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La gran variedad de aguas que se distribuyen en España, procedentes de los cinco continentes ha hecho que algunos establecimientos hoteleros y escuelas de cocina organicen catas en las que expertos sumilleres enseñan a diferenciar las propiedades de un líquido que, según aseguran, tiene cuerpo y sabor.
La "cultura del agua" cuenta cada vez con más adeptos en España, donde la empresa Wawali distribuye ya una docena de marcas exclusivas en restaurantes, bares, hoteles y balnearios de todo el país.>
El responsable de esta compañía, el inglés Steve Rowe, explicó a EFE que la empresa, que lleva en funcionamiento año y medio, cuenta entre sus clientes con restaurantes de la talla de El Bulli, aunque cada vez son más los establecimientos que se suman a esta tendencia de ofrecer agua repleta de "glamour" en envases de diseño.>
En ocasiones, el envoltorio resulta más caro que el producto que lleva dentro, reconoció este emprendedor, quien insistió en que se trata de dar una "imagen exclusiva" en un país como España en el que las "ventas están creciendo muchísimo", hay un "boom" de consumo de agua embotellada y existe un importante potencial de mercado.>
"No es que la gente sea más rica, sino que está más dispuesta a gastar en productos de calidad, saludables y de diseño", agregó Rowe, quien opinó que la introducción del carné de conducir por puntos también ha incidido en aumentar el interés por un líquido que sacia la sed, puede beberse sin moderación y no tiene contraindicaciones al volante.>
Explicó que las aguas "más caras y exóticas" son las que tienen mayor aceptación en España, donde esta empresa organiza catas en ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao para enseñar a distinguir entre marcas y a combinarlas adecuadamente con los alimentos.>
Un agua muy ligera procedente de la Patagonia "puede ser perfecta para carne blanca, pescado o ensalada", mientras que las que tienen alta mineralización encajan perfectamente con las carnes rojas.
Rowe anunció que en España, concretamente en Valencia, podría abrir sus puertas próximamente un bar de aguas, siguiendo el ejemplo de otras ciudades europeas como París, en las que el culto a esta combinación de hidrógeno y oxígeno llega a cotas insospechadas.>
La venta de estas botellas no se limita a los restaurantes ya que, por ejemplo, un establecimiento de Gandía (Valencia), ya ofrece el agua más exclusiva que se bebe en Berverly Hills.>
Así lo asegura Jordi Andrés, uno de los propietarios de este comercio, denominado Arsloca, en el que este agua que ingieren millonarios y estrellas del celuloide se vende en una botella que "lleva cristales de Swarosky" y cuesta 70 euros (95 dólares).>
Clara García de Cortázar (EFE)