Se alimentan en el espejo de agua y descansan en los árboles de la Reserva Natural de la UNL. La bandada está compuesta por más de 400 aves y se quedará unos días más entre nosotros.
Prensa UNL- El Litoral
El paseo por la Costanera desafiando el frío tuvo un "ingrediente" extra estos últimos días: el paisaje que componen la laguna Setúbal y el Puente Colgante sumó una nutrida bandada de garzas blancas, que todos los días se acerca en grandes grupos a comer a la laguna. Una postal diferente en la ciudad. Y encima gratis.
"Llegaron a principios de julio", recordó Clara Berrón, licenciada en Biodiversidad y guía en la Reserva Ecológica que la Universidad Nacional del Litoral (UNL) tiene en la Costanera Este junto con la Fundación Hábitat. A mediados de ese mes "hubo un pico de 400 garzas; ahora están menguando pero igual se las puede ver", dijo la guía. >
Las garzas duermen y descansan en los árboles de la Reserva, y se alimentan en la Setúbal o en los riachos que se conectan con el Río Paraná.>
"Es un espectáculo doble: se las puede ver descansando y acicalándose las plumas en los árboles que rodean a la laguna de la Reserva y también comiendo en la Setúbal. Es muy lindo verlas... Si en el sur están las ballenas, nosotros tenemos las garzas", bromeó Berrón.>
Las garzas blancas (se identificaron algunas del género Ardea alba y otras de Egretta Thula) se caracterizan por un espeso plumaje blanco, el pico amarillo y las patas negras. "Además, tienen un elemento que las identifica, y es que encogen el cuello en forma de S cuando vuelan", contó Berrón. >
Si a esa "gracia" se le suma su instinto claramente gregario (vuelan en grupos), el espectáculo es inigualable. "Lo maravilloso es verlas pescar en la laguna; es algo sin igual", dijo Berrón.>
Su distribución geográfica
La distribución de las garzas blancas es extremadamente amplia y, aunque su concentración mayor se da en el Litoral, se pueden encontrar en todo el país, salvo las zonas cordilleranas de altura. Su área de distribución abarca los cinco continentes; en América se las encuentran desde el sur de los Estados Unidos y México, pasando por Colombia y Venezuela, hasta Argentina y Chile.
Pero pese a que son comunes en esta región, no se sabe demasiado sobre su comportamiento. Sí, se conoce que comen de día (peces, otros anfibios y reptiles, además de pequeños mamíferos y aves, crustáceos, moluscos, insectos y lombrices), que descansan de noche, que son gregarias y "muy sensibles a la presencia de gente: apenas ven un movimiento a su alrededor, huyen", agregó Alba Imhof, directora de la Licenciatura en Biodiversidad que se dicta en la Facultad de Humanidades y Ciencias (FHUC) de la UNL e integrante del comité para el Manejo de la Reserva.>
También se sabe que no se trata de aves de características migratorias (sí lo son otras que se desplazan largos trechos, como las golondrinas) sino que se trasladan en busca de alimento. Y aunque es habitual la "visita" de estas aves en esta región y en esta época del año, no es común ver tantas como en esta temporada, algo que algunos relacionan con una mayor posibilidad de obtención de comida en las costas de la Setúbal y en el Paraná.>
"La presencia de las garzas puede responder a la gran disponibilidad de peces, muchos moribundos, que aparecieron en los márgenes de la Setúbal debido a la combinación entre el crudo invierno y microorganismos que los afectan", agregó Imhof.>
"La bandada se desplaza a los lugares donde hay comida; por eso, llegaron hasta aquí y van a comer a la laguna -agregó-. Allí se las puede ver alimentándose solitarias o en grupos, y luego volar hacia la Reserva, donde descansan en los árboles de los bordes de las lagunas internas. Probablemente, cuando el fenómeno pase y la disponibilidad de alimento no sea tan abundante, se muevan hacia la zona de islas", agregó la especialista.>
Sobre la Reserva
Las garzas blancas (y otras especies de aves y animales) pueden verse con comodidad en la Reserva Ecológica de la UNL y la Fundación Hábitat. La entrada es libre y gratuita, y se puede contar con la explicación de guías especialmente preparados para dar información a los visitantes. Se puede consultar por visitas a grupos especiales. Hasta que llegue la primavera, el horario de atención es de 10 a 18. Los turnos de visita se pueden solicitar al 497-1721.
No son las únicas
Además de las garzas blancas, son muchas las aves que eligen el paraíso verde de la Reserva para sus "visitas" periódicas.
"Ya comenzaron a llegar algunas golondrinas de ceja blanca; esperamos que arriben otras en los próximos días, aunque este frío inusual en agosto las tiene un poco desorientadas", explicó Imhoff. En realidad, "todas las especies están confundidas con el tiempo... Estos largos fríos afectan mucho el sistema, incluso a la flora". Para los próximos meses, se espera también la visita de las tijeretas, aves claramente migratorias, que vienen a esta región desde Paraguay y Brasil.