Rafael Bielsa tiene derecho a reclamar un debate público con Hermes Binner; también está en su derecho a usar términos duros contra su adversario, lo que simplemente habría que recordarle es que la exigencia del debate o el endurecimiento en el lenguaje suelen ser los recursos preferidos del candidato perdedor.
La competencia electoral dispone de sus propias reglas del juego y se sabe que aquel que logra imponer sus condiciones es el que se queda con el triunfo. Bielsa hace bien en tratar de llevar al terreno que considera más ventajoso el debate político, del mismo modo que a Binner le asiste el derecho de hacer su propio juego. Bielsa reclama un debate televisivo y Binner prefiere plantear el debate en otros términos; Bielsa recurre a los adjetivos y Binner opta por los sustantivos. Estimo que cada uno habrá estudiado los costos y los perjuicios de esta estrategia, pero en todos los casos será el pueblo de Santa Fe el que dará su veredicto final el 2 de septiembre en las urnas.>
Sin duda que hubiera sido interesante un debate televisivo y hasta me animaría a decir que en términos de lucimiento teórico un jurado académico le hubiera otorgado un mayor puntaje a Rafael Bielsa. Señalaría a continuación que, conociendo los alcances y los límites de los debates televisivos, lo que habría que preguntarse es si el otro jurado, es decir, el pueblo soberano, estaría dispuesto a juzgar con los mismos parámetros.>
Hace rato que los debates televisivos han perdido espontaneidad y frescura. Las normas que se imponen son tan estrictas que el debate se parece a un round protagonizado por dos boxeadores que tienen atadas las manos y las piernas. En Estados Unidos se sabe que los asesores de imagen instruyen a sus candidatos para que eludan en el debate cualquier complicación teórica y se dirijan a un público imaginario cuyo nivel de reflexión política no sea superior al de un barrabrava.>
Es un error libresco, iluminista, propio de intelectuales "fubistas" diría Jauretche, suponer que el electorado decide atendiendo a los lucimientos intelectuales de los candidatos. Santa Fe no es la polis de Pericles y las opciones del electorado no se toman a partir de un gesto, sino que se van construyendo a través de un conjunto amplio de referencias, un punto en el cual Bielsa está en desventaja porque mucho antes de que él decidiera regresar a su provincia una amplia porción del electorado ya había decidido su apoyo a Hermes Binner.>
En lo personal no me molesta el lenguaje de Bielsa. Recurrir a expresiones duras mientras no vulneren las disposiciones legales es una manera de entender la política y tal vez no sea la peor. En la ciudad de Buenos Aires, Bielsa aprendió a golpear y a recibir golpes, no es la mejor experiencia ni la más recomendable, pero cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.>
En la interna peronista las descalificaciones suelen ser impiadosas y un ejemplo de ello fueron las palabras escritas por el periodista oficialista Horacio Verbitski, cuando dijo de Bielsa que era "un pavo real rostizado a lámpara solar", frase que no sólo habla del estilo del periodista kirchnerista, sino también de la impiedad de las internas oficiales, impiedad que no creo que ilumine el debate, sino todo lo contrario.>
Nada le aportamos a la sociedad diciendo que Binner es un burro o que Bielsa es un pavo. Los giros podrán despertar la sonrisa de algún oyente aburrido, pero convengamos que la buena política se construye con otra madera y, si es posible, con otras ideas.>
Lo que Bielsa debe admitir es que tan eficaz como una estrategia poblada de vocablos agresivos, puede ser una estrategia que prefiera palabras menos violentas. Desde el punto de vista técnico no tengo nada que decir a favor de una u otra estrategia, pero desde el punto de vista político me da la sensación de que la estrategia de Binner es la que está dando mejores resultados.>
En lo personal no me parece que Bielsa sea un mal candidato para el peronismo provincial. Es un político culto, inteligente, honrado que, además, ha sido ratificado por el voto de la interna peronista. Mis dudas se plantean en un nivel que intenta ir más allá de lo personal y que se manifiestan como paradojas.>
No de otra manera se puede calificar al hecho de que el partido provincial más importante de la provincia recurra a un candidato que hace veinte años vive en la ciudad de Buenos Aires, donde fue elegido diputado nacional. La decisión no es ilegal ni inmoral, es paradójica y, tal vez, la manifestación de una impotencia.>
Decía hace un par de semanas en esta misma columna que el problema más serio del peronismo santafesino no es un gobierno bueno o un gobierno malo, sino veinticuatro años, casi un cuarto de siglo, en el poder. Semejante permanencia en la Casa Gris no la soporta ni Drácula.>
Dos paradojas más produce la candidatura de Bielsa: la primera, su condición de intelectual en una fuerza política que se constituyó en sus orígenes bajo el apotegma "alpargatas sí, libros no"; la segunda, que su apellido remita públicamente a su abuelo Rafael Bielsa, uno de los docentes más prestigiados de la universidad argentina y cuya militancia antiperonista fue más que evidente, según lo recordara René Balestra en una nota publicada no hace mucho tiempo en un matutino porteño.>
Las encuestas dan una ventaja apreciable de Binner sobre Bielsa. Yo nunca he creído demasiado en las encuestas y no tengo por qué creer ahora. Lo que sí me parece es que Binner, como dirigente, le saca una gran ventaja a Bielsa y esa ventaja no proviene de atributos personales sino de diferencias políticas. De Binner se aprueba o se critica su gestión de intendente en Rosario, su militancia socialista, sus tareas como legislador santafesino, mientras que en el caso de Bielsa sus referencias son sus oficios como canciller o su labor en la Sigen en los tiempos de la Alianza o sus funciones como legislador porteño. Dicho con otras palabras: la diferencia entre Binner y Bielsa más que una diferencia de trayectoria es una diferencia de jurisdicción y, sobre este punto, seguramente el electorado santafesino tiene una opinión formada.>
En la ciudad de Santa Fe daría la impresión de que la elección se está polarizando entre Barletta y Martínez. Dos ventajas lo asisten a Martínez: su llegada a los barrios y el hecho de ser, de manera cada vez más visible, el candidato oficial del peronismo en la ciudad. Dos ventajas dispone Barletta: su experiencia en la gestión pública y ser el candidato de Binner en Santa Fe. Lo demás lo resolverán los santafesinos el 2 de septiembre.>