicar no es parte esencial del destino del poeta. Nunca sabremos si César Mermet conoció ese escandaloso dictamen, pero su vida lo confirma. Prefería soñar, escribir y corregir eternos borradores... diré que fue plenamente poeta. Su obra, que yo no sospechaba, me ha conmovido". Estas contundentes líneas aparecieron en el único y póstumo libro de César Mermet: "La lluvia y otros poemas", publicado en 1980 por la editorial Rodolfo Alonso. Ese texto que consignamos, firmado por Borges, señalaba también: "Quizá pensara que publicar es resignarse a un texto definitivo".
César Mermet, santafesino nacido en Malabrigo en 1923, quizá signado por el nombre del lugar que lo vio nacer, murió inédito en 1978, dejando una copiosa obra que, luego de una ardua selección a cargo de Félix della Parlera, llegó recién en 2006 al libro en antología, publicada por Ciudad de Lectores. Más de dos mil quinientas páginas fueron analizadas -según explica en el prólogo della Parlera- para ofrecernos esta prolija pero inacabada mirada sobre la obra de Mermet. Muchos de los extensos poemas fueron fragmentados para compilar un texto globalizador, determinación quizá cuestionable que, de cualquier modo, permite al menos la aproximación a un poeta olvidado. >
Mermet vivió en Santa Fe, en Entre Ríos, Mendoza y Buenos Aires, sitios que aparecen a pleno en sus obras, pero podría decirse que la imagen del río no lo abandonó en ninguno de sus poemas ("El agua huye del cuerpo que la surca, / se abre en canal melódico, / concede caricia al nadador, -Nadador fugaz, pájaro negro, 1976-"), esa fluidez de la palabra que se plasma en bogadura, aun en la gran ciudad que lo abruma, y de la cual reniega en un poema anticipatorio como "Shopping center", de 1963: "En esta hora detenida en la plenitud cruel de la mercancía / yo no vivo, yo compro una pausa y un limbo a salvo de la vida". O en "Titanic" (1971): "Todo será apacible;/ por lo general, los mejores naufragios / acontecen sin cesación de fiesta".>
Destacadamente vitalista, sombrío pero con destellos clarividentes; extremo a veces al punto del desborde, Mermet produjo en 35 años una poesía parada tanto en el tiempo convulso que le tocó vivir como en la experimentación retórica sobre las muchas paternidades que le fueran contemporáneas. Lo cotidiano y lo trascendente aparecen fusionados en estos textos en los que se puede advertir filtraciones de un léxico "de época" que no empañan sus hallazgos y originalidades. Esta marca personal, más notable en sus primeros poemas, resulta tal vez lo mejor de su producción. Dice en "Muchacha en el primer ómnibus", de 1957: "Pálida como la temprana responsabilidad del aire,/ de intemperie y destino".>
Un rescate valioso que merecería prolongarse en la reedición de la obra completa.>