Trigo, del vértigo exterior a la incertidumbre local
Después de alcanzar los mayores precios de los últimos años, el mercado local se tomó un respiro ante un nuevo escenario tributario. Pese a los máximos internacionales, el trigo argentino se abarata y se acrecienta la incertidumbre.

Flavia Rossi. Analista de mercados.

La situación internacional sigue siendo extraordinariamente favorable. Por el lado de la oferta, la producción del hemisferio norte está prácticamente definida pero se siguen recortando las estimaciones de los principales productores.

Por el lado de la demanda, en tanto, Egipto sigue sumando volumen y compitiendo con los demás compradores que precisan la mercadería. Sin la presión normal de cosecha, el trigo en Chicago sigue marcando máximos de los últimos 11 años. >

En el mercado local la situación es más complicada. Si bien la firmeza externa es genuina, la pregunta es cuál será el nivel de precios políticamente inofensivo durante la campaña. >

Las presiones inflacionarias y la necesidad de recursos en un año electoral hacen que los participantes se preparen para un cambio en el esquema tributario. Máxime cuando el sector reclama la pronta apertura del registro de exportaciones que se mantiene cerrado desde marzo. >

>

Trigo

Es un recurso sensible para la economía nacional y cuenta con múltiples antecedentes de intervención en los distintos capítulos de la historia argentina. No hace falta remitirse a décadas pasadas para encontrar ejemplos como la Junta Nacional de Granos; basta con prestarle atención a los debates actuales y con hacer memoria durante el último año y medio.

Cuando en mayo de 2006 se cerró por unos días el Registro de Exportaciones, se pretendió atacar el problema del desabastecimiento: pocos meses habían pasado de la cosecha y se había comprometido el 85 por ciento del total de exportaciones. >

En ese momento, la siembra de la campaña 2006/2007 recién comenzaba. Ante el temor de una nueva intervención, se aceleró el comercio interno y el Registro de Exportaciones, llegando a fin de año con el 90 por ciento del saldo exportable comprometido. El desabastecimiento interno volvió a ser inminente en marzo, y el Registro volvió a bajar sus persianas. >

>

�Y ahora?

Ya pasaron cinco meses de esa decisión, con la vía libre para que los molinos se abastecieran dentro del mecanismo de subsidios. Con los compromisos ya cubiertos, es alto el descuento que paga la exportación por el trigo disponible y ofrece un premio de 20 dólares por diferir la venta hasta enero.

Por esta razón, el trigo de la campaña vieja que todavía no se vendió ni tiene aptitud panadera es almacenado para negociarlo en la campaña 2007/2008. >

Precisamente, días atrás se registró el máximo de la nueva campaña -195 dólares en la zona de puertos-, tras lo cual se dispararon los rumores de aumento en los impuestos de exportación. >

En este momento el detonante no es el desabastecimiento, ya que con el Registro cerrado la exportación se mantiene cauta. El problema son los niveles de precios. >

>

>

>

Psicología de mercado

Si bien la suba posterior del mercado externo permitió recuperar los valores, la psicología del mercado fue afectada. Después del rumor "los que estaban esperando 200 dólares, a 190 dólares venden porque saben o sienten que no lo van a dejar llegar", explicaba un operador desde la mesa comercial. "Queda en el mercado el sabor amargo de la resignación", dijo.

Por fortuna, el ajustado balance del mercado internacional permite atenuar los miedos y volver a ser optimistas. Sin embargo, el riesgo de intervención existe y requiere mayores alzas para que el trigo local siga superándose.

Las intervenciones dieron una señal clara: los precios locales seguirán de lejos las subas externas, lo que significa mayores descuentos respecto al Mercado de Chicago. Encontrar el nivel políticamente inofensivo, significa incertidumbre.