De la Redacción de El Litoral
El atleta argentino Germán Chiaraviglio hizo su debut oficial en los mundiales de Atletismo para la categoría mayores en la mañana de hoy, al participar en la etapa clasificatoria de la prueba de salto con garrocha en la undécima edición del evento más importante de este deporte a nivel internacional, que se disputa en la ciudad de Osaka, en Japón.
El santafesino entró a la pista del estadio Nagai e inició su participación a las 7.35 de nuestro país, con el único propósito de ingresar a la lista de los 12 participantes que el reglamento prevé disputen la final y, por consiguiente, aspiren al título del mejor garrochista del mundo. El turno del santafesino entre los 15 participantes que integraban el grupo A era el segundo, por lo que comenzó a saltar apenas dada la orden de inicio.>
Estaba claro que el verdadero objetivo de Germán y todos los competidores era la marca de corte, ya que en la etapa de clasificación lo único claro y concreto es alcanzar los 5,75 metros, altura exigida para participar de la final del sábado.
La marca de inicio fue de 5,40 metros, una altura bastante difícil para el santafesino, dado que sus comienzos generalmente se producen en los 5,20. Con un poco de suspenso, intentó sin éxito los dos primeros saltos, pero estaba claro que no quería irse de su primera experiencia mundialista en forma temprana. Por eso pasó en el tercero y último, deshaciéndose de la lógica presión que implica debutar en la categoría máxima en un evento de semejante jerarquía.>
La segunda tanda de saltos, a los 5,55 metros, fue para Germán un trámite, ya que la sorteó en el primer intento. A esta altura, el listón comenzaba a ser para la mayoría de los competidores una pesadilla, reflejo de que la temporada -desde el punto de vista de las marcas logradas con anterioridad al mundial- no fue muy buena en esta disciplina.>
Los 5,65 metros representaban para él buscar su mejor registro de la temporada. El escollo fue imposible de superar y terminó con su participación unos minutos después de las 8.30 de la mañana de este jueves 30 de agosto de 2007.>
En la competencia podían darse dos resultados posibles. Por un lado, repetir lo que había realizado a lo largo del año, lo cual no había sido en cuanto a marcas en competencias muy bueno para él, alcanzando su mejor registro de 2007 en el mes de julio en Italia, con 5,60 metros. Con este criterio, era muy difícil esperar que, en un evento, mágicamente, se puedan saltar 15 ó 20 centímetros más de lo que marcó en los últimos diez torneos.
Por otra parte, se podía aguardar que, apelando a la personalidad, frialdad y al aplomo que siempre demostró en cada una de las competencias de mayor relevancia mundial, pudiera revertir la altura promedio del año y lograr su mejor registro personal en su primer mundial de mayores.>
La altura lograda y el resultado alcanzado son un reflejo de la realidad de Germán, quien atraviesa cambios en su contextura física, producto de su juventud. De esta manera, si tenemos en cuenta que compite en la prueba atlética que mayor cantidad de factores técnicos (carrera, velocidad, saltabilidad, destreza y equilibrio corporal) influyen en el resultado final, el mismo era previsible.>
Finalmente, terminó sucediendo lo que todos esperaban -de acuerdo con lo que habían producido los exponentes de esta especialidad a lo largo del año-: que la marca de corte para clasificar a la final fuera menor a la que se requería antes del inicio de la prueba.
Como consecuencia del regular nivel que tuvo la clasificación, finalmente ganaron su derecho aquellos garrochistas que sortearon 5,65 metros, la altura que intentó sin éxito Germán.>
La organización determinó, aun cuando se estaban saltando 5,70 m, que por el número de participantes que quedaba en competencia, ya era suficiente para determinar los 12 finalistas, incluso a instancias de no haber alcanzado la marca de corte.>
De los dos grupos que se formaron para saltar, el del santafesino fue el que "dio la cara" en esta eliminatoria, ya que 8 de los 12 finalistas pertenecen a esta zona.>
En el análisis general de la clasificación, donde se juntan los 31 garrochistas con independencia de grupo, Chiaraviglio quedó en la posición número 17, aunque este relevamiento no será dado oficialmente por la IAAF por tratarse justamente de una prueba clasificatoria.>
Al observar los rendimientos, queda claro que la prueba de salto con garrocha y todos los factores que influyen en el rendimiento final han dejado afuera de la competencia por las medallas del día sábado a grandes figuras como el búlgaro Spas Bukhalov, el australiano Paul Burgess, el mexicano Giovanni Lanaro (medalla de plata en los Juegos Panamericanos) y el norteamericano Jeff Hartwig, por nombrar a los que este año habían logrado hasta el momento las mejores marcas.>
Al concluir la competencia, Germán nos dejó sus impresiones sobre los 7 saltos que realizó en la tarde de Osaka. "Fue la primera vez que sentí la presión de estar en un evento de estas características. Aunque no llegué como favorito y mi meta era saltar la marca de corte, cuando agarré la garrocha para el primer salto de 5,40, sentí una extraña sensación que no había experimentado en competencias anteriores. Y eso se notó, ya que recién pasé esta altura en el tercer y último intento. No podía acomodarme en la carrera y al momento del despegue no entraba bien; por ende, me caí encima de la varilla".
Inmediatamente después, Germán agregó: "Luego, me tranquilicé, hablé con mi viejo sobre los aspectos técnicos y salté sin inconvenientes el tercer intento de 5,40 y el primero en 5,55".
A continuación, hizo un breve análisis de lo que habría significado la clasificación a la final del sábado. "De saltar los 5,65, habría sido para mí la mejor marca del año. Lamentablemente, no conseguí pasarlos porque, como se dio la jornada de clasificación, si lo hacía, tenía muchas posibilidades de clasificar; si ves los resultados, muchos quedaron en el camino acá. Pero, bueno, soy consciente de que estoy en el medio de un proceso durante el cual, desde el punto de vista técnico, trabajamos en la corrección de varios gestos y movimientos. Tanto Vitaly (Petrov) como papá me advirtieron que las cosas podían resultar como al fin y al cabo se dieron", argumentó.
Para concluir su charla, Germán mostró mesura y aplomo. "No me desespero, porque sé que tengo 20 años y hay un montón de cosas que están por llegar todavía. Ahora, la cabeza tiene que estar puesta definitivamente en trabajar todo un año para llegar a los Juegos Olímpicos y vivir otra experiencia inigualable, como fue estar acá y saltar apenas en mi primer año de la categoría mayores".