arte: ARTE-04
Honrosa servidumbre
Por César Mermet
Agasajos al árbol. Alabanzas al buen sueño de la savia y a la lúcida labor de la rama.> Serás creída.> Presentas tibia prueba de haber estado atenta> y obediente en el sitio de reposo necesario,> entre la sangre terrestre y el vertiginoso cielo.> Pero fuiste tan diligente como mansa, tan entregada como hábil.> Y tu docilidad fue tenaz y madura en sacrificio astuto,> como el absorbente valle;> como la penetrante ceguera de la planta,> que sepulta su voluntad abriéndose sin embargo> a la próspera libertad respiratoria de los ramos.> De la honda paciencia de la nada, con nada más que espera,> salvaste esta avidez redonda, que de sí misma crece,> y que colocas en el dominio del sol,> como ofreciéndola, pero protegiéndola,> ya que bien sabes que su paternal generosidad desgasta.> Porque supiste, también tú, contener entre tus manos sin que se derrame,> tu creencia, un hueco con sazón que reverbera,> porque un instante de mortal deslumbramiento> has colocado con éxito en la órbita> del tiempo, y en la propia velocidad del sueño> has cavado redondamente con tus palmas, > el cuerpo de tu amor, palpable.> Y aunque esto que dichosamente depositas sobre la luz> tal vez no sea más que el efímero tamaño del aire que dos manos abarcan,> en lo alto de una danza,> pero porque has hecho lo que todas, antes,> que su pequeñez se viera como un sitio más brillante> que el resto del brillante pero ciego día,> porque has puesto esperanza en un ligero punto de la vida,> ten tu peso en respeto.> Y eres ahora cabal como tu fruto> y sin embargo estás cargada de futuro,> ahora que te has aliviado de la gravidez de una deuda.> Tal vez te sientes horizonte redondo y un ámbito de benigno porvenir para tu niño.> Y sin embargo es él quien te rodea, inaugurándote.> Procura no agobiar con una sombra posesiva> esta libertad que te depositan> ni loarte por esta imposición con que el destino> te carga, como una honrosa servidumbre.> No terminan de regalarte la tierra.> La tierra termina de conchabarte como a una de las dulces criadas de su séquito.> Enséñale sobre todo a cantar, antes del amor y después> de la guerra. >
(1961)
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