Cuando se inaugura la maternidad (o la paternidad, que en estas cuestiones la responsabilidad es compartida) se cuenta con, digamos, algunos años de ventaja antes de comenzar a dar respuestas. El hijo o la hija comienza a balbucear, nombra cosas y personas, más tarde habla decididamente y luego pasa a una etapa que podría definirse como de una elaboración más fina. Más o menos así se produce -en la mayoría de los casos- esa evolución en la compleja tarea de la comunicación interpersonal.
Llegado cierto momento aparece la edad de los "porqué": se diga lo que se diga, ellos/as insistirán con esa pregunta, corta pero certera. ¿Por qué?, dirán y uno comenzará a lamentarse por el comentario que hizo o sacará de la galera la respuesta que considere más apropiada para la edad. Aguardará que la explicación satisfaga la inagotable curiosidad, aplicará la fórmula "si pasa, pasa", que consiste en tomar aire y hacer una pausa entre la última explicación y la siguiente pregunta para corroborar que la demanda fue satisfecha y se puede pasar ya a otra cuestión y seguir con lo que se estaba haciendo (o diciendo).>
Pero, a menos que la paciencia se haya agotado o que el diálogo no sea un ejercicio cotidiano, siempre habrá una respuesta, simple, rebuscada, corta, efectiva o disparadora de nuevos interrogantes, cada madre y padre con sus recursos, cada hijo o hija con su personal carga de curiosidad. El objetivo es asegurar que durante la edad de los porqué, siempre haya un por qué.>
Con el correr de los años y las páginas llenas de agendas que vuelan entre un recambio y otro, con tantos discursos superpuestos pero menos comunicación efectiva, parece no quedar margen para respuestas que expliquen en forma sencilla o rebuscada, breve o estirada aquéllo que se quiere saber y no figura en los libros. Y uno se queda con preguntas amontonadas -por no aceptar respuestas que se adivinan erradas o incompletas-, con demasiados cuestionarios con los casilleros vacíos al lado de los porqué, y con la única certeza de que, al menos, vale la pena seguir preguntando.>